Bonos del Estado al 3,4%: cómo comprarlos y qué puede salir mal
Comprar deuda pública suena a aburrimiento garantizado. Pero con las letras del Tesoro al 3,4% a un año —la vía de entrada a los bonos del Estado para el pequeño inversor—, el aburrimiento paga mejor que la mayoría de los depósitos. La pregunta real es cómo se hace, cuánto se gana y por qué algunos inversores prefieren no financiar al Estado.
Letras o bonos: no es lo mismo
A un año no se compran bonos, se compran letras del Tesoro. Los bonos son para plazos más largos, de 5 a 30 años, y su precio fluctúa más. Las letras funcionan al descuento: se paga alrededor de 970 euros por cada 1.000 de nominal y al vencimiento se recibe el valor completo. La rentabilidad de referencia para el bono español a un año rondaba el 3,366% en el momento de la consulta, un tipo que ha convertido la deuda pública en competencia directa para los depósitos.
La seguridad no es absoluta
El riesgo de la deuda pública se considera casi nulo a corto plazo, pero no es cero. Si el Estado quiebra, los bancos caen con él; si no quiebra, los depósitos de hasta 100.000 euros están protegidos por los fondos de garantía. La diferencia práctica entre letras y depósitos es pequeña, aunque hay quien sostiene que la deuda soberana es ligeramente más segura que una entidad privada. Grecia ya demostró que los bonos pueden sufrir quitas: en la crisis pasada devolvió el 60% del nominal, es decir, los inversores perdieron el 40% de su dinero.
Alternativas con más renta y menos Estado
El rendimiento de las letras ha empujado a muchos a comparar con cuentas remuneradas y fondos monetarios. Entidades como Trade Republic ofrecían un 3,75% bruto sin permanencia, y Bank Norwegian un 3,7%, por encima de las letras. Algunos fondos monetarios rozaban el 4%. El coste es asumir riesgo de contrapartida y tributar por los intereses. También hay quien prefiere el oro o la plata ante la desconfianza en la solvencia de los gobiernos.
El dato que descoloca es el griego: cuando el Estado no puede pagar, no quiebra como una empresa, reestructura y te da menos. Las letras al 3,4% son atractivas, pero conviene recordar que esa rentabilidad existe porque alguien necesita tu dinero. Y no siempre devuelve lo prometido.