*Tema mítico* : Comer menos azúcar y harinas, ¿la solución definitiva al sobrepeso/obesidad? (II)

Szadek, aún estamos con lo de "hay que moverse más y comer menos?"

Si yo tengo unos hábitos de ejercicio diarios y los incremento y a la par como menos, tendré un problema. Soy el único que ve esto?

Lo lógico es: si me muevo más, tengo que comer más. Gasto más y por tanto necesito más gasolina.

Tiene usted coche? Cuando consume más gasolina; cuando tiene que hacer 100 kms o 500 kms???

Si usted quiere enfermar más pronto que tarde es fácil:
Coma menos y muévase más. Esta fórmula no falla nunca. Es infalible.
 
Soy profesional de la salud y esta demostrado que la obesidad está directamente relacionada con el cáncer de mama y de próstata porque el exceso de grasa estimula la creación de hormonas sensual y su exceso propicia la mutación cancerosa de las mismas. Hay que llevar un control de las grasas y los hidratos de carbono que se ingieren porque con el sedentarismo todo se convierte en grasa, incluso el exceso de proteínas. Cambiar de hábitos es esencial y la actividad física es muy importante, empieza con subir por la escalera en vez de coger el ascensor por ejemplo, y tras 21 días ya tendrás el hábito cogido

Revise sus libros de texto de las distintas vias metabolicas.

La que siguen los hidratos, aumento de glucemia y la funcion de la insulina esta clara.

La formacion de glucosa desde proteina tambien, pero vera que es un proceso para nada inmediato.

Con la grasa seguramente se lleva una sorpresa y el proceso es harto complicado que acabe como grasa visceral. Ademas de poco eficiente (como acumulador de grasa) necesita tambien la participacion de la insulina.

Luego sume 2+2 y a ver que le sale.
 
(mensaje citado en revisión)

Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.

(mensaje citado en revisión)

Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.

(mensaje citado en revisión)

¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.

(mensaje citado en revisión)

No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla

(mensaje citado en revisión)

¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?

(mensaje citado en revisión)

Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.

(mensaje citado en revisión)

La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.

(mensaje citado en revisión)

¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?
 
No se permiten mensajes de más de 20000 caracteres.

(mensaje citado en revisión)

Y yo le repito que para una persona con una buena sensibilidad a la insulina, un 40% de harinas no industriales no tiene por qué ser un problema.
Y que la fruta contiene cantidades testimoniales de fructosa, siempre acompañadas de fibra.
Y que lo que haga una vez al mes no tiene ningún impacto relevante, lo que cuenta es lo que hace a diario.

(mensaje citado en revisión)

El sistema hormonal puede estar averiado en muchos sitios, no sólo a nivel de la tiroides. En concreto, el sobrepeso está siempre relacionado con un aumento de la resistencia a la insulina. Otra historia es si ese aumento se debe a malos hábitos vitales o alimentarios, o viene de otra parte.
Por ejemplo, de niveles elevados de cortisol, o de una tiroides deficiente.
De todos modos, si usted no tiene sobrepeso, lo más seguro es que su sistema endocrino esté bien (¡que es lo que llevo diciendo desde el principio! que el sobrepeso es un síntoma de desarreglo hormonal)

Lo de herrado me lo voy a tomar como una errata (sonrisa:), y no como que me está tildando de cuadrúpedo...

(mensaje citado en revisión)

Téngame algo más de fe. Usted comía pan, en vez de comer productos de baja calidad con forma de pan, que es lo que hay en España. Y el problema no es comer pan tanto como comer productos de baja calidad con forma de pan. Además, hacía muchas otras cosas aparte de comer pan, con lo que el resultado final fue el que fue.
No se trata de que si comes pan tengas que ser rellenito.
Se trata de que el pan (y mucho más los productos de baja calidad paniformes) es un obstáculo si quieres perder peso. Pero si haces bien todo lo demás...

(mensaje citado en revisión)

Nononono. Causalidad NO ES LO MISMO que correlación.

Causalidad es cuando puedes demostrar que A causa B.
Correlación es cuando observas que A y B se dan juntos.

Una correlación se puede deber a que A causa B, a que B causa A, a que ambos están causados por un C que desconoces, o en una situación compleja, a que A es causado por un C que desconoces y B es causado por un D que también desconoces, y por motivos que desconoces C y D también se dan juntos.

A lo mejor el hecho de que antes engordaras comiendo chorizo y ahora adelgaces comiendo puerros se debe a otras cosas que antes no hacías y ahora haces. A lo mejor no es que el chorizo engorde, sino que estar rellenito te hace comer chorizo. O que lo mismo que te hace estar rellenito, te hace comer chorizo. O lo que te engorda no es el chorizo, sino el no comer puerro, y si comieras puerro con chorizo no engordarías. O...

Las posibilidades son infinitas. Por eso digo que causalidad no es lo mismo que correlación.
Confundirlas es lo que se llama una falacia cum hoc, ergo propter hoc (literalmente: con esto, así que a causa de esto)

(mensaje citado en revisión)

Como mínimo, dejó de desayunar azúcar a mansalva, y parece haber adquirido un gusto por preparar su propio pan, con su propia masa, con harina no industrial. Eso, y lo que le mejoró el metabolismo en esos tres meses puede haber sido suficiente para que mantenga el equilibrio hormonal.

