El 21% de la población española tiene más de 65 años: ¿qué pasará con sus pisos?
El 21% de los españoles supera los 65 años, según Datosmacro. Ese segmento, mayoritariamente propietario, desaparecerá en tres décadas. La pregunta que pocos se hacen es si esa oferta de viviendas heredadas será suficiente para frenar la escalada de precios, o si la inmigración masiva y la pobreza programada lo impedirán.
El relevo generacional: 10 millones de viviendas en juego
Los cálculos demográficos son tozudos: unos 10 millones de personas fallecerán en 30 años, la mayoría propietarias de al menos una vivienda. El INE ya pronosticó en 2012 una caída de población que debía abaratar la vivienda, pero el tiempo ha demostrado que la inmigración y los cambios económicos desbarataron esa previsión. Ahora, el escenario es más complejo: la natalidad sigue en mínimos y la inmigración no cesa, pero su capacidad adquisitiva es muy inferior.
Inmigración vs. herencias: ¿quién gana?
Mientras unos ven en la muerte de los mayores una oportunidad para aumentar la oferta, otros señalan que la demanda se mantendrá gracias a los flujos migratorios. Por cada español que fallece, entran varios inmigrantes, pero con rentas más bajas. Eso genera un mercado dual: los pisos heredados en zonas envejecidas se llenan de inquilinos con pocos recursos, mientras las viviendas nuevas en zonas residenciales suben de precio. El fenómeno del "white flight" a la americana ya se observa en algunas ciudades.
El factor pobreza: cuando la sociedad se empobrece
El envejecimiento no solo libera viviendas, sino que reduce la riqueza media. La España que envejece es también una España que se empobrece, con salarios estancados e inflación acelerada. En ese contexto, aunque haya más pisos, la capacidad de compra se reduce. Los precios altos solo se sostienen en sociedades ricas, y la tendencia es hacia una mayor desigualdad. Los herederos, a menudo con vivienda propia, prefieren alquilar antes que vender a la baja, manteniendo los precios artificialmente altos.
El elefante en la habitación: la eficiencia energética
A partir de 2030, las viviendas con baja calificación energética (F, G, E) no podrán venderse ni alquilarse sin reformas. En España, el 95% del parque tiene más de 50 años y necesita rehabilitación. Eso obligará a muchos herederos a invertir o malvender, lo que podría generar un shock de oferta en el mercado de segunda mano.
Conclusión: gradualismo y contradicciones
La muerte de los mayores será demasiado gradual para provocar un desplome. Además, la inmigración y las políticas de vivienda social (o su ausencia) jugarán un papel determinante. Lo que nadie explica es por qué, con estos datos, la vivienda sigue subiendo en las principales ciudades. Quizá la respuesta esté en la demanda inducida por el capital extranjero y los fondos de inversión, que no entienden de demografía.
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