Un tercio de la plantilla de Cupa en El Bierzo ya es extranjera
Cupa Group lo ha dicho sin rodeos: no encuentra brazos para sus canteras de pizarra en El Bierzo. Y la consecuencia ya es un número:
un tercio de su plantilla es extranjera. Su director no habla solo de personal: avisa también de la falta de vivienda y de ayudas a los combustibles para garantizar el futuro del sector. Esa petición de apoyo público es, justamente, lo que ha encendido el debate.
Qué pide exactamente la empresa pizarrera
El planteamiento es de manual. Si no hay trabajadores, no hay producción; si no hay producción, la comarca se apaga. Y no es solo una cuestión de personal: la falta de vivienda y el coste de los combustibles, según su director, ponen en riesgo el futuro del sector. Es la versión empresarial de la España vaciada: el negocio funciona, pero el territorio no le da gente. Y cuando el territorio no da gente, se trae de
ajuera.
¿Falta mano de obra o falta pagar mejor?
Aquí se resquebraja el relato. La crítica más repetida no niega que falten trabajadores: niega el motivo.
Nadie se parte el lomo en una cantera por amor al terruño, resume un usuario del foro: se trabaja por sueldo y condiciones. Si no suben chavales de Ponferrada ni de Madrid, argumenta ese mismo usuario, es porque el madrugón, el polvo y el riesgo no salen a cuenta.
Y hay un detalle incómodo. Si un tercio de la plantilla es extranjera,
los otros dos tercios no son extranjeros. ¿Nadie? Algunos sí. Nadie ha explicado todavía por qué esos dos tercios aceptan lo que, según esta crítica, los demás rechazan.
El negocio que pide ayudas que no da
Segunda línea de fuego: las subvenciones. Un usuario del foro sostiene que la empresa quiere que lo público le monte el chiringuito —casas para los trabajadores, combustible más barato— mientras el
libre mercado se lo aplica a los demás. Privatizar el beneficio, socializar el coste. La misma lógica reaparece al hablar de despoblación: otro participante apunta que en la comarca de Valdeorras hay montones de pueblos vacíos y que la vivienda no es el problema en las zonas donde opera Cupa.
Queda el interrogante que nadie cierra. Si el sueldo bastara, las canteras estarían llenas de gente del Bierzo. Si no basta, ¿quién debería poner la diferencia: la empresa, el Estado o nadie?