(mensaje citado en revisión)

No sea innecesariamente ofensivo. Me refiero a entender cómo funciona el metabolismo, no a mi salud. Podría haberme quedado en lo que vi que funcionaba, pero en vez de eso me dio por querer entender POR QUÉ funcionaba. Reconozca que eso, casi nadie: lo normal es probar lo que te dice otro, y si funciona creerte a pies juntillas lo que te ha dicho (porque, como ha funcionado, debe de ser verdad ¿o no?).

Investigar para ver si entiendes por qué funciona algo, y si lo que te han contado es verdad o mentira, y si le funciona a otros o no, y qué es distinto en otros para que no les haya funcionado, etc. no parece tener gran utilidad en sí mismo: si lo haces es porque te entretiene.

Lo que es la definición de hobby: una actividad cuya utilidad no justifica el tiempo que le dedicas, salvo que se incluya en el cálculo que disfrutas haciéndola.

(mensaje citado en revisión)

No, qué va. La mayoría de las dietas se basan en comer menos, no en comer mejor.
De hecho, incluso la definición de "comer mejor" no está nada clara.

(mensaje citado en revisión)

Al contrario.
Usted ni entra ahí, pero el tema crucial a la hora de hacer dieta es que la voluntad es finita
Se lo digo de otro modo: puedes hacer lo que quieras, pero no puedes querer lo que quieras

Así que, de primeras, tu deseo de adelgazar se impone a tu deseo de comer las cosas que te impiden adelgazar, y a tu deseo de quedarte sentado en vez de hacer ejercicio.

Pero a medida que pasa el tiempo, unos instintos (=mecanismos de supervivencia) que son mucho más antiguos y potentes que tu voluntad van haciendo que esa situación cambie.
Llegado un momento, tu deseo de comer como no debes supera a tu deseo de adelgazar. Haces lo que quieres, que en este caso, es comer, porque no puedes querer lo que quieras.

La aplastante mayoría de las dietas ignoran este hecho, y por eso fracasan.
Las dietas que funcionan son las que procuran no llevarle la contraria a los mecanismos de supervivencia.
Las dietas que LO PARTEN son las que procuran APROVECHAR los mecanismos de supervivencia en beneficio del objetivo buscado.
 
Ya se ha descubierto el punto débil del erudito: Aborrece la resistencia activa (restricción calórica/ejercicio físico intenso) a favor de una resistencia pasiva (meto unos alimentos en la lista zain y ya solo tengo que esperar a recoger los frutos)

Hay personas con obesidad que adelgazan pero que siguen teniendo hábitos mentales de obesidad y por tanto pueden tener problemas de salud...esto pasa cuando se infravalora o directamente se ignora el inmenso poder de la FUERZA DE VOLUNTAD.

No nos engañemos, el ex-obeso se vanagloria de poder comer unos buenos chuletones y aún así mantener la línea. No hace ningún sacrificio en realidad, simplemente renuncia a una alimentación más amplia con tal de no pagar el peaje de la resistencia activa que describía más arriba.

Esto es sinónimo de inmadurez, una carencia que se disfraza de presunta erudición pseudocientífica y resultados conformes a objetivos pese a que el camino es en realidad una trampa al solitario.

Aborrezco lo ineficiente.
La voluntad es finita, la necesito para cosas más importantes.
Para cosas que no se puedan hacer sin fuerza de voluntad.

Es como si me dice que menudo pobretón que no se gasta 3000€ en un reloj.
No necesito un reloj de 3000€, y puede que necesite esos 3000€ para otra cosa.
prefiero un reloj de 20€ que da la hora igual, y tener 2980€ para otros menesteres.

(mensaje citado en revisión)

Hay personas con sobrepeso que se pasan la vida creyendo que no tienen fuerza de voluntad ninguna, porque no entienden el inmenso poder del instinto.

Le propongo una prueba: aplique el inmenso poder de la fuerza de voluntad para aguantar la respiración hasta que se desmaye.
Si lo consigue, le pago una cena.
Si no lo consigue, le toca reconocer que la fuerza de voluntad, por muy poderosa que sea, no lo es más que el instinto inconsciente de supervivencia.

(mensaje citado en revisión)

¿Renunciar a una alimentación más amplia no es un sacrificio?
¿Sabe lo complicado que es tener delante un buen postre casero y no comerlo?

Simplemente, he buscado la estrategia que mejor se amolda a mí, la que me da el mejor ratio coste/recompensa.

Fíjese lo limitada que es mi fuerza de voluntad, que me puedo pasar tranquilamente tres días sin comer.

(mensaje citado en revisión)

Sinónimo de inmadurez es creerse en posesión de la verdad absoluta y estar convencido de que los demás son todos petulantes.
Otro sinónimo de inmadurez es pensar que derrochar es mejor que ser austero.
Otro más, creer que sólo hay una forma de hacer las cosas.
Otro, creer que no hay mejor forma de hacer las cosas que como uno las hace, y que por tanto no hace falta seguir buscando.

