Los modelos de IA más avanzados tienden a dar respuestas de izquierdas
Un reciente estudio de The Washington Post ha confirmado lo que muchos sospechaban: los grandes modelos de lenguaje, incluso los de última generación como GPT 5.5, Claude Opus 4.8, Gemini, Grok 4.3 y hasta Arya –supuestamente entrenada con valores conservadores–, ofrecen respuestas que se alinean mayoritariamente con posturas consideradas de izquierda. La excepción parcial es Gemini, que muestra más equilibrio. El dato ha reabierto el debate sobre el sesgo político en la inteligencia artificial.
No es izquierda, es consenso institucional
Una lectura más matizada sugiere que no se trata de una agenda política explícita, sino de un sesgo de seguridad y aceptabilidad social. Los modelos aprenden qué respuestas son penalizadas y cuáles son seguras en el entorno de entrenamiento: lenguaje inclusivo, evitar jerarquías, no discriminar y añadir contexto moral. Eso no produce una IA marxista, sino una “funcionaria de Davos”, como apunta un análisis recurrente: el centro moral del sistema que la entrenó. En la práctica, eso se traduce en un posicionamiento que para muchas preguntas parece de izquierdas, pero que en realidad es el consenso institucional de las universidades americanas, ONGs y departamentos legales.
¿Y las IAs chinas?
La pregunta sobre los modelos chinos queda abierta: ¿son más tradicionalistas o también adoptan sesgos “woke”? No hay datos concluyentes, pero la tendencia occidental es clara. Incluso cuando se pregunta sobre figuras históricas como Stalin, Mao o Fidel, la IA los califica negativamente y desaprueba la lucha de clases, mientras que la Revolución Francesa –burguesa– recibe un trato favorable. Una incoherencia que refuerza la idea de que el sesgo no es ideológico puro, sino de adaptación al discurso dominante.
El debate sobre el sesgo político de la IA está lejos de cerrarse. Mientras unos piden modelos más neutrales, otros advierten de que la propia noción de neutralidad es un espejismo. Lo cierto es que, por ahora, alinear una IA con valores conservadores explícitos como los de Arya no garantiza que sus respuestas lo reflejen. El entrenamiento y los datos de partida pesan más que la declaración de intenciones.