Barbacoa en la playa en España: dónde te la juegas y cuánto cuesta
Hay una cifra que lo resume mejor que cualquier discurso: entre 150,25 y 450,76 euros. No es un precio, es la multa. En Ceuta, la Ordenanza Municipal de Uso y Aprovechamiento de Playas tipifica como infracción grave usar barbacoas, anafes, bombonas de gas o cualquier tipo de fuego en la playa. Su artículo 32 es explícito: prohibición absoluta. La respuesta honesta a cómo hacer una barbacoa en la arena sin que te lo impida la administración es que, en la mayoría del litoral español, no hay truco posible.
Fuego cero: lo que dice el artículo 32
La norma no distingue entre una hoguera de campamento y una barbacoa de gas. Todo entra. Quien la enciende se expone a una sanción calibrada al céntimo —detalle burocrático que, por sí solo, ya dice mucho del rigor con que se redactan estas ordenanzas—. No es una recomendación: es una infracción grave con recargo económico directo.
El monte juega con otro calendario
Fuera del dominio marítimo la lógica cambia. En zonas forestales las restricciones son estacionales, típicamente de mayo o junio a noviembre, y afectan a enclaves como el Monte Hacho o el Campo Exterior. Ahí el fuego no está prohibido por defecto: está regulado por temporada. La diferencia importa, porque mucha gente confunde la playa con el pinar y se lleva la sorpresa en forma de expediente.
El agravio que va más allá del fuego
La discusión real no va de brasas. Hay quien sostiene que las ordenanzas de uso del espacio público se aplican con distinta intensidad según quién esté delante, y que lo que a unos cuesta una multa a otros les sale gratis. Es una percepción extendida en el litoral, difícil de cuantificar y más difícil de desmentir, que convierte una norma municipal en termómetro de la confianza en las instituciones.
¿Tan complicado es que la misma norma pese lo mismo para todos? Esa, y no la barbacoa, es la pregunta que nadie acaba de responder.