Habló la vaca, y dijo muuuu
 
El tal Szadek al menos argumenta con unas ideas claras.

Ud es un sujeto de dudosa seriedad intelectual.

Suelto la primera idea que ya se ha desarrollado en este hilo:

Que ventaja nutricional tiene cualquier harina frente a los hidratos de otras fuentes??

Esta Ud empleando la palabra 'restriccion'. Si es ninguna ventaja lo mismo estamos vertiendo ideas falaces.
Yo conozcí a stock option en el foro presumiendo de que se iba a forrar invirtiendo en acciones de Bankia, así que imagínate el nivel Maribel!
 
Viniendo de alguien con esa ideología no esperaba menos. Sacando cosas de hace años en un tema que ni viene al caso. Lo que no sé es porqué no te tenía en el ignore. Debe ser que antes tenía más paciencia...Pues eso, ya no.
 
Viniendo de alguien con esa ideología no esperaba menos. Sacando cosas de hace años en un tema que ni viene al caso. Lo que no sé es porqué no te tenía en el ignore. Debe ser que antes tenía más paciencia...Pues eso, ya no.

¿Y no se sonroja al quejarse de que le saquen un tema que no ha lugar, aunque empieza la queja sacando un tema que no ha lugar?

Digo, porque lo de Bankia y lo de rojo rojos tienen aproximadamente la misma relación con el debate: NINGUNA
 
Los secretos de la dieta que convertía a los gladiadores romanos en máquinas de cancelar pues parece que al contrario de lo que muchos creen los gladiadores no eran modelos fibrosos si no más bien fofisanos fortachones
 
Los secretos de la dieta que convertía a los gladiadores romanos en máquinas de cancelar pues parece que al contrario de lo que muchos creen los gladiadores no eran modelos fibrosos si no más bien fofisanos fortachones

Normal que estuvieran gorditos. En el artículo dice que se basaban en trigo y cebada. O sea, que literalmente los cebaban.
Y dicen que era barata. Así que p'alante; rollizos, gorditos y baratos de mantener. Y tenían carencia de B12 pq no comían animales.
Vamos, los gladiadores venían a ser una especie de vegetarianos gorditos.

Imagino que la comida buena y rica era para los nobles y para el ejército. Carnecita de la buena y comiendo sólo 1 vez al día. Y conquistaron media Europa.
 
Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- ¿Has acabado de mezclar conceptos distintos? Gracias.

Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- No es igual.


Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- Claro que puedo obviar el ejercicio que hacían los gladiadores, estaban obligados a ser los mejores en la arena, y no entrenar lo suficiente se traducía en no vivir lo suficiente. Se obvia porque el caso contrario no existía, no había gladiadores sin entrenar, todos entrenaban, y fruto de ese tratamiento, estaban así... Una causalidad absoluta partiendo de un hecho factual, es un hecho obviable.


Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- Claro que lo fomenta, eso no te lo cuestiono, pero es que eso no es lo que dijo originalmente. Usted dijo "resolver el sobrepeso", lo cual no es correcto.

Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

Veámoslo:

"parámetros para, A PESAR DE UNA VIDA SEDENTARIA, solucionar el sobrepeso y la obesidad. "

- Si revisamos el hilo, nos encontramos encima con esa premisa razonable:

"Bien, dicho esto, paso a relatar mi experiencia PERSONAL: "

- Obviar por tanto que una experiencia personal es un cúmulo de parámetros orientados a solucionar el sobrepeso y la obesidad... es falso.

Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- No tiene razón... Perder tanto peso en tan poco tiempo es malo, no por nada acabé con anemia, con problemas de ansiedad, problemas a la hora de dormir, cansancio crónico, la tensión por los suelos y un largo etc... En 2 meses recuperé 5 kilos, normalicé y estabilicé mi peso, y comencé a centrarme en la dieta, en comer lo que mi cuerpo necesitaba en ese momento, y no acabar escuchimizado, que usted considera... es sano. De hecho tenía mejor salud antes que después de perder peso, hasta que normalicé mi peso y me centré en nutrir mi cuerpo, y no solo alimentarlo.


Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?

- Al contrario, usted es el que parece no tener interés en ahondar sobre los efectos perniciosos del azúcar. ¿Qué beneficio pronto tiene el azúcar en exceso? Ninguno. El azúcar inicia un proceso denominado glicación, una reacción gluco-proteica, que es responsable de acelerar el proceso de envejecimiento tornando nuestra piel más flácida. ¿Crees que el azúcar es bueno para tu salud? Ni para tu salud ni para tu apariencia, al menos, no en exceso. Muchos azúcares ya los obtenemos de forma natural a través de las frutas, las hortalizas y otros alimentos; se obvia que en todo momento estoy refiriéndome a los azúcares añadidos, y restringir radicalmente el uso de azúcar añadido siempre es bueno.


