Abrir cuentas en Suiza, comprar oro o pasar la frontera: la guía no oficial para poner los ahorros a salvo del euro
Imagínese que tiene 90.000 euros en el banco y un día el gobierno decreta un corralito: no puede sacar más de 300 euros al día, su dinero queda atrapado y, si además España sale del euro, sus euros se convierten en neopesetas con una devaluación del 30%. Ese miedo, real o no, llevó a cientos de ahorradores a buscar cómo poner sus ahorros a salvo fuera del país. Y lo hicieron con métodos que van desde lo legal hasta lo descaradamente opaco.
El debate, que data de cuando los tipos de interés estaban por las nubes y el ladrillo parecía imparable, sigue vigente. Porque, aunque el corralito no llegó, la desconfianza en el sistema bancario y en la moneda única nunca se ha ido del todo.
El plan A: abrir una cuenta en el extranjero
La opción más obvia es abrir una cuenta en un banco suizo, alemán o incluso en Andorra. Pero no es tan sencillo. Algunos bancos suizos, como Swiss Post, no permiten la apertura desde España. La solución práctica, según quienes lo han hecho, es ir en persona: se coge un vuelo a Zúrich por menos de 50 euros, se visita la oficina del banco, se abre la cuenta y se aprovecha para hacer turismo. Otra alternativa es usar bancos alemanes como el Berner Kantonalbank o el Sintesisbank, que permiten la apertura a distancia si se tiene documentación del país de origen.
El problema de fondo es la declaración fiscal. Si se quiere cumplir con Hacienda, basta con hacer transferencias desde una cuenta española: el banco reporta los intereses y se tributa. Si no se quiere que se sepa, la cosa se complica: hay que llevar el dinero en efectivo, en pequeñas cantidades (hasta 6.000 euros sin declarar en aduana), o utilizar empresas de intermediación que cobran una comisión.
El plan B: comprar oro físico
El oro es el clásico activo refugio que no necesita intermediarios bancarios. Se puede comprar en tiendas belgas como Munters, que vende el Krugerrand a un spread del 1.6% (compra a 486 euros, vende a 494). Y lo mejor: no paga IVA. Se puede adquirir en efectivo sin dar el DNI si la compra es inferior a 2.500 euros. Una vez comprado, se recomienda guardarlo en casa, no en una caja de caudales, porque en caso de corralito el gobierno podría confiscarlo. Otros metales como la plata o el platino tienen más riesgo, porque su valor depende más de la industria.
El escenario apocalíptico: corralito y salida del euro
Lo que realmente preocupaba a los ahorradores era una posible salida de España del euro y la vuelta a la peseta. En ese caso, los euros depositados en bancos españoles se convertirían a la nueva moneda con una devaluación importante. Sin embargo, si los ahorros están en una cuenta en Suiza o en Alemania, o invertidos en acciones o bonos extranjeros, quedarían a salvo de esa conversión forzosa. Incluso el efectivo en euros bajo el colchón mantendría su valor, aunque luego habría que cambiarlo al tipo de cambio oficial.
La conclusión de todo esto es que, aunque el corralito nunca llegó a materializarse en España, la idea de tener un colchón fuera del sistema nacional sigue teniendo adeptos. Quienes lo hicieron durmieron más tranquilos. Los demás, siguen confiando en que el euro aguante y en que los bancos no quiebren. Pero si algo enseña la historia económica es que la confianza es frágil, y que el que avisa no es traidor.
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