¿Como es posible que se sigan SACANDO perecidOS ENVUELTOS EN SABANAS?

¿Como es posible que se sigan SACANDO perecidOS ENVUELTOS EN SABANAS?
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La ley española obliga a exhumar restos con medidas sanitarias concretas, como bolsas herméticas o cajas de cartón. Que aparezcan envueltos en sábanas y depositados en el suelo no es lo habitual ni lo correcto, y puede denunciarse.

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La ley española obliga a exhumar restos con medidas sanitarias concretas, como bolsas herméticas o cajas de cartón. Que aparezcan envueltos en sábanas y depositados en el suelo no es lo habitual ni lo correcto, y puede denunciarse.

La escena se repite en demasiados cementerios españoles. Una familia llega con el ataúd del nuevo difunto y, al llegar al nicho, se encuentra con que los restos del anterior están fuera, envueltos en una sábana, a veces en el suelo. No es una excepción rara. Ocurre cuando se reutiliza un nicho y los restos no se han preparado como exige la normativa.

Qué dice la ley sobre exhumaciones y restos

En España, la exhumación de restos humanos está regulada por normativas sanitarias autonómicas y por el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, que data de 1974. La norma establece que los restos deben tratarse con medidas que eviten riesgos sanitarios y garanticen la dignidad. En la práctica, eso implica que los huesos se recogen y se depositan en una caja de restos, no en una sábana suelta.

La bolsa hermética para cadáveres con cremallera es un estándar en el traslado de cuerpos sin ataúd. Para restos ya esqueletizados, lo habitual es una caja de cartón o de madera pequeña. El objetivo es doble: evitar el contacto directo y permitir que los restos se manipulen sin exponerlos a la vista de los asistentes.

Por qué se ven sábanas y restos en el suelo

La explicación más común es la falta de medios o de previsión. Un nicho se reutiliza cuando vence la concesión, que en muchos cementerios es de cinco años, aunque varía por comunidad. Si la familia no ha contratado una exhumación previa con tiempo, el enterrador se encuentra con que tiene que sacar los restos el mismo día del nuevo entierro.

En ese momento, si no hay una caja de restos preparada ni una bolsa adecuada, se improvisa. La sábana con flores que mencionan algunos testimonios es, a menudo, la que la propia familia ha llevado. El resultado es una escena que los asistentes describen como surrealista y que, en casos concretos, ha terminado en denuncias.

Qué puede hacer una familia ante una exhumación así

La primera recomendación es contratar la exhumación con antelación. Los cementerios gestionados por ayuntamientos o por empresas concesionarias suelen ofrecer el servicio de reducción de restos por un precio que ronda los 300 y 600 euros, según la ciudad y el tipo de nicho. Ese trámite evita que el enterrador improvise el día del entierro.

Si la escena ya ha ocurrido, se puede reclamar por la vía administrativa al ayuntamiento o a la empresa gestora. La normativa autonómica de sanidad mortuoria permite sancionar las prácticas que no cumplan las condiciones higiénicas. También cabe una denuncia por daños morales, aunque los tribunales exigen pruebas concretas del perjuicio.

Un problema de consumo y de dignidad

Más allá del impacto emocional, esto es una cuestión de consumo responsable. Las familias pagan por un servicio funerario que incluye el tratamiento digno de los restos. Cuando ese servicio se presta con una sábana y los restos quedan en el suelo, no se está cumpliendo lo contratado.

Los cementerios públicos y las funerarias privadas están sujetos a las mismas obligaciones. Reclamar no es solo un derecho: es la forma de que la próxima familia no se encuentre con la misma escena. Si el asunto deriva en un problema legal o de salud, conviene consultar con un abogado especializado o con la autoridad sanitaria correspondiente.

Datos clave
  • El Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria data de 1974 y sigue siendo referencia estatal.
  • La concesión de un nicho suele ser de cinco años en muchos cementerios españoles.
  • La reducción de restos cuesta entre 300 y 600 euros según ciudad y nicho.
  • La bolsa hermética con cremallera es el estándar para trasladar cuerpos sin ataúd.
  • Las sanciones por incumplir la normativa sanitaria mortuoria dependen de cada comunidad autónoma.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

eL PERRO

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Tengo un trauma infantil bastante importante, sucedido en un entierro, en el que desenterraron a alguien, lo envolvieron en una sábana que parecía literalmente una momia de Egipto a la que se le podían apreciar cabeza y partes del cuerpo, y lo dejaron allí tirado en el suelo, tal cual. Cuando llegamos todos cargando la otra caja nos encontramos el panorama, con el otro cuerpo allí tirado en el suelo. El enterrador allí con el cigarro en la boca abrió la caja, cogió la otra momia y la encajó con el otro cuerpo allí de cualquier manera apretujándolos y crujiéndole los huesos y para dentro.

