Todo este humor, todo este meterse con los políticos, el insultarlos, el hacer muñequitos y caricaturas, no es más que una vía de escape a toda la frustración, y por donde se van todo el gas y todas las fuerzas.
En Japón no suelo ver caricaturas, pero se cargan a los políticos mediáticamente o físicamente, de un tiro, cuando se le hinchan las bowling a la gente.
¿Se van a cargar a un humorista? No por eso mismo, porque los humoristas sirven para soltar el vapor. Hacen que lo que es serio parezca broma.
¿Qué hace si no El Roto en El País? La bufonada. El lector se echa unas risas, se dice que qué malos son los políticos y hasta el PSOE, pero luego vota al PSOE, se pone la banderilla y dona a la ONJeta.