- Del resto paso, porque escribe unos textos que más que hacerme un favor, me resultan pesados; tiene poca capacidad de síntesis. En resumen concluyo que no puede usted diseccionar un argumento donde todos los factores conforman un hecho razonable, y cuestionarlos por separado. No tiene sentido que me esfuerce en señalar que reducir la ingesta de harina y azúcar, hacer ejercicio y tener una vida equilibrada, sana y ordenada sea beneficioso, y tú te dediques a tratar el ejercicio por un lado, la reducción de harinas y azúcares por otro, y decir que cada uno de ellos no es per se responsable... claro que no, para eso escribí:

"reducir la ingesta de harina y azúcar, hacer ejercicio y tener una vida equilibrada, sana y ordenada"

- Por otro lado, se mete en cosas que no le competen, sin base ni fundamento; obvia que nunca fui rellenito, y por tanto que tengo menos razones de peso que exponer; obvia incluso que perdí 15 kilos en 3 meses, y lo calificó de sano. ¿Sabe acaso los problemas que me ocasionó una pérdida tan rápida de peso? Las pérdidas express son malas, siempre. Las bajadas de peso siempre tienen que ser pausadas, para que tu cuerpo las asimile, y puedas expresar esa bajada de peso de forma saludable. Si bajas 20 kilos en dos meses, teniendo 15 kilos de más, raro es que puedas levantarte de la cama.
 
- ¿Has acabado de mezclar conceptos distintos? Gracias.



- No es igual.




- Claro que puedo obviar el ejercicio que hacían los gladiadores, estaban obligados a ser los mejores en la arena, y no entrenar lo suficiente se traducía en no vivir lo suficiente. Se obvia porque el caso contrario no existía, no había gladiadores sin entrenar, todos entrenaban, y fruto de ese tratamiento, estaban así... Una causalidad absoluta partiendo de un hecho factual, es un hecho obviable.




- Claro que lo fomenta, eso no te lo cuestiono, pero es que eso no es lo que dijo originalmente. Usted dijo "resolver el sobrepeso", lo cual no es correcto.



Veámoslo:

"parámetros para, A PESAR DE UNA VIDA SEDENTARIA, solucionar el sobrepeso y la obesidad. "

- Si revisamos el hilo, nos encontramos encima con esa premisa razonable:

"Bien, dicho esto, paso a relatar mi experiencia PERSONAL: "

- Obviar por tanto que una experiencia personal es un cúmulo de parámetros orientados a solucionar el sobrepeso y la obesidad... es falso.



- No tiene razón... Perder tanto peso en tan poco tiempo es malo, no por nada acabé con anemia, con problemas de ansiedad, problemas a la hora de dormir, cansancio crónico, la tensión por los suelos y un largo etc... En 2 meses recuperé 5 kilos, normalicé y estabilicé mi peso, y comencé a centrarme en la dieta, en comer lo que mi cuerpo necesitaba en ese momento, y no acabar escuchimizado, que usted considera... es sano. De hecho tenía mejor salud antes que después de perder peso, hasta que normalicé mi peso y me centré en nutrir mi cuerpo, y no solo alimentarlo.




- Al contrario, usted es el que parece no tener interés en ahondar sobre los efectos perniciosos del azúcar. ¿Qué beneficio pronto tiene el azúcar en exceso? Ninguno. El azúcar inicia un proceso denominado glicación, una reacción gluco-proteica, que es responsable de acelerar el proceso de envejecimiento tornando nuestra piel más flácida. ¿Crees que el azúcar es bueno para tu salud? Ni para tu salud ni para tu apariencia, al menos, no en exceso. Muchos azúcares ya los obtenemos de forma natural a través de las frutas, las hortalizas y otros alimentos; se obvia que en todo momento estoy refiriéndome a los azúcares añadidos, y restringir radicalmente el uso de azúcar añadido siempre es bueno.


- Del resto paso, porque escribe unos textos que más que hacerme un favor, me resultan pesados; tiene poca capacidad de síntesis. En resumen concluyo que no puede usted diseccionar un argumento donde todos los factores conforman un hecho razonable, y cuestionarlos por separado. No tiene sentido que me esfuerce en señalar que reducir la ingesta de harina y azúcar, hacer ejercicio y tener una vida equilibrada, sana y ordenada sea beneficioso, y tú te dediques a tratar el ejercicio por un lado, la reducción de harinas y azúcares por otro, y decir que cada uno de ellos no es per se responsable... claro que no, para eso escribí:

"reducir la ingesta de harina y azúcar, hacer ejercicio y tener una vida equilibrada, sana y ordenada"

- Por otro lado, se mete en cosas que no le competen, sin base ni fundamento; obvia que nunca fui rellenito, y por tanto que tengo menos razones de peso que exponer; obvia incluso que perdí 15 kilos en 3 meses, y lo calificó de sano. ¿Sabe acaso los problemas que me ocasionó una pérdida tan rápida de peso? Las pérdidas express son malas, siempre. Las bajadas de peso siempre tienen que ser pausadas, para que tu cuerpo las asimile, y puedas expresar esa bajada de peso de forma saludable. Si bajas 20 kilos en dos meses, teniendo 15 kilos de más, raro es que puedas levantarte de la cama.

