Kalma: el macroresort de Kim Jong Un abre con playas llenas y preguntas vacías
¿Un complejo turístico de lujo en el país más hermético del planeta? Sí. El 24 de junio de 2025, Kim Jong Un inauguró la Zona Turística Costera de Kalma, en la península de Wonsan, un proyecto que el régimen presenta como “símbolo de la superioridad e invencibilidad del socialismo”. Las imágenes de la ceremonia, difundidas por los medios estatales, muestran hoteles, paseos marítimos y playas abarrotadas. Los datos sobre su financiación, su uso y su calendario, sin embargo, generan más escepticismo que admiración.
Una obra de casi una década, inaugurada a pleno rendimiento
Las obras comenzaron en 2017, según los datos que circularon en el análisis del proyecto. La inauguración se celebró el 24 de junio de 2025, pero el complejo no alcanzó su actividad plena hasta agosto de ese mismo año. El régimen optó por una apertura pogre, primero reservada a ciudadanos norcoreanos y después ampliada a visitantes internacionales. Esa gradación explica, en parte, la disparidad de imágenes: las primeras fotografías mostraban infraestructuras vacías, mientras que las de mediados de verano presentaban las playas llenas.
Las imágenes satelitales de Google Maps alimentaron las dudas. En ellas apenas se aprecian coches ni personas. Los defensores del proyecto replican que las instantáneas dependen de la fecha y la hora en que fueron tomadas: en septiembre ya hace frío en Wonsan. Un detalle que no despeja del todo la pregunta de cuánto tiempo estará en uso un complejo de semejante envergadura.
La financiación rusa: un bulo que no cuadra con las fechas
Una de las polémicas más repetidas fue la supuesta financiación del resort con un crédito ruso a cambio del envío de soldados norcoreanos a Ucrania. El argumento se desmonta solo con mirar el calendario: las obras de Kalma comenzaron en 2017, cinco años antes de que Rusia lanzara su operación militar de 2022 y de que Corea del Norte enviara cualquier apoyo. La coincidencia temporal no existe, lo que no impide que el bulo siga circulando.
¿Un Benidorm socialista o un parque temático?
La comparación con el turismo español fue inevitable. Hay quien recuerda el Benidorm de los años 60 y sostiene que Corea del Norte llega con 70 años de retrat. Otros van más lejos y equiparan el complejo con un “parque temático” construido por capital chino, pensado para el consumo interno de propaganda más que para el turismo real. También se citó el programa de ocio del III Reich, “Kraft durch Freude”, como precedente de un régimen que organiza el descanso de sus ciudadanos mientras prohíbe la crítica.
Lo que el complejo no resuelve
El resort de Kalma existe, las imágenes son reales y la obra es colosal. Lo que sigue sin respuesta es quién lo paga, quién lo mantiene y cuál será su papel en una economía sometida a sanciones internacionales. La apertura pogre y las fotos de playas llenas demuestran, como mínimo, que el régimen puede movilizar a su población para una foto. Que eso sea un éxito turístico o un ejercicio de propaganda, dependerá de cuántos visitantes extranjeros repitan.
El único dato que no encaja en el relato de la “supremacía socialista” es el más sencillo: en un país con escasez de vivienda, divisas y alimentos, el mayor logro de una década es un complejo vacacional. Brindemos por las vacaciones del pueblo. Después de todo, setenta años de espera para tener un Benidorm propio es, en términos socialistas, un éxito rotundo.