Hacerse rico con el colapso: cortos, oro y cash esperando el pánico
Un médico que se declara profano en la materia lanza la pregunta que muchos se callan: si el descalabro económico está cantado, ¿a qué se invierte? ¿Se apuesta a que el Nasdaq se hunde? La respuesta llega en forma de avalancha y con muy pocas certezas. Entre decenas de propuestas, la única operación con cifras concretas que alguien pone sobre la mesa son
50 euros ganados en dos días apostando a que el bitcoin bajaba.
El diagnóstico de fondo es simple. Corto plazo, mucha liquidez y nervios. El problema no es saber qué va a pasar, es saber cuándo. Casi todos los análisis acaban estrellándose contra el mismo muro.
¿Por qué la quiebra del Silicon Valley Bank cambió las apuestas?
La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) embargó los activos del Silicon Valley Bank después de que los depositantes empezaran a retirar su dinero tras unas
pérdidas de 1.800 millones de dólares. Es la mayor quiebra bancaria en Estados Unidos desde la Gran Recesión, y el episodio arrastra a un sector inesperado: la energía solar. Más del
60% de la financiación de la solar comunitaria estadounidense pasaba por esa entidad, y más de 1.500 compañías de clima y energía tecnológica quedan expuestas.
El efecto dominó se lee, según un participante, en los datos de empleo: el desempleo subiría un
0,2% en una semana y las ofertas de trabajo caerían respecto a la medición anterior. Hay quien interpreta que los efectos de las primeras subidas de tipos empiezan a notarse y que, cuando ocurre un evento así, la liquidez se seca porque nadie se fía de nadie.
Ahí es donde la pregunta inicial muta. Ya no es si colapsa el Nasdaq. Es si aguanta la banca.
Ponerse corto contra la banca: qué instrumentos existen
Para apostar a la baja sin tocar derivados, la vía que se señala son los ETF inversos referenciados a financieras: el
ProShares Short Financials (SEF) y el
Leverage Shares -3x Short Financials (XL3S), este último con apalancamiento triple. La recomendación práctica es preguntar al bróker qué productos inversos permite contratar su plataforma antes de lanzarse.
Conviene entender qué se compra. Un ETF apalancado x2 sobre un índice no duplica la inversión: amplifica el movimiento diario. Si el IBEX cae un 1,5%, ese producto sube un 3%; si el índice sube un 5%, la posición pierde un 10%. Es un instrumento pensado para días, no para temporadas.
La advertencia se repite hasta la saciedad:
cuidado con los inversos. En mercado lateral se comen el capital poco a poco, y quien no haya operado antes con ellos debería mantenerse lejos de los apalancados.
¿Por qué el timing arruina a quien apuesta a la baja?
Toda operación en corto tiene fecha de vencimiento, y ahí se rompe el plan. El SP500 llegó a romper la tendencia bajista y subió un
8% cuando el guion decía lo contrario; quien se puso corto en ese tramo perdió dinero o sigue aguantando la posición con el agua al cuello.
El juego real no consiste en adivinar la dirección, sino en sobrevivir a la espera. Hay quien describe el deporte favorito de los operadores profesionales: medir la proporción de cortos y largos y apostar con todo a lo contrario de la mayoría, aunque no tenga sentido, hasta barrer a los pequeños y mover el precio en la dirección prevista.
Nadie acierta el suelo. Lo que hoy parece barato dentro de un mes puede parecer carísimo, y el suelo suele reconocerse cuando ya ha pasado de largo.
Oro, plata y cash: la apuesta defensiva
Frente al vértigo del corto gana peso la estrategia aburrida. Hay quien defiende oro y plata física porque, sostiene, los grandes bancos llevan un año comprando metal
como locos y da por descontada la caída del dólar y del euro. Cuentas saneadas que no se tocan, casa pagada, cero deuda y una despensa llena.
Entre las ideas concretas aparecen acciones con dividendo —se menciona una aseguradora española por barata y generosa en retribución al accionista— y empresas de sectores troncales. También la advertencia de que quien tenga
100.000 euros disponibles podrá comprar barato cuando todo colapse y esperar años a que remonte; quien parte de cero lo tiene bastante más crudo.
Hay consenso en lo que no hacer: deuda pública, montar un negocio en España y seguir los consejos del banco, del Gobierno o de la televisión.
Sumando respuestas, el inventario de cifras concretas se reduce a esos 50 euros. El resto es preparación, paciencia y una frase que resume el asunto mejor que cualquier gráfico: no es rico el que más tiene, sino el que menos necesita.