A veces el todo es más que la suma de las partes, es lo que decía el ejemplo.
La dieta de un atleta extremo no vale para una persona sedentaria
No le gustan las alegorías, pues no las uso más.
(mensaje citado en revisión)

Caso contrario: persona sedentaria moderna que come como un gladiador.
No puede comparar la dieta de gladiadores con la de campeones del sillonbol sin considerar el resto de factores

(mensaje citado en revisión)

Si fomenta la pérdida de peso ¿cómo es que no resuelve el sobrepeso?
¿El sobrepeso no se resuelve perdiendo peso?
Encima ese peso es de grasa, no de músculo...

(mensaje citado en revisión)

Ese post es el generador de la hipótesis, no su confirmación.
Han pasado años, cientos de foreros y miles de comentarios.
Experiencias personales, enlaces a investigaciones médicas, argumentos y contraargumentos, información sobre bioquímica, metabolismo, sistema endocrino...

Todo eso nos lleva a matizar, pero mantener la hipótesis inicial (que además es fácil de entender y aplicar)

(mensaje citado en revisión)

Eso depende.
En su caso, tal vez hubo deficiencias nutricionales y/o tóxicos (arsénico, boro y plomo en el agua).
Pero se puede perder peso rápidamente sin sufrir efectos secundarios, porque no los causa la pérdida de peso, sino cosas que a menudo coinciden con ella.

(mensaje citado en revisión)

¿Que no?
¡Si he repetido varias veces que todos los problemas empiezan con un sobreconsumo de azúcar!
¿No se llama el hilo "comer menos azúcar y harinas, etc. etc"?
El azúcar juega un papel crucial en averiar el metabolismo.
De hecho, no es hasta que el metabolismo está averiado que las harinas empiezan a dar problemas serios.

(mensaje citado en revisión)

Estoy tratando de mejorar mi capacidad de síntesis (Palabra: tras contestar, he repasado lo escrito, resumiéndolo)
Entienda que trato de condensar miles de páginas en una explicación comprensible y coherente. No es fácil.

Deconstruyo su argumento porque me interesa saber cuánto influye cada factor en el resultado, para poder adaptar su máxima (que comparto por completo) a mi vida.
Si no sé cuánto pesa la alimentación, el ejercicio y la vida ordenada en el resultado, no sé compensar unos con otros si una temporada como mal, duermo poco o no me muevo.

(mensaje citado en revisión)

Así es un foro: Me imagino cómo es usted en base a lo que dice. Me puedo equivocar.
Pensé que no había sido rellenito porque es típico de quien nunca ha fracasado al intentar perder peso el asegurar que perder peso es fácil.
No andaba muy desencaminado: usted "se encontró" su pérdida de peso, no la iba buscando.

¿Fue sano perder tanto peso? Cree que su malestar fue por su rápida pérdida de peso, pero igual no. Y en base a una suposición respecto a UN caso, afirma que TODOS los casos son malos

Otras posibilidas:

- Algo (¿tóxico, estrés?) causó su malestar y su pérdida de peso
- Algo causó su malestar, y su pérdida de peso no tenía nada que ver
- Deficiencias de micronutrientes causaron su malestar, pero una buena alimentación a nivel de macronutrientes causó su pérdida de peso

Finalmente: bajar del peso de equilibrio es MUY DIFÍCIL.
Si bajas 5 kg por debajo de tu peso de equilibrio, algo pasa: o te estás matando de inanición, o la pérdida de peso se debe a otra cosa (y seria).

Pero no es perder peso rápido lo que es malo, sino POR QUÉ lo pierdes lo que puede ser malo, neutral o bueno
 
Me dispongo a comerme un generoso gofre belga casero, con chocolate relleno de caramelo y nata. Añadámosle a este manjar un batido de fresa para mojar el gofre.

Azúcares industriales. Check
Hidratos. Check
Salivación instantánea tras leer esto. Check
 


- No, eso es incorrecto, lo que digo es que no se puede meter todas las harinas y todos los azúcares en el mismo saco, que lo que hay que evitar son las harinas REFINADAS y el azúcar AÑADIDO, no el azúcar o la harina per se. Un deportista debe de tomar mas azúcar, especialmente los que hacen carreras de resistencia o ejercicios aeróbicos de forma constante, esto no significa que tengan que hechar mas azúcar al café, significa que deben de tomar mas azúcar natural, procedente principalmente de las frutas y de los hidratos de carbono. ¿Que yo digo que comer menos azúcar y harinas es la solución definitiva para la obesidad? No porque:

1: Comer menos azúcar o harina per se no es la panacea, es mas complicado.
2: El azúcar y la harina per se no es una SOLUCIÓN DEFINITIVA. Si fuera tan fácil, todos estaríamos en forma.



- Bueno, dado que eres tú el que me está acusando, creo que eres tú el responsable de despejar la incógnita. Yo no tengo porque invertir mi tiempo en fundamentar tus sospechas, si crees que puedes demostrar algo, hazlo.



- Tampoco he dicho yo eso, existen diversas formas de obtener azúcar, sin necesidad de destapar el bote del azúcar blanco de mesa, uno de ellos es el consumo de cereales, o de harinas no refinadas, que son altos en hidratos de carbono, y que componen la base desde la que obtenemos casi todos los requerimientos diários para el funcionamiento de nuestro cerebro.



