La justicia no imputa a nadie por la DANA: ¿había un plan?
Más de siete meses después de la riada que dejó más de 200 muertos en Valencia, la jueza encargada del caso ha cerrado la instrucción sin imputar a ningún responsable político o técnico. Para una corriente de análisis, eso no es fruto de la incompetencia sino de un diseño: el llamado 'entramado sistémico' habría operado para que nadie pague. La teoría del plan premeditado cobra fuerza con varios hechos: la inacción del 112, la gestión de los embalses, la falta de alertas tempranas y el nombramiento de la entonces ministra Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea apenas un mes después de la catástrofe.
Una concatenación de fallos que apunta a coordinación
El 29 de octubre de 2024, la DANA golpeó con especial virulencia la provincia de Valencia. Horas antes, el Centro de Coordinación Operativa (Cecopis) había mantenido reuniones sin enviar una alerta a la población hasta bien entrada la tarde. Mientras, en el Gobierno central, el ministro del Interior, Marlaska, se encontraba en Madrid; la vicepresidenta Ribera, en París; y el presidente Sánchez, en la India, según apuntan los debates. La responsabilidad, según la Ley de Protección Civil, recaía en el ministro, pero no se activó el mando único. El resultado: una respuesta caótica que dejó a decenas de municipios abandonados a su suerte durante días.
¿Error o estrategia: las dos lecturas de la tragedia
Frente a quienes ven un plan deliberado, otra corriente sostiene que no hubo más que incompetencia sistémica y una cultura de impunidad. «Nunca ha habido ningún plan, se trata de robar todo lo que se pueda y encalomarle el marrón al siguiente», resume el argumento escéptico. Esta visión apunta a que el sistema está diseñado para que el poder se diluya y ningún responsable individual asuma las consecuencias, pero no a una conspiración explícita. Sin embargo, los partidarios del 'plan premeditado' señalan detalles concretos: la apertura de los embalses del Júcar y Segura en el peor momento, la negativa a movilizar al Ejército y el intento de bloquear a los voluntarios. «Demasiada coordinación para ser todo casual», sostienen.
Dimisiones y ascensos: la pieza que encaja
Uno de los argumentos que más peso ha cobrado en el análisis es la secuencia posterior a la DANA. El president de la Generalitat, Carlos Mazón, dimitió al poco tiempo. Pero lo que muchos señalan como la 'prueba reina' es el nombramiento de Teresa Ribera como vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea en noviembre de 2024, apenas un mes después de la catástrofe. Para la corriente crítica, ese ascenso no es casual: sería la recompensa por haber gestionado la crisis de forma que no salpicara al Gobierno central. La instrucción judicial, que no imputa a nadie, se interpreta como un lavado de cara institucional.
El silencio sobre las víctimas y el 'darwinismo social'
La discusión también ha abierto el debate sobre la responsabilidad individual. Mientras unos recuerdan que el urbanismo permitió construir en barrancos y que algunos fallecidos bajaron a garajes inundables, otros replican que la mayoría de las víctimas no tenían escapatoria. «Un pueblo sano no deja ni una sola calle de España vacía hasta que ese gobierno dimitiera en bloque», se ha llegado a plantear, reflejando la frustración ante la falta de consecuencias.
A la fecha, la justicia no ha imputado a nadie. Puede que no haya pruebas de un plan, o puede que el sistema esté diseñado para que nunca las haya. Mientras tanto, los muertos siguen siendo un número en un expediente.
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