*Tema mítico* : Comer menos azúcar y harinas, ¿la solución definitiva al sobrepeso/obesidad? (II)

Comer menos azúcar y harinas: la solución que el recuento de calorías no explica​

¿Y si la culpa de la obesidad no fuera de las calorías, sino de las hormonas? Esa es la tesis que lleva casi una década ganando terreno: reducir azúcar y harinas refinadas funciona no tanto por comer menos, sino por bajar la insulina. La evidencia empírica acumulada en los últimos años ha convertido esta hipótesis en un quebradero de cabeza para el establishment nutricional, empeñado en repetir el mantra de «comer menos y moverse más».

El dogma calórico contra la evidencia hormonal​

El punto central de la controversia es sencillo de formular: no todas las calorías son iguales para el organismo. Una caloría de donut dispara la insulina, detiene la lipólisis y ordena al cuerpo almacenar grasa; una caloría de filete con grasa apenas provoca secreción de insulina y no bloquea el acceso a las reservas acumuladas. Esta perspectiva, popularizada por el Dr. Fung, sostiene que la obesidad no es un problema de energía sino de señales hormonales.

Los defensores del balance calórico responden con la primera ley de la termodinámica. Y hay quien llevó la discusión a la pura física de la báscula, tratando de cuadrar el balance de masas, para encontrarse con que el cuerpo humano no se comporta como una máquina de vapor. El pulso entre ambas escuelas ha acabado en un callejón: los primeros miden insulina y glucógeno, los segundos siguen contando calorías. La epidemia de diabetes tipo 2 sigue creciendo mientras el consejo oficial apenas ha cambiado en cincuenta años.

Nueve meses de analíticas y kilos perdidos​

La parte más contundente llega de los seguimientos reales. Hay casos documentados de 19 kilos perdidos en 20 semanas con dieta baja en hidratos, sin pasar hambre, con seguimiento continuo de glucosa. Más llamativo es el control metabólico: una hemoglobina glicosilada estable en 5,4 tras año y medio de cetosis, o un ácido úrico que pasa de 9 a 4,2 al eliminar la fructosa. Son números que los laboratorios consideran «en rango», pero que esconden inflamación y resistencia a la insulina todavía activa.

El argumento de fondo es que los rangos de referencia no son óptimos clínicos, sino simples promedios de una población enferma. Se citan casos de GGT en 30 U/L, etiquetado como normal, cuando un hígado sano debería estar por debajo de 16. La conclusión es política además de médica: si los baremos se trazan con la media de pacientes que ya están dañados, el sistema convierte la normalidad estadística en salud.

Ayuno intermitente: la palanca que acelera la remisión metabólica​

El ayuno no es un complemento opcional, sino la pieza que convierte la dieta en terapia. La pauta 16/8 —ayunar 16 horas y concentrar las comidas en 8— se ha extendido como la más tolerable. Pero hay protocolos más exigentes: en ayunos de 42 horas, consumiendo una sola comida de 300 a 500 calorías, el glucógeno hepático se agota por completo y se dispara la autofagia, el proceso por el que el cuerpo recicla células dañadas.

La evidencia anecdótica es abrumadora en un punto: el hambre se desploma cuando se abandonan los hidratos. Quienes han probado el ayuno intermitente describen que el apetito cambia de naturaleza, que el cuerpo pasa a quemar grasa de forma continuada y que se puede estar horas sin comer sin el bajón de glucosa típico del desayuno tradicional. No es magia: es la diferencia entre depender de la glucosa externa y tener vías metabólicas alternativas.

El trigo que comemos ya no es el del Imperio romano​

La discusión sobre harinas va más allá del gluten. El trigo moderno es un cruce entre dos especies que cuadruplicó la producción; las raíces son las mismas y el terreno el mismo, así que la densidad de micronutrientes se ha dividido entre cuatro. Los legionarios romanos hacían marchas de 50 km con 35 kilos a cuestas con una dieta basada en trigo, pero era otra especie, fermentada con levadura natural y molida en el momento.

Aquí el argumento da un giro político: la industria alimentaria moderna optimiza el rendimiento, no la salud. Se compara el pan de los esclavos romanos, más sano que el pan de molde actual, con una cadena de producción que ha convertido un alimento básico en un producto inflamatorio. La ironía no se le escapa a nadie: comemos más trigo que nunca, pero de peor calidad, y los efectos los paga la salud pública.

