España, la paradoja de las terrazas llenas y las cuentas vacías
Las terrazas están llenas, las carreteras hasta arriba y el consumo no se resiente. Los datos del Banco de España dibujan otra realidad: la mitad de la población tiene un patrimonio neto inferior a 80.000 euros y uno de cada cinco españoles se queda a menos de 500 euros de distancia de la indigencia. La pregunta incómoda: ¿estamos ante una economía que aparenta riqueza mientras los hogares viven sin red?
El patrimonio que no se ve: la mitad de España está por debajo de los 80.000 euros
La estadística oficial es tozuda. La mediana de patrimonio neto de los hogares españoles se sitúa por debajo de los 80.000 euros según los datos del Banco de España. Esa cifra incluye el valor de la vivienda, que en muchas zonas se ha disparado hasta niveles absurdos. Si se excluyera el ladrillo, la fotografía sería aún más descarnada. Una buena parte de quienes aparecen en la mitad superior de la tabla son hogares que han pagado una hipoteca durante décadas y deben su posición a un activo que no genera liquidez.
Lo más preocupante es el patrimonio neto negativo: familias con ingresos regulares pero más deudas que activos. El dato de que uno de cada cinco españoles tenga menos de 500 euros en su cuenta bancaria es el síntoma de esa fragilidad. A una nómina de la indigencia, con trabajo, pero sin colchón.
Mileuristas con hipoteca y rentas de 10.000 que viven al día
El análisis se enciende cuando se habla de rentas altas. Hay quien conoce a gente que cobra entre 5.000 y 10.000 euros al mes y acaba el mes en números rojos. La explicación no es sencilla: hipotecas de 2.000 euros, caprichos, coches de leasing, restaurantes. En el lado opuesto están los mileuristas con hipotecas de 1.000 euros, que apenas llegan a fin de mes. Los supermercados, se apunta, son el mejor termómetro: las últimas dos semanas antes de cobrar la nómina, las estanterías se vacían; en cuanto entra la paga, se llenan. Un comportamiento que sugiere que una parte de la población no puede afrontar compras de 70 o 100 euros sin planificarlo.
Impuestos, Estado y reparto de la riqueza
La presión fiscal aparece como uno de los ejes. Si el Estado se lleva un porcentaje muy alto de lo que se genera, el margen de ahorro se reduce. Otros rebaten que la culpa no es del sistema impositivo, sino de una estructura que concentra la riqueza en pocas manos. Lo que dicen los números: cada vez hay más ricos y más riqueza, y a la vez más pobres. En ese escenario, el colchón de los hogares depende de decisiones individuales: quien tiene una hipoteca paga la casa, quien no la tiene, puede ahorrar. La herencia, apuntan algunos, es el verdadero factor discriminante: casi toda la población hereda algo, y si las herencias desaparecieran, el problema sería global.
La vida al día como nueva normalidad
El sentimiento de inseguridad económica se ha impuesto a los indicadores macro. Los datos de paro, consumo o afiliación a la Seguridad Social ya no se corresponden con la realidad de quienes viven sin red. Las colas de comida ya se vieron en los primeros momentos de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, cuando la actividad se detuvo y millones de familias comprobaron que no tenían ahorros para resistir ni una semana.
La brecha entre la percepción y la estadística es el gran tema pendiente de la economía española. Mientras el país discute si el vaso está medio lleno o medio vacío, hay algo que no encaja. ¿Por qué con una capacidad productiva como la actual, los supermercados siguen arrojando contenedores de comida mientras una parte de la población no puede llenar la cesta de la compra? No es una pregunta retórica: es la que nadie se atreve a responder con datos en la mano.