- Si, sin embargo esos estados, entrañas riesgos para la salud hasta cierto punto, ya que lo que tu cuerpo comienza a perder es materia grasa. Si tienes una dieta balanceada, no deberías de tener que entrar en un estado de cetosis, de hecho yo nunca he dejado de consumir carbohidratos, y sin embargo he bajado de peso de forma saludable sin ningún problema de por medio.



- El problema es que no necesito subsistir para bajar de peso, eso afecta en primera instancia a mi calidad de vida. Perder peso tiene que ser una experiencia agradable, o poco traumática, si comenzamos a forzar a nuestro cuerpo a subsistir, aun cuando tenemos disponibilidad para perder peso de forma mucho mas llevadera, conseguirás que personas que inicialmente querían perder peso lo abandonen. La mejor forma de perder peso es en la consulta de un nutricionista, ya que no es tan fácil, si dejar de comer carbohidratos fuera la panacea, te repito, todo el mundo luciría cintura.

- Hay dietas como personas, cada persona tiene una altura, una edad, unos requerimientos nutricionales determinados en relación a su estilo de vida, y en última instancia a sus problemas crónicos. El nutricionista parte de esa base para programar una dieta compatible con un biotipo, y no con un grupo poblacional determinado. Lo que a mí me puede funcionar, a tí a lo mejor no, y en eso si que coincido con el propietario intelectual del hilo.



- Para representar un caso opuesto e ilustrativo de lo que supone eso, lo contrario, vale.
 
Y dale. Como si la línea sólo dependiera de la dieta.
Mire, es como si yo le digo que es complicado hacer que el aceite prenda con un mechero, y usted me dice "eso es mentira: mire los cócteles molotov". Los cócteles molotov son una mezcla de aceite (al que le cuesta prender, pero arde despacio y con una llama intensa) y gasolina (que prende muy fácilmente, pero se apaga rápido). No es un buen contraejemplo, porque la adición de gasolina, precisamente, soluciona el problema que impedía al aceite prender con facilidad.
Pues esto igual: no puede obviar el ejercicio intenso y constante que hacían los gladiadores a la hora de usarlos como contraejemplo a la afirmación "evitar azúcar y harinas es la solución al sobrepeso", porque el hecho de que su vida fuera el entrenamiento es lo que hacía que su dieta basada en harinas (otras harinas, como ya le he dicho) fuera adecuada PARA ELLOS.



Si conoce algún estudio médico que demuestre que reducir el consumo de harinas y azúcar (por cierto, azúcar, no azúcares, en plan oligosacáridos. El problema con el azúcar es la sobrecarga de FRUCTOSA) MANTENIENDO ACTIVIDAD Y CALORÍAS TOTALES no fomenta la pérdida de peso, estaré encantado de leerlo.

Si no, lo de ineludible e irrefutable lo dejamos en "veremos".

El motivo de que dejar de comer harinas y azúcar sea bueno para RECUPERAR (que no es lo mismo que mantener) la línea no es simplemente el hecho de que comerlos en exceso sea malo para mantenerla. Es una cuestión hormonal (aunque al parecer a usted no le interesa ahondar hasta ese nivel de análisis).

Ya se lo he dicho un par de veces, que lo que determina si estamos rellenitos o flacos es nuestra sensibilidad a la insulina: niveles elevados y persistentes de insulina en sangre favorecen la acumulación de grasa e impiden la movilización de grasa.

Si debido a tener alta la insulina en sangre siempre acumulo y nunca gasto, claro que cada vez tengo más.

Y no, comer menos y moverme más no sirve de mucho, porque mientras tenga alta la insulina en sangre, mi cuerpo no puede (apenas) acceder a las reservas energéticas de grasa, así que lo que hace es bajar el ritmo del metabolismo basal para igualarlo al insumo de alimento, y mandar señales hormonales (más ghrelina, la hormona del hambre, y menos leptina, la hormona de la saciedad) para que busque más comida.

La forma de lograr que mi cuerpo tenga acceso a las reservas energéticas de grasa es reducir el nivel de insulina en sangre.
Como el papel principal de la insulina es reducir el nivel de glucosa en sangre, se sigue que si quiero reducir la insulina tengo que evitar los alimentos que suben la glucemia.

¿Y qué alimentos suben la glucemia por encima de todos los demás? el azúcar y las harinas ultrarrefinadas.

Suprímalos, y el nivel medio de insulina en sangre bajará, dando mayor acceso a las reservas de grasa. Con un mayor acceso a las reservas de grasa, el cuerpo sube el metabolismo basal (porque ahora la energía disponible es abundante), y el resultado es que se pierde peso.

Pero hay una derivada más: otra forma de reducir los niveles de insulina en sangre es recuperar la sensibilidad a la insulina, y es una forma mucho más efectiva, porque aunque harinas y azúcar son los que más suben la glucemia y la insulinemia, lo cierto es que (casi) todos los alimentos provocan secreción de insulina (curiosamente, la tan denostada grasa es con mucho la que MENOS aumenta la insulinemia, 25 veces menos que una cantidad energéticamente equivalente de pan blanco).