Conservas, mercurio y las trampas del procesado​

El giro hacia la proteína animal también abre su propio frente: el mercurio en el pescado. El atún rojo y el pez espada acumulan metales pesados por su tamaño; las conservas de sardinas, caballa o melva presentan niveles mucho menores. Hay quien recomienda limitar el atún a 100-150 gramos semanales y optar por pescados pequeños. También se denuncia el silencio oficial sobre el resto de contaminantes: microplásticos, residuos químicos y fármacos que llegan al mar.

La recomendación práctica es menos dogmática de lo que parece: priorizar alimentos no procesados, sí, pero sin santificar ninguna fuente de proteína. La pirámide oficial lleva décadas poniendo las harinas refinadas en la base y el atún en la cima; la corriente contraria sostiene que esa pirámide está diseñada para alimentar a la industria, no a la población.

Carbohidratos y deporte: la trinchera que sigue abierta​

El último frente no está en la obesidad sino en el rendimiento. Hay quien sostiene que un deportista de alta intensidad necesita glucógeno y que la cetosis limita el esfuerzo anaeróbico; la otra trinchera responde con culturistas que llevan más de una década en dieta cetogénica y con atletas que han batido récords sin apenas hidratos. Se ha llegado a invocar a los legionarios romanos y a los hunos para dirimir qué régimen forjaba mejores soldados.

Ningún bando ha cedido. Los datos disponibles apuntan a que la tolerancia a los carbohidratos depende del nivel de actividad: un sedentario con resistencia a la insulina no puede procesar los mismos hidratos que un deportista de élite. La receta, otra vez, es individualizar. Pero eso no vende libros de dietas ni programas de ejercicio genéricos.

Veredicto: ni bula ni condena, pero el paciente mejora​

Al final, la cuestión se reduce a una pregunta incómoda: si el modelo oficial funcionara, no necesitaríamos esta conversación. La obesidad sigue subiendo, la diabetes tipo 2 también, y el consejo de «comer menos y moverse más» lleva medio siglo fracasando. Los que han probado la restricción de azúcar y harinas no solo pierden peso; cambian sus analíticas, su energía y su relación con la comida.

