Uno de cada tres vehículos ya no pasa la ITV: el dato que desnuda el abandono del parque móvil
Casi la tercera parte de los turismos obligados a pasar la Inspección Técnica de Vehículos no lo hace. La cifra, publicada el 23 de junio de 2026, marca un récord histórico y coincide con un parque móvil cada vez más envejecido: la antigüedad media supera los 14 años. Las sanciones por circular sin la ITV en regla ya sobrepasan las 600.000 anuales, más del 10% del total de multas de tráfico. El dato es tozudo, pero las causas no son unívocas.
El coste de mantener un coche nuevo: ¿quién puede pagar 30.000 euros?
El argumento económico emerge con fuerza: el precio de los turismos nuevos roza los 30.000 euros de media, y los coches de segunda mano que cumplen normativas recientes incorporan sistemas costosos (AdBlue, FAP, EGR, correas bañadas en aceite) que encarecen el mantenimiento. Frente a eso, un vehículo diésel del año 2000 –como un Polo 1.9– puede funcionar durante décadas con reparaciones básicas. La subida de impuestos y la inflación general aprietan el bolsillo de las familias, que optan por alargar la vida de sus coches viejos aunque eso implique saltarse la ITV. Para muchos, el cálculo es simple: con unos 30 euros de tasa cada año (o 60 si es semestral para furgonetas), la ITV representa un gasto que prefieren evitar, sobre todo si el coche apenas se usa.
La selectividad de los controles: ¿unos sí, otros no?
La percepción de una aplicación desigual de la ley recorre el debate. Mientras la Guardia Civil comprueba con tableta en mano la ITV de un conductor en una rotonda, a poca distancia, en un poblado chabolista, decenas de vehículos –algunos furgonetas o camiones– permanecen sin aparente control. Hay quien sostiene que ciertos colectivos, por su situación administrativa o económica, sortean sistemáticamente la inspección. No obstante, otros expertos recuerdan que la obligación de pasar la ITV recae sobre el vehículo, no sobre la persona; y que la falta de recursos de las administraciones para vigilar zonas marginales es un hecho. Las cámaras de matrícula, eficaces para multar la ausencia de etiqueta ambiental en las ZBE, parecen ciegas ante la ITV caducada.
El seguro y el consorcio: ¿quién paga si hay accidente?
Una de las preocupaciones recurrentes es la cobertura en caso de siniestro. Circular sin ITV no invalida automáticamente el seguro obligatorio para el perjudicado: la aseguradora debe indemnizar al tercero, aunque luego pueda repetir contra el asegurado. Si el vehículo carece incluso de seguro, entra en juego el Consorcio de Compensación de Seguros, que abona cantidades inferiores y con demoras. Esta maraña legal genera inseguridad: un accidente con un coche sin ITV –y a veces sin seguro– puede dejar al perjudicado con una compensación mínima tras meses de espera.
Propuestas para reformar el sistema: menos burocracia, más kilómetros
Ante el fracaso del modelo actual, algunas voces proponen alternativas. La más repetida es la ITV por kilómetros recorridos, que gravaría en función del uso real, no de la edad. Otra opción es eliminar la inspección obligatoria, al estilo de Estados Unidos, donde cada propietario es responsable del mantenimiento. También se menciona la posibilidad de que la ITV se realizara en talleres concertados con más flexibilidad horaria. Sin embargo, estas ideas chocan con la resistencia de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la ITV, que defiende sus ingresos y el actual sistema de concesiones.
El panorama es preocupante: casi un 30% de los vehículos circulan sin garantía técnica, y la tendencia es al alza. Mientras el Gobierno se centra en multar con cámaras las ZBE, el verdadero agujero de seguridad vial sigue sin tapón. A menos que la economía mejore o se rediseñe el sistema, lo previsible es que el parque móvil siga envejeciendo y que la ITV quede para quien pueda pagarla.