Ahorro en caída libre: gasto básico y deuda absorben la renta disponible
Una noticia de prensa alertaba de que el nivel de ahorro de las familias españolas está cayendo. Lo sorprendente no es el descenso en sí, sino que ocurre mientras el consumo también se reduce. Más paradójico aún: la deuda no deja de crecer. ¿Dónde va el dinero si no se gasta ni se ahorra? La respuesta, según los datos que se manejan, es que el poco margen que queda se lo come el pago de facturas y la necesidad de seguir tirando de crédito para cubrir lo básico.
Dos caras de la misma moneda: mileuristas que no llegan y ahorradores disciplinados
Mientras una parte significativa de la población declara ahorro cero –«Todo el dinero se va en cubrir gastos necesarios: no cine, no restaurantes, no tiendas»–, otra franja mantiene una disciplina férrea. Se mencionan porcentajes de ahorro que van del 10% de los ingresos hasta el 51% en un caso concreto, con ingresos de mileurista y viviendo de alquiler. Un joven de 23 años, con sueldo neto de 1.270 euros y viviendo con sus padres, ha logrado acumular 22.000 euros en cinco años, de los cuales 20.000 están invertidos. Otros destinan entre 300 y 500 euros mensuales a amortizar hipoteca, con el objetivo de liquidarla en seis o siete años.
La disparidad es tan grande que algunos dudan de las cifras más altas: «No me creo que haya catorce personas que ahorren entre 200.000 y 300.000 al año», se lee. La respuesta es que no se trata de ahorro, sino de acumulación de capital. La encuesta original, al fijar tramos de ahorro anual, confunde la capacidad de ahorro corriente con el patrimonio acumulado.
Invertir o no invertir: la regla del 50% y el miedo a la deuda
Superado un colchón de 10.000 euros, la mayoría considera que mantener el dinero en efectivo es perder poder adquisitivo. Aparecen dos corrientes: quienes defienden invertir en cualquier activo con rentabilidad –con criterios como no financiar empresas cuya deuda supere el 50% de su capital– y quienes prefieren amortizar hipoteca sin asumir riesgos bursátiles. «Invertir, invertir, invertir... ¿en qué?», se preguntan los escépticos, recordando que también se pierde. La bolsa genera desconfianza: «ni la toco, seguro que me despluman en dos días».
El debate sobre si es mejor quitarse la hipoteca o invertir la liquidez queda abierto. Algunos optan por deshacerse del préstamo cuanto antes, otros esperan «a que la sangre corra por las calles» para comprar vivienda, siguiendo la máxima de Rothschild. Mientras tanto, la deuda hipotecaria sigue pesando: hay quien declara 80.000 euros negativos de patrimonio neto tras descontar la hipoteca.
El ahorro como lujo: cuando llegar a fin de mes es la meta
Para una parte relevante de la población, el ahorro no es una opción sino un lujo. «No crece el ahorro en la mayoría de familias españolas, eso es una falacia –se sostiene–. A duras penas la gente media llega a mitad de mes utilizando visas para alimentación». La crisis ha erosionado la capacidad de reserva, y el colchón que muchos habían acumulado para la independencia o la compra de vivienda se está utilizando para consumo básico y pago de facturas. El dato de que el ahorro agregado baje mientras la deuda no se reduce sugiere que, en el mejor de los casos, el dinero se está empleando en mantener el nivel de vida mínimo, no en sanear balances familiares.
Con estos mimbres, la fotografía del ahorro español ofrece dos realidades inconciliables: la de quienes pueden y deciden apartar hasta la mitad de su sueldo, y la de quienes no tienen ni un euro al final del mes. La encuesta, con su limitación de tramos, probablemente infrarepresenta a los segundos. Lo único claro es que la deuda no deja de crecer, y el ahorro, de caer. Buscar una explicación única es, a día de hoy, una tarea imposible.
Debates relacionados en el foro