Mientras tanto, la industria alimentaria sigue vendiendo lo mismo, los gobiernos miran hacia otro lado y el azúcar espera en el pasillo del supermercado. La revolución metabólica tendrá que esperar a que alguien la financie. O a que el sistema sanitario no pueda pagar la factura.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Defensa del bajo consumo de carbohidratos60%
Balance calórico con hidratos complejos25%
Moderación y dieta variada15%
📌 DATOS
19 kilos perdidos en 20 semanas con dieta baja en hidratos de carbono.
Hemoglobina glicosilada en 5,4 tras año y medio de dieta cetogénica.
El ácido úrico de un paciente pasó de 9 a 4,2 tras eliminar la fructosa.
Chile consumía 140 kilos de azúcar por persona y año antes de los sellos de advertencia.
La metformina cuesta unos 3,50 euros por 50 comprimidos de 850 mg.
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Por qué se dice que las calorías no son todas iguales?
La teoría hormonal sostiene que el efecto de los alimentos sobre la insulina importa más que su contenido calórico. Los hidratos refinados provocan picos de insulina que bloquean la quema de grasa y favorecen su almacenamiento; la grasa y la proteína apenas estimulan la insulina y no interrumpen la lipólisis. Por eso un donut y un filete con la misma caloria tienen efectos metabólicos muy distintos.
¿Qué es la resistencia a la insulina y cómo se revierte?
La resistencia a la insulina es la condición en la que las células responden peor a la señal de la insulina, lo que obliga al páncreas a producir más y mantiene la glucosa alta. Se revierte reduciendo los alimentos que disparan la insulina (azúcar, harinas, cereales refinados), recuperando sensibilidad con ejercicio y, en muchos casos, incorporando ayuno intermitente. Hay casos documentados de remisión en diabetes tipo 2 cuando se interviene a tiempo.
¿Qué es el ayuno intermitente 16/8 y cuáles son sus efectos?
El ayuno 16/8 consiste en concentrar todas las comidas en una ventana de 8 horas y ayunar las 16 restantes. Durante las horas de ayuno, el cuerpo agota el glucógeno y comienza a usar grasa como combustible, reduce la insulina y activa la autofagia, un proceso de reparación celular. Es una herramienta eficaz para el control de peso y la mejora metabólica, pero requiere adaptación y no es recomendable para embarazadas o personas con trastornos alimentarios sin supervisión.
¿Es segura la dieta cetogénica a largo plazo?
La dieta cetogénica es segura para la mayoría de personas sanas cuando se planifica con alimentos reales y se controlan electrolitos y hidratación. Seguimientos de varios años muestran mantenimiento de peso y analíticas mejoradas, aunque algunos usuarios reportan efectos secundarios iniciales (cansancio, mareos) y es difícil socializar en contextos con alta disponibilidad de hidratos. En enfermedades metabólicas, la supervisión médica es imprescindible.
¿Cuánto azúcar consumía Chile antes de la ley de etiquetado?
Según los datos citados en el análisis, Chile consumía alrededor de 140 kilos de azúcar por persona y año antes de la implementación de los sellos de advertencia en los envases. La legislación, promovida por un senador médico, obligó a etiquetar los productos altos en azúcar, sodio, calorías y grasas saturadas, y ha logrado cambios en la composición de los alimentos y en los hábitos de consumo.
¿Qué pescados en conserva tienen menos mercurio?
Las conservas de sardinas, caballa, melva y bonito del norte presentan niveles mucho más bajos de mercurio que el atún rojo o el pez espada, al proceder de ejemplares más pequeños. El atún claro de lata también suele tener menos mercurio que el fresco, pero se recomienda limitar su consumo a 100-150 gramos semanales. Es preferible variar entre pescados pequeños y evitar los grandes depredadores a diario.
📅 EVOLUCIÓN
Oct 2017 Apertura de la segunda parte de la discusión con referencias al blog del Dr. Fung y al modelo hormonal de la obesidad.
Abr 2018 Aparecen dudas sobre legumbres, conservas y el papel de la metformina como atajo frente a la dieta.
Sep 2018 Polemica sobre si el aumento de peso contradice la termodinámica, dividiendo a los defensores de la teoría hormonal y del balance calórico.
Nov 2020-May 2021 Seguimiento real de un caso con 20 kilos perdidos y mantenimiento del peso objetivo un año después.
Etapa final Enfrentamiento entre la compatibilidad de la cetosis con el deporte de alta intensidad, con referencias a los legionarios romanos y al culturismo.
🔗 FUENTES
El País ↗
Noticia sobre los beneficios de la restricción calórica en modelos animales.
ABC ↗
Información sobre niveles de mercurio en pescados de gran tamaño.
The Lancet ↗
Revista científica citada en la discusión sobre financiación de estudios.
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
Análisis de la hemoglobina glicosilada como marcador de riesgo metabólico, con valores reales de seguimiento que los rangos de laboratorio no interpretan correctamente.
Protocolo de ayuno de 42 horas para agotar glucógeno y activar la autofagia, con la composición exacta de la comida de recuperación.
El caso de la ley chilena de sellos de advertencia y su impacto en la reformulación de la industria alimentaria.
La comparativa nutricional entre el trigo del Imperio romano y el trigo moderno, con datos de densidad de micronutrientes.
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Descargo de responsabilidad: Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte a un especialista antes de iniciar cualquier dieta o suplementación.
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calopez

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Buenos días, (aviso: LADRILLO INFUMABLE) :tragatochos:

Lo pongo en este subforo aunque realmente no sea de consumo responsable, pero he visto varios temas que tratan este asunto, aunque sea tangencialmente, y he leído varias opiniones que me han parecido muy interesantes.

Lo primero, decir que no pretendo ni hacer proselitismo de uno u otro tipo de dieta, y que lo que busco es gente que haya "notado" lo mismo que yo, para ver si lo mío es una excepción o algo más o menos común, por supuesto, sin que esto demuestre o deje de demostrar nada.

