El BOE ya está aquí: bonos fuera, dividendos sin tocar y dudas
En menos de veinticuatro horas el hilo deja de discutir sobre rumores y se pone a leer el papel. Un forero suelta el enlace al
real decreto publicado en el BOE y otro pega el tuit de MyInvestor con el mismo documento. Con el texto delante, la conversación se parte: unos se ponen a hacer números, otros buscan la trampa y unos cuantos directamente pasan.
Qué se ha sabido
El real decreto sale con fecha del
30 de septiembre y en el hilo se descarga esa misma tarde. El tuit que abre la veda es este:
A partir de ahí, las respuestas van cerrando puertas. Alguien pregunta si habrá fondos de renta fija y la respuesta es tajante:
bonos y cupones fuera, ETFs monetarios fuera, y solo se admiten mixtos con un porcentaje pequeño de deuda. Preguntan por futuros y opciones y la contestación es que el invento está pensado
solo para acciones al contado. Y los dividendos siguen su camino: sin exención, afeitarse al cobrar. Varios insisten en que si cayeran también, el producto sería otra cosa.
El golpe para quien ya tenía cartera llega cuando alguien matiza que esto es
solo para dinero nuevo. Un forero que había defendido la cuenta como herramienta para rotar se retracta en público en el mismo hilo, unas horas después de haberla puesto por las nubes.
También aparece la comparación con el PEA francés, y no sale bien parada. Un participante pega una tabla con las dos columnas:
150.000 € de límite en ambos casos, pero Francia con
225.000 € si se suma el PEA-PME y
0% de IRPF a los cinco años frente a la exención parcial española. Su conclusión: la española es la más floja de las parecidas. Otro forero, que ha mirado el texto por su cuenta, llega a la misma idea: se parece al plan galo.
Fuera de las cifras, alguien recuerda que el texto va firmado por el vicepresidente primero, que viene del Tesoro Público, y pide que no se apruebe en bloque:
tantas medidas no se votan de una vez. Otro avisa de la letra que falta:
las comisiones que pongan las entidades y si habrá traspasos desde fondos equivalentes.
Dónde está la bronca
El choque real no es sobre el producto, es sobre para qué sirve. Un bloque lo ve como herramienta de rotación barata: comprar, vender y cambiar de valor sin pasar por caja cada vez, incluso para cíclicas. El otro bloque sostiene que el objetivo es colocar deuda europea entre quien no la compraría por su cuenta, y que la parte de acciones es el envoltorio. Hay quien compara el invento con productos que colocaron los bancos hace más de una década.
La desconfianza tiene su propio apartado. Varios recuerdan que ya se cambiaron las reglas a mitad de partida con las renovables, los planes de pensiones y las cuentas de
ahorro vivienda. Uno de ellos lo dice sin rodeos: para quien invierte a largo plazo, eso no da seguridad. Y un tercero avisa de que si el producto no triunfa por las buenas, se colocará de otra forma.
Hay una bronca más fina, la del cálculo. Un forero señala que las bonificaciones se anuncian en
porcentajes y las cargas en cantidades absolutas, y que con la imprenta en marcha esos
10.000 € pueden quedarse en calderilla. De ahí sale la duda de si el hilo no estará midiendo mal la ventaja.
Y en medio de todo, el que mira valoraciones: MSCI World está más caro que MSCI Europe. Alguien responde que hay empresas europeas potentes, pero que elegirlas no es gratis.
Qué cambia respecto a antes
Se cae la idea de que la cuenta valga para mover lo que uno ya tiene. El que pensaba usarla para rotar su cartera europea sin peaje se queda fuera y lo dice. También se confirma, ahora respondiendo a preguntas concretas dentro del hilo, qué queda excluido del perímetro: renta fija, cupones y dividendos.
Entra un asunto nuevo: la
Directiva FASTER, que todavía no está en vigor, y la sospecha de que cada gobierno acabe retocando su parte de la bonificación a su gusto. Y entra la pregunta que nadie responde: si esto se podrá alimentar traspasando fondos parecidos o habrá que vender y volver a comprar. Un forero deja claro que la doble imposición entre Estados sigue siendo el verdadero atasco: para él es más cómodo invertir en Estados Unidos, Reino Unido o Japón que en Francia, Alemania o Italia.
Las cuentas que se hacen a mano
Un forero propone la vía fría: descargar los históricos de las empresas europeas y calcular una cartera por volatilidad, cambiándola cuando haga falta porque no hay peaje al rotar. Otro responde que eso ya lo hace cualquiera con las herramientas actuales y que si fuera tan fácil, todos sacarían rentabilidades de manual.
Y el que quiere seleccionar valores a mano tiene su propio argumento: hay margen para elegir un puñado de compañías sin salir de Europa. Otros, en cambio, no piensan moverse del MSCI World. Y unos cuantos no van a abrir nada hasta ver comisiones y reglas finales.