Operarse la miopía después de los 40: ¿solución o nuevo problema?
A los 40 años, la cirugía refractiva para corregir la miopía es técnicamente viable, pero las experiencias reales muestran un abanico de resultados que van desde el éxito total hasta la dependencia permanente de gafas de cerca. Un paciente operado a los 46 con 7 dioptrías en cada ojo lleva 13 años sin lentillas ni gafas, gracias a una técnica que dejó un ojo para visión cercana, evitando la presbicia. Sin embargo, otro caso a los 42 acabó necesitando gafas de cerca al año, incluso para ir al supermercado.
La cirugía láser (LASIK o PRK) remodela la córnea, mientras que la operación de cataratas sustituye el cristalino, permitiendo corregir también la miopía. Un testimonio a los 56 años se operó de cataratas y de paso eliminó la miopía, quedando perfecta. Pero los riesgos existen: pérdida de tejido corneal, errores de cálculo y, sobre todo, la presbicia, que avanza con la edad y puede dejar al paciente con necesidad de gafas para leer. Como señaló un experto, los miopes suelen desarrollar presbicia más tarde, pero la cirugía puede adelantarla si no se planifica bien.
La recomendación general es cautelosa: operarse antes de los 40 suele dar mejores resultados, pero si se supera esa edad, conviene evaluar la graduación, la salud corneal y las expectativas. Realizar primero un ojo y luego el otro minimiza el riesgo de complicaciones graves. Bill Gates sigue usando gafas, y no es por casualidad.
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