Jungla de Cristal y Acorralado reinan en el cine de acción
Hay una escena que resume por qué el cine de acción de los ochenta y noventa no ha envejecido: John McClane descalzo, sangrando, atrapado en un rascacielos de Los Ángeles mientras Hans Gruber y su banda de «terroristas» de traje impecable ejecutan un plan que nunca sale como esperaban.
Jungla de Cristal encabeza la lista de las cinco mejores películas de acción de la historia, según el consenso que se ha ido formando en una discusión que acumula 110 respuestas y casi un año de vida. La cinta de John McTiernan, rodada con una precisión que hoy resultaría casi artesanal, se impone a cualquier otro título por una razón sencilla: no tiene cabos sueltos. Historia, fotografía, banda sonora y un reparto donde hasta el villano se come la pantalla.
Die Hard, para los puristas.
Acorralado, Terminator y el canon que no admite discusión
El segundo puesto lo ocupa
Acorralado, el Rambo original, la historia de un ex veterano de Vietnam que vuelve a casa y descubre que su país lo trata como a un delincuente desde el mismo aeropuerto. La cinta de Ted Kotcheff, rodada casi toda en exteriores de montaña y en un pueblo fronterizo con Canadá, gana enteros con cada visionado. Hay quien sostiene que la escena del monólogo final de Stallone es «sublime», y hay constancia de que existe un final alternativo que pocos han visto. El sheriff, un actor de casi dos metros al que nadie habría interpretado mejor, funciona como antagonista perfecto.
La tercera plaza es compartida:
Terminator 1 y 2. Resulta imposible separarlas. La primera entrega, rodada con cuatro duros, cuenta con una escena de sueño que explica al espectador de dónde viene el cyborg sin necesidad de un solo diálogo explicativo. Eso, en términos narrativos, es calidad. La segunda añade al hombre líquido y convierte la saga en un fenómeno que trasciende el género. Quienes defienden que la primera es en realidad un thriller de terror con envoltorio de ciencia ficción tienen argumentos sólidos.
Comando, el eslabón débil de la lista
El cuarto puesto,
Comando, genera más división. Hay quien la considera el punto más bajo del quinteto, un cliché con explosiones y tiroteos que se sostiene por el carisma de su protagonista y por un villano legendario. Otros la defienden como entretenimiento puro. La comparación con Acorralado o Terminator no la favorece: la acción es más desproporcionada, el guion más simple y el conjunto, visto hoy, roza la comedia involuntaria. Pero se ha visto tropecientas veces y se volverá a ver. Ese es su mérito real.
El justiciero de la noche y el hueco que dejan Depredador y Aliens
El quinto puesto recae en
El justiciero de la noche, tercera entrega de la saga de Charles Bronson, considerada por muchos la mejor de la serie. La elección deja fuera a pesos pesados como
Depredador,
Aliens,
Robocop,
Matrix o
Mad Max: Fury Road, que aparecen una y otra vez en las propuestas alternativas. La razón es que muchos de esos títulos se consideran ciencia ficción antes que acción, y ahí empieza otro debate: ¿dónde está la frontera entre un género y otro?
¿Qué separa la acción de la ciencia ficción o la aventura?
La discusión deriva hacia la taxonomía. Indiana Jones se clasifica como aventuras, no como acción. Matrix es ciencia ficción de manual. Terminator, para una parte, es thriller de terror. La definición que se maneja con más frecuencia es simple: la acción pura tiene un héroe que se enfrenta al mundo real, mientras que la ciencia ficción lo enfrenta a un enemigo irreal. Bajo ese criterio,
Heat entra de lleno en el género, con el mejor tiroteo de la historia según varios. Y
Speed, pese a su éxito en su momento, ha quedado como una película poco recordada.
La época dorada que no volverá
Los ochenta y noventa concentran la mayoría de los títulos citados. La explicación que se repite: había buenas historias, efectos especiales que acompañaban sin tapar el guion y actores con personalidad propia. Hoy hay más presupuesto, mejores coreografías y actores capaces de actuar de verdad, pero las películas resultan impersonales.
Arma Letal,
El último gran héroe americano,
El fugitivo o
El caso Bourne aparecen como ejemplos de una forma de hacer cine que se ha perdido. La acción actual es más espectacular y menos memorable.
Al final, la lista de cinco se queda corta. Siempre lo hace. La pregunta no es cuáles son las mejores, sino cuántas caben en una lista que nunca debería haber tenido un límite tan bajo.