Conducir por España es un peligro: el 52% de la red está en estado grave
[P]Conducir por España se ha convertido en una ruleta con demasiadas casillas vacías. La DGT te obliga a pasar la ITV para garantizar que tu vehículo es seguro, pero nadie se responsabiliza del firme por el que circulas. Los datos no admiten discusión: el 52% de la red estatal de carreteras está en situación grave de conservación, y un 12% presenta riesgo elevado o muy elevado de sufrir un accidente grave o mortal.[/P]
El abandono en cifras
[P]El déficit de conservación acumulado de las carreteras españolas alcanza los 13.500 millones de euros, según la Asociación Española de la Carretera. No es una cifra de diseño: en los últimos tres años los daños graves se han triplicado y más de 54.300 kilómetros necesitan arreglo urgente. La inversión, además, se reparte mal: el 71% del asfalto producido en España se destina a actuaciones superficiales, parches que tapan el problema semanas antes de que reaparezca en forma de baches y grietas.[/P]
[P]El resultado se ve en la carretera. En la A4 a su paso por Jaén se contabilizan centenares de reventones; en la A2, los alcaldes de la zona denuncian pinchazos y accidentes; un conductor relataba que en un trayecto Sevilla-Úbeda encontró media docena de coches con los neumáticos reventados en el arcén. Y no es percepción: los ingenieros advierten de que el estado actual del firme causa unos 1.000 accidentes al año. La pregunta no es si vas a tener un problema, sino cuándo y a qué velocidad.[/P]
Corrupción y contratos low cost
[P]La gestión del Ministerio de Transportes no ayuda. El contrato para evaluar la fisuración del pavimento de la red estatal expiró en mayo de 2025 y, diez meses después, sigue sin renovarse. Sin mediciones, no hay diagnóstico; sin diagnóstico, no hay obra. Mientras tanto, el departamento prepara contratos low cost para renovar carreteras sin exigencias de calidad, una fórmula que los técnicos del sector ven como el camino más corto para repetir el ciclo de deterioro.[/P]
[P]La sombra de la corrupción planea sobre el área. El exdirector general de Carreteras habría cobrado 25.000 euros de una empresa adjudicataria de la trama Koldo, y un contrato amañado bajo su gestión habría tenido un sobrecoste de 21 millones. Son informaciones publicadas, sin sentencia firme, pero suficientes para explicar por qué la confianza en la gestión pública del asfalto está bajo mínimos.[/P]
Los puntos negros: Asturias y Alicante a la cabeza
[P]Automovilistas Europeos Asociados (AEA) identifica los tramos más peligrosos y sitúa lo peor en Asturias y Alicante. No es casualidad: ambas provincias concentran carreteras secundarias con un mantenimiento crónicamente deficitario. En Aragón, el estado crítico de las vías roza el milagro de que no haya más reventones cada día, según las asociaciones de conductores.[/P]
[P]Mientras tanto, el conductor solo puede protegerse con maniobras evasivas. Quien sabe, evita los neumáticos de perfil bajo, reduce la velocidad a 100-110 en vías rápidas y revisa la suspensión con más frecuencia de lo que indica el manual. Es una realidad incómoda: la seguridad vial ya no depende solo del coche o del conductor, sino de que alguien, en algún despacho, decida que el asfalto importa. Con estos mimbres, la pregunta es cuántos reventones más harán falta para que la cartera se abra de una vez.[/P]