Hay una proliferación de opiniones simplistas:
"Somos seres llenos de sal
El sodio es el catión más abundante en el plasma sanguíneo. Su distribución asemeja a la del agua del mar, de donde venimos hace millones de años.
Lloramos sal en nuestras lágrimas.
Sudamos sal para refrigerar el cuerpo.
El cuerpo lleva más sal a la dermis cuando hay que combatir una infección cutánea.
Nuestro organismo está perfundido por líquido salino. El mismo suero salino que infundimos a un niño con una diarrea aguda o a un anciano deshidratado.
Sal es lo que infundimos por sus venas. No es agua ni es glucosa.
Sin la sal en nuestros fluidos, no podríamos vivir...
El sodio es un nutriente, un mineral esencial para el cuerpo humano y para su funcionamiento.
- Lo necesita nuestro corazón para una apropiada función de bombeo de sangre.
- Lo necesita el estómago para sus procesos de digestión.
- Es necesario para la formación de hueso y para la fortaleza de nuestros huesos.
- Es un componente clave en la comunicación entre las células y en la óptima transmisión de impulsos neurológicos desde y hacia órganos como el corazón y el cerebro.
Al igual que ocurre con la sed, nuestros receptores cerebrales nos indicarán cuánta sal debemos tomar y deberemos atender las señales de "hambre de sal" cuando éstas aparezcan.
La adicción al azúcar es patológica y debemos combatirla.
Pero la avidez por la sal es fisiológica y debemos escucharla y atenderla.
La comida nos sabe mejor con sal, pero no todo lo que sabe bueno "es pecado". Esa avidez por la sal nos puede salvar la vida.
Como hemos visto, el gradiente óptimo de ingesta diaria de sodio está entre los 3 y los 6 gramos (de 7.5 a 15 g de sal, es decir, entre 1 y media y casi 4 cucharaditas de té).
Pero podrá ser necesario subir esa cantidad de sodio en situaciones en las que perdamos más sodio o nuestra alimentación o metabolismo lo solicite.
Es decir:
- Si hacemos ejercicio, según la duración, la temperatura y la intensidad del ejercicio, perderemos mucha sal por el sudor y deberemos aumentar nuestra ingesta, tomando una pizca de sal media hora antes del ejercicio y cada 1-2 horas de ejercicio.
- Lo mismo si estamos en una sauna o es días de mucho calor en los que sudemos mucho.
- También deberemos tomar más sal en el embarazo o si estamos dando el pecho.
- Los que llevamos una alimentación con comida real, baja en carbohidratos refinados, tenemos menores niveles de insulina, que retendrán menos agua y sal y también deberemos aumentar nuestra ingesta de sal o, si acaso, aumentar alimentos con sal como olivas, anchoas, quesos, jamón. Sin descuidar nuestra ingesta de potasio (verduras, hortalizas y frutas, especialmente los aguacates).
- Si no comes comida procesada (que actualmente es la mayor fuente de sal de nuestra ingesta diaria, como sería una bolsa de patatas fritas) notarás que quieres adicionar sal a tus comidas. Sigue tu instinto. Tu cuerpo sabe lo que necesita.
Podemos tomar sal de mesa (sólo lleva sodio y cloro), pero será mejor si es sal yodada (sodio, cloro y yodo). La baja ingesta de sal yodada causa muchos problemas de hipotiriodismo."...
La Meteo que viene: ¿DEBEMOS REDUCIR LA SAL PARA PREVENIR LA HIPERTENSIÓN Y LOS INFARTOS? AL CONTRARIO, QUIZÁS DEBAMOS INCREMENTARLA. PARTE 1: Los sesgos en los estudios científicos sobre la sal y su injusta demonización
Que dejes de decir afirmaciones sin fundamento. Qué manía tenéis todos de inventaros datos falsos y errores. Este hilo es lo malo que tiene, la mayor proporción de usuarios desinformados de todo el foro. Dejad de inventaros tonterías.