Os pongo en materia: desde pequeño, he tenido una tendencia a un ligero sobrepeso (ligero, en plan 4-5 kilos de más, es decir, simplemente no tener músculos marcados y sí algún michelín), y aunque nunca he sido un gran deportista, desde la adolescencia y salvo etapas concretas siempre me he mantenido activo (es decir, unas 2-3 horas de ejercicio a la semana, correr, algún partido de fútbol, algo de bici, etc.).

Sin embargo entre los 24 y los 27 años, debido a un trabajo horrible que me hizo totalmente sedentario y con bastante ansiedad, engordé unos 10 kg, por lo que me pasaba de "mi peso" unos 15-16 kg.

Al dejar ese trabajo, y simplemente con el cambio de hábitos (menos estrés, algo de deporte y comer mejor) en un año adelgacé unos 8 kg sin hacer nada, simplemente por el cambio de hábitos. Sin embargo me empecé a interesar un poco en el tema de la nutrición, y llegué, tras mucho leer e investigar, a varias conclusiones:

-Las recomendaciones dietéticas "oficiales" que recomiendan en general los Gobiernos (y, en general, la mayoría de médicos) no tienen un sustento científico sólido (restringir grasas, basar alimentación en pan, pasta, patatas).

-Los tratamientos que se proponen para la obesidad/sobrepeso son tremendamente ineficaces (no entro en el por qué, sólo lo constato). La gente que conozco fuerte, NO ADELGAZA JAMÁS, salvo que tengan una epifanía/cambio de vida/revelación mística. JAMÁS.

-Lo que la población en general cree saber de nutrición, son una serie de simplificaciones que dan casi vergüenza, en plan "si comes algo en el desayuno lo quemas y si comes 2000 kcal y gastas 2100 adelgazas" (cosas sin sentido o perogrulladas inútiles: es evidente que el cuerpo no puede abusa las leyes de la termodinámica, pero no explica NADA), ignorando el complejo funcionamiento del cuerpo humano, la actividad física, los diferentes nutrientes, las hormonas, el sueño, el ejercicio, etc.

-Cuando se dice que la población es hoy en día mucho más sedentaria que nuestros padres/abuelos, creo que hay una trampa en este argumento. Cierto perfil de gente, "el típico informático panzudo que come doritos", es cierto que no se mueve NADA, y probablemente sea el suyo un nivel de sedentarismo nunca visto en la Historia. Pero hoy en día, la población "media" yo creo que hace más deporte que nuestros padres/abuelos (mi abuelo piensa que correr si no te persigue un animal es de locos, que levantar pesas te hace daño, y durante toda su vida su ejercicio fue "pasear" e ir al bar o a bailar un pasodoble. Nunca estuvo rellenito, comía, fumaba y bebía lo que le salía de los agallas, y comía tocino y cosas bien contundentes :roto2: ). Así que cuidado con las afirmaciones de que hoy hay mucho más sedentarismo.

-Una serie de cuestiones parece indicar que los responsables de la epidemia de obesidad son: los azúcares y las harinas refinadas (pan y pasta), ya que según aumenta históricamente su consumo, aumentan las tasas a saco. :tragatochos:

Bien, dicho esto, paso a relatar mi experiencia PERSONAL:

Hace cosa de un año y medio (tengo 30 años), pesaba unos 78 kg (mido 1,70). Decidí ponerme en forma y “experimentar” con mis hábitos alimenticios y de deporte. Lo que hice fue:

-Dejar de tomar azúcar en el café/té (nunca he comido dulces, salvo cumpleaños, etc.). En la práctica, tomo casi nada de azúcar o edulcorantes.

-Restringir el consumo de pan (casi nada a la semana) y de lo que sean harinas, galletas, cereales para el desayuno, bizcochos, pizza, etc. En realidad, salvo algo de pan de vez en cuando (una o dos veces a la semana), no como casi nada de estos alimentos.

-Salir a correr tres veces a la semana, por la mañana antes de ir al trabajo, haciendo rutinas HIIT (básicamente, hacer series de sprints) y hacer dominadas y flexiones. Unos 30 minutos de deporte cada vez.

El cambio fue brutal. Me encontré “raro” un par de semanas, y al principio salir a correr en ayunas me parecía incluso “peligroso” (marearme o algo así). El primer mes perdí unos 5 kg, y seguí perdiendo más despacio, ahora peso 69-70 kg