Todo el escenario fue una película de terror surrealista, que bien merecía haberle metido un palazo al enterrador y dejarlo allí tieso antes de irnos.

Pero la movida es que mis abuelos han ido hoy a otro entierro y me han dicho que ha ocurrido exactamente lo mismo. Bueno, salvo que los metan en la misma caja, que a la momia del otro lo han metido suelto así sin más encima del otro ataúd. Una vez más escena fantasmagórica con todos los asistentes flipando y en estado de shock.

Esta es la típica cosa por la que en Aaaa les metes una demanda y te tienen que dar millones. Me parece flipante que sigan ocurriendo cosas así en este país.

Vamos a ver, si tienes que meter 2 cuerpos en un mismo bujero, lo lógico y civilizado es que metas el cuerpo anterior en un recipiente adecuado para ello, como una bolsa hermética para cadáveres con su cremallerita. O en una caja de cartón de las que se usan también para transporte de perecid. Y que esté en un espacio seguro, elevado, sobre una especie de camilla.

Y que así dicho cuerpo no ofrezca a los presentes ninguna forma antropomorfa envuelta en una sábana, ni que te tropieces con él en el suelo. Y que encima la sábana con florecitas la hayas tenido que llevar tú de tu casa.

Es tan esperpéntico todo que cuesta creer que sea real. Pero así es este país.
 
En los cementerios grandes se hacen ese tipo de operaciones casi todos los días.

Las concesiones de los nichos caducan y si la familia no la renueva se los llevan al osario.

Otras veces caducan y la familia, para ahorrarse la concesión, los traslada a otro nicho del que sean concesionarios. Dependiendo de las ordenanzas, suelen admitir hasta un máximo de 4 por nicho.

Para compartir nicho tienen que haber pasado al menos 5 años, para que únicamente haya restos óseos y ropa. Si no ha pasado ese tiempo, tienen que ponerlo en una tumba aparte.

Los restos óseos ocupan y pesan muy poco. Caben en una bolsa de Mercadona. Normalmente los sacan antes antes de que llegue la familia, pero según a la hora que sea, a veces no da tiempo.

Si se trata del cónyuge, muchas veces la familia pide que se metan los restos en el mismo ataúd del difunto más reciente. Para eso, evidentemente, hay que abrirlo. Normalmente se hace en un lugar apartado y discreto, aunque los más allegados pueden ser testigos si quieren del traslado.

En otras ocasiones se mete la bolsa en el nicho junto con la caja y ya está.

De todas formas, a nadie le obligan a verlo. Y muchos se marchan antes de todo eso. Quien se queda es porque quiere.

La gloria es algo cotidiano. Ocultarla es algo relativamente moderno. Antes los velatorios se hacían en casa con el finado de cuerpo presente.
 
En los cementerios grandes se hacen ese tipo de operaciones casi todos los días.

Las concesiones de los nichos caducan y si la familia no la renueva se los llevan al osario.

Otras veces caducan y la familia, para ahorrarse la concesión, los traslada a otro nicho del que sean concesionarios. Dependiendo de las ordenanzas, suelen admitir hasta un máximo de 4 por nicho.

Para compartir nicho tienen que haber pasado al menos 5 años, para que únicamente haya restos óseos y ropa. Si no ha pasado ese tiempo, tienen que ponerlo en una tumba aparte.

Los restos óseos ocupan y pesan muy poco. Caben en una bolsa de Mercadona. Normalmente los sacan antes antes de que llegue la familia, pero según a la hora que sea, a veces no da tiempo.

Si se trata del cónyuge, muchas veces la familia pide que se metan los restos en el mismo ataúd del difunto más reciente. Para eso, evidentemente, hay que abrirlo. Normalmente se hace en un lugar apartado y discreto, aunque los más allegados pueden ser testigos si quieren del traslado.

En otras ocasiones se mete la bolsa en el nicho junto con la caja y ya está.

De todas formas, a nadie le obligan a verlo. Y muchos se marchan antes de todo eso. Quien se queda es porque quiere.

La gloria es algo cotidiano. Ocultarla es algo relativamente moderno. Antes los velatorios se hacían en casa con el finado de cuerpo presente.
Lo que yo he visto de primera mano es que los restos que ya estaban allí los sacan, los meten en una caja de pvc acondroplásica y los bajan en el mismo momento que meten el ataúd. Pero claro, el OP vive en otro lugar y allí dejan los restos tirados mientras bajan la caja.
 

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