Es decir, que si quito harinas y azúcar ya estoy reduciendo mucho el problema, pero el resto de cosas que coma seguirán manteniendo niveles altos de insulina en sangre (relativamente altos, pero mucho más bajos que con harinas y azúcar) porque mi cuerpo resistente a la insulina necesita mucha cantidad incluso para responder a alimentos menos insulinogénicos.

¿Y cómo se recupera la sensibilidad a la insulina? Igual que se recupera la sensibilidad a casi cualquier cosa, suprimiendo el estímulo constante.
Si usted está oyendo un ruido constante, pronto dejará de percibirlo. Pero si ese ruido para y vuelve a empezar, volverá a escucharlo.
De un modo similar, si se mantienen niveles constantemente elevados de insulina en sangre, el cuerpo crea tolerancia, se desensibiliza. Para recuperar la sensibilidad es necesario que haya periodos prolongados en los que el nivel de insulina en sangre esté muy bajo: aquí es donde entran los ayunos, o al menos el dejar 12 horas al día en las que no se coma nada.

Al hilo de lo cual, por cierto, si estamos en recuperar la sensibilidad a la insulina también parece buena idea evitar aquellos alimentos que la dañan. Y en eso el azúcar, o más concretamente, la FRUCTOSA (en grandes cantidades y de rápida asimilación; la fructosa de la fruta es diferente porque es poca y va acompañada de fibra) juega un papel muy relevante.



¿El mismo sobrepeso? ¿O han perdido peso, pero no todo el que querían? Como explico más arriba, el quid es la insulina, y aunque harinas y azúcar son los sospechosos habituales, todos los alimentos son en cierta medida insulinogénicos. Si sus conocidos eran ya notoriamente insulinorresistentes, quitar harinas y azúcar es un muy buen primer paso, pero antes o después te das de bruces con que, con tu nivel actual de sensibilidad a la insulina, no puedes mejorar más (eso por no hablar de que a saber cuánto azúcar y cuánta harina ocultos están comiendo en realidad).

En cuanto a usted: una vida de alimentación rica en azúcar (insisto, azúcar, no azúcares) y pobre en costumbres que mejoran la sensibilidad a la insulina (ejercicio físico, ayuno, técnicas tradicionales de preparación de alimentos, higiene del sueño, etc) fue deteriorando su sensibilidad a la insulina y causando acumulación de grasa.

Un cambio brusco de costumbres alimentarias (pero también vitales) le llevó, casi por accidente, a hacer todas las cosas que mejoran la sensibilidad a la insulina: dejó de comer azúcar, dejó de comer comida industrial ultraprocesada (que casi toda lleva azúcar, porque mejora la palatabilidad y la vida útil, y es baratísima), aumentó su nivel de actividad física, mejoró sus patrones de sueño, y pasó a comer dos veces al día dejando así entre 12 y 16 horas entre la última comida y la primera.

Que aumentara su consumo de harinas no desbarató la mejoría, especialmente porque tampoco se trataba de harinas ultrarrefinadas, y porque su preparación (entiendo) seguía las técnicas tradicionales de preparación que han desaparecido por completo en el primer mundo. Por ejemplo, la fermentación lenta de la masa, o la utilización de harinas realmente integrales.

A su vuelta, con una sensibilidad a la insulina francamente mejorada, mantuvo algunas de las buenas costumbres adquiridas (como no apiparse de azúcar a diario, o preparar su propia masa casera con harina lo más integral posible), con lo que a pesar de consumir cantidades considerables de harina, no ha vuelto a engordar. De harina no industrial, por cierto.



No, no. La evidencia médica es meridiana en este sentido. El problema es que estamos en niveles diferentes de análisis.
Si usted analiza el corto plazo, por supuesto que si comes menos y te mueves más pierdes peso.
De hecho, en el corto plazo casi cualquier planteamiento dietético consigue que pierdas peso.

En el medio-largo plazo, el 99% de las veces la persona acaba recuperando el peso (¡pero no la masa muscular perdida!), y un poquito más de regalo.

Mire, no se usted, pero para mí adelgazar no es perder peso, sino perder grasa (que no es lo mismo que mero peso) y no recuperarla



¿Lástima? Al contrario: perdí mucho peso y muy rápido, mejoró mi salud general y no sólo por la pérdida de peso, mejoraron mis niveles de energía, y ni siquiera me quedaron pieles sobrantes. ¿De qué hay que tener lástima?¿De haber encontrado una forma de perder peso que funciona, es rápida y no sólo no tiene un impacto negativo para la salud, sino que lo tiene positivo?



Y dale molino con las calorías.
Que lo de las calorías es una simplificación excesiva, porque la mayor parte de lo que quemamos viene del metabolismo basal, que no controlamos, y que lo que procura es igualar lo que comemos y lo que gastamos. Si usted consume más calorías haciendo ejercicio, su metabolismo basal se ajusta a la baja para mantener la homeostasis.

