La UE cierra el grifo de asilo a ucranianos en edad militar
La Comisión Europea ha propuesto extender un año más la protección temporal a los refugiados ucranianos, pero con una novedad que ha pasado desapercibida en los titulares generalistas: quedarán excluidos aquellos varones con obligaciones militares según la legislación ucraniana. En la práctica, esto significa que un ciudadano ucraniano en edad de ser reclutado que huyera a la UE a partir de ahora podría ser devuelto. O, como mínimo, se le negaría el estatus de refugiado.
La medida llega en un momento crítico para el ejército de Zelenski, que arrastra graves problemas de reclutamiento y un goteo constante de deserciones. La propuesta, avanzada por el comisario de Interior Magnus Brunner, responde a la petición expresa de Kiev, que necesita reponer sus filas. Pero el planteamiento choca de frente con la narrativa europea de acogida: la UE se convierte en filtro de un servicio militar obligatorio que muchos intentan esquivar.
Un dilema que divide a Europa
La decisión abre un debate incómodo. Por un lado, se argumenta que Ucrania lucha por su supervivencia y que sus hombres deben defender el país. Por otro, la UE se presta a una política que algunos consideran discriminatoria: mientras las muyer ucranianas –que también pueden alistarse voluntariamente– siguen acogidas, los hombres en edad militar pierden la protección. Cifras extraoficiales apuntan a que unos 200.000 efectivos femeninos prestan servicio en el ejército ucraniano, aunque la obligación legal recae principalmente sobre los varones.
La propuesta, aún en tramitación, incluye un proyecto piloto para fomentar el retorno voluntario de ucranianos a su país. La Comisión lo presenta como un paso hacia la normalización, pero los plazos no engañan: mientras la guerra se enquista, Europa aprieta las tuercas a quienes intentan eludir el frente. ¿Hasta qué punto está dispuesta Bruselas a sacrificar su propia legislación de asilo en el altar de la realpolitik?