El concejal que desafió a los homófobos con una foto
¿Qué tiene de malo una foto de un concejal con su marido y sus hijos? En teoría, nada. Pero Rafael Reyes, edil socialista de Servicios Generales en La Rinconada (Sevilla), lo ha comprobado en sus carnes. Tras publicar en Instagram una imagen familiar —aparece junto a su marido y sus dos hijos—, ha recibido una oleada de insultos y amenazas durante 48 horas. Ni siquiera los conocidos se han librado de la presión: varios le pidieron, «desde el afecto», que borrara la publicación. Reyes se negó. «Sería aceptar que hay algo malo en ella y no lo hay», ha declarado.
La reacción no sorprende a quienes siguen la crónica política de la España profunda. El concejal, del PSOE, se topa con el mismo sector que cuestiona la paternidad homosexual —«¿los hombres pueden parir hijos?», se preguntaba alguno— y con quienes ven en la imagen un acto de propaganda partidista. Resulta curioso que, en un partido que abandera la diversidad, sus militantes sigan recibiendo dardos desde dentro y fuera del espectro ideológico.
El debate se ha polarizado entre los que defienden el derecho a formar una familia sin etiquetas y los que consideran que la homoparentalidad «roza la corrupción de menores», como ironizó un comentarista. Otros, en cambio, señalan que si los críticos tachan la foto de propaganda, están reconociendo implícitamente que ciertos partidos van en contra de los derechos de estas parejas.
Cierra el círculo la anécdota de los conocidos que, con buena intención, recomendaron borrar la imagen. Un reflejo de que el odio rara vez necesita gritar: a veces se disfraza de consejo, de cariño. La foto sigue en pie. Y el concejal, con ella. Ironía seca: lo que escandaliza no es la foto, sino que alguien se atreva a mostrarla con normalidad.