¿Cuánto durará 'lo gordo' de la guerra? Los plazos que barajan los analistas
Mientras los titulares oficiales hablan de contención, una corriente de análisis sitúa el fin de la fase intensa del conflicto en cuestión de semanas. Otra, en cambio, lo alarga a años, con un reset económico de por medio. ¿Quién lleva razón? El dato es que no hay consenso ni siquiera en los plazos.
Los cortoplacistas: semanas o meses
Quienes apuestan por una guerra breve recuerdan que el propio Trump ha dado un plazo de cuatro semanas para una revuelta popular contra los ayatolás. Si la cosa se alarga dos meses, se aburrirá y lo dejará, ironizan algunos. Otros cálculos hablan de que en julio ya estará en pausa, o que las acciones militares abiertas durarán un par de semanas más. La cifra de 100 días aparece como techo para la operación de desembarco anfibio y avance hacia Teherán. La clave está en la fragilidad del régimen iraní: si se estrangulan las ventas de petróleo y se corta la financiación, la red clientelar de la Guardia Revolucionaria colapsaría, y con ella el gobierno.
Los largoplacistas: años de guerra y crisis
En el otro extremo, hay quien sitúa la guerra entre seis meses y dos años, y habla de un reset total del orden mundial. Las profecías de Arthur Conan Doyle, recogidas por algunos analistas, apuntan a un periodo de escasez de tres a cuatro años, seguido de una guerra corta de tres a cinco meses. La economía también jugará su papel: las acciones militares abiertas pueden ser breves, pero las encubiertas y las sanciones económicas se prolongarán durante años, posiblemente empalmando con un próximo conflicto entre EE.UU. y China. Un dato que se repite es que el régimen iraní solo se sostiene mientras pueda pagar a sus 10 millones de milicianos y empleados públicos; si la crisis financiera se agudiza, el colapso interno podría ser la última fase.
El factor imprevisible: la revuelta interna
Irán ya vivió protestas masivas hace meses, y una nueva oleada podría ser el detonante. La capacidad de resistencia del régimen depende de mantener su maquinaria clientelar, pero si Trump consigue hacerse con los 400 kg de uranio enriquecido iraní, el tablero cambia. Mientras tanto, Alemania se aparta, señal de que la guerra puede ir para largo.
La pregunta que queda abierta es si el factor determinante será la revuelta interna iraní o la capacidad de resistencia de su red de milicias. Mientras tanto, el reloj corre para todos.
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