Ceuta y Melilla: dos ciudades autónomas que no son comunidades desde 1995
Ceuta y Melilla no son comunidades autónomas. Son ciudades autónomas, una figura que sus estatutos de 1995 reservan solo a ellas y que les concede menos competencias que a las diecisiete comunidades, aunque los mismos derechos de ciudadanía: sus residentes votan en las generales y eligen un diputado y dos senadores cada una, igual que una provincia. Esa asimetría administrativa está en la base de la pregunta que reaparece cada cierto tiempo sobre si Ceuta y Melilla son iguales al resto de España. La respuesta depende de qué se mida: en derechos, sí; en competencias, no.
Qué dice la ONU sobre Ceuta y Melilla y por qué no están en su lista
La lista de territorios no autónomos pendientes de descolonización que mantiene Naciones Unidas tiene 17 entradas. En ella figuran Gibraltar y el Sáhara Occidental. No figuran Ceuta ni Melilla. Ese es el dato más repetido cuando se discute si las dos ciudades son colonias: la definición clásica de colonia implica un territorio gobernado desde fuera cuyos habitantes no disfrutan de los mismos derechos que los de la metrópoli, y aquí ocurre lo contrario. Los ceutíes y melillenses son españoles con carné y con papeleta.
Estatuto de 1995 y la disposición transitoria quinta: una puerta que nadie cruza
La Constitución de 1978 abre, en su disposición transitoria quinta, la posibilidad de que Ceuta y Melilla se constituyan en comunidad autónoma si así lo deciden mediante un proceso especial. Ese proceso no se ha ejecutado nunca. Traducido: el techo competencial no lo impone Madrid desde la distancia, lo dejan donde está las propias instituciones locales. Ahí se rompe el argumento de que la falta de estatus equivale a colonialismo, porque el sujeto que podría cambiar el estatus es el mismo que decide no cambiarlo. Detalle incómodo para las dos trincheras.
Por qué estar en África no decide de quién es un territorio
Geográficamente, Ceuta y Melilla están en el norte de África. También Canarias, y a nadie se le ocurre discutir su españolidad. La geografía, que se sepa, no ha resuelto nunca una soberanía: Turquía conserva una porción de su territorio en Europa y Rusia administra todo lo que hay más allá de los Urales. Hay quien replica que el caso no es comparable porque Canarias sí es comunidad autónoma, y el argumento tiene su lógica circular, pero no responde a la pregunta de fondo.
Dos derechos históricos que se solapan
Melilla se incorporó a Castilla en 1497. Ceuta, en cambio, no fue conquistada por Castilla: era portuguesa desde 1415, siguió con la monarquía hispánica tras 1640 y el Tratado de Lisboa de 1668 la reconoció en esa órbita. El Estado marroquí moderno es posterior a todo eso, lo que convierte la discusión en un cruce de cronologías donde cada parte elige la que le conviene.
El atasco no es jurídico, es político. No hay procedimiento pactado, ni mayoría local que pida el cambio, ni acuerdo bilateral sobre qué pasaría si alguna de las dos ciudades quisiera moverse. Y mientras eso siga así, la pregunta seguirá teniendo dos respuestas incompatibles según se mire el BOE o el mapa.