Un estudio de seguimiento de cohortes que hacían 3 horas de ejercicio a la semana vs otras que no hacían ejercicio reveló que la diferencia neta en pérdida de peso al cabo de 3 años era de un cuarto de kilo. 3*52*3= 468 horas de esfuerzo para perder un cuarto de kilo más que el que estaba en su casa viendo la tele, o estudiando para notario.

Se lo repito: el nivel de actividad impacta sobre el peso, pero no por el consumo de calorías. Impacta porque el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina de los músculos. Y la actividad física no produce una pérdida sostenida de peso, sino que (si mantenemos igual todo lo demás) causa un movimiento en el punto de equilibrio, de suerte que al empezar a hacer ejercicio se pierde peso hasta que se alcanza el nuevo peso de equilibrio. Y si se deja de hacer ejercicio (otra vez, caeteris paribus), el peso vuelve a donde estaba antes.



La carne es recomendable para bajar de peso, porque la proteína es muy saciante.
Pero lo de las carnes magras, ya, depende de otros factores. De hecho, si no se tiene la lipólisis bloqueada por un consumo excesivo de alimentos insulinogénicos, es mucho más recomendable para bajar de peso la carne grasa que la magra.



¿Me puede decir entonces sobre qué discutimos, exactamente?
Smiling no te esfuerces escribiendo posts tan buenos.

La gente que dialoga así suele ser:

A) Personas incapaces de entender conceptos sencillos que contradigan lo que la propaganda oficial les ha enseñado, o

B) Propagandistas a sueldo de la industria del pan o los productos procesados.

No sé qué alternativa es peor.

Sólo sé que desde hace años la gente a mi alrededor, familia, compañeros de trabajo, me dicen que cómo puede ser que esté tan delgado y musculoso comiendo "tanta grasa y cosas que engordan" (aunque como diez veces más verdura que ellos).

Nadie me cree ni me escucha, ni me hace caso ni me entiende. Es un fenómeno notable que he renunciado a intentar comprender... Pero que me causa una profunda desazón.

Es como si no PUDIERAN escuchar lo que digo.
 
Eres un profeta en el desierto, un incomprendido. Una persona cansada de tratar con quienes no comparten su punto de vista.

O no lo entienden o se dejan llevar por agentes de la industria infiltrados cual agentes Smith de Matrix.

Menos mal que en este humilde foro y en este humilde post los defensores de la verdad en torno a la Nutrición pueden compartir el orgullo de pertenecer a un grupo de convencidos.

Sí amigos, ellos han conocido el Infierno de la gordura, de ser unos vulgares pancetosos. Han sido pecadores como el que más, pero un día, se les apareció la Luz cegadora de la Razón y la Pureza de Espíritu. Desde entonces permanecen enclaustrados aquí como el genio de la lámpara esperando el momento en que las masas sean receptivas a su mensaje y entonces, solo entonces, dominarán un mundo libre de harinas y azúcar tóxicos donde la industria no existirá. Ellos y solo ellos proporcionarán alimento saludable a las masas desencadenadas que alcanzarán la Gloria hasta bien entrados los 150 años (o más, no es cuestión de escepticismos)

Alabados sean los profetas y apóstoles de este Movimiento de Liberación.
 
Hola, soy una persona con sobrepeso como vosotros y necesito vuestra ayuda, necesito camaradería y que me digáis que voy a adelgazar haciendo ceto y dejando harinas y azúcares.

La mitad de vosotros está en lista de espera para el balón gástrico lo menos xddDDD
 
Me dispongo a comerme un generoso gofre belga casero, con chocolate relleno de caramelo y nata. Añadámosle a este manjar un batido de fresa para mojar el gofre.

Azúcares industriales. Check
Hidratos. Check
Salivación instantánea tras leer esto. Check

A mí como si te llenas la boca de […]

Tengo dos bandejas para cenar, una de morro y otra de churrasco de cordero con un dedo de grasa. Sofritos y crujientes y mojados en ajioli son un manjar.

De postre un Brownie casero como Dios manda con cacao puro y nueces, no esa […] con cáncer de sidra que te vas a comer tú.

Pd. Tres trolls entrando a la vez un domingo por la tarde en vez de estar comiendo […] a una chorti.
 
A mí como si te llenas la boca de […]

Tengo dos bandejas para cenar, una de morro y otra de churrasco de cordero con un dedo de grasa. Sofritos y crujientes y mojados en ajioli son un manjar.

De postre un Brownie casero como Dios manda con cacao puro y nueces, no esa […] con cáncer de sidra que te vas a comer tú.

Pd. Tres trolls entrando a la vez un domingo por la tarde en vez de estar comiendo […] a una chorti.

Mi comida de hoy.

Hamburguesa de Vaca DOBLE, con queso cheddar, un cigot y cebolla frita.
Pan esponjoso y generoso del LIDL tostado, lo he untado primero con mostaza industrial de Dijon.

De beber Coca-Cola azucarada.
De postre y para terminar, panacotta de caramelo.

Los exgordos traumados no lo podéis comprender.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.055.218
Mensajes
58.309.518
Miembros
190.971
Último miembro
Luisterron

El blog de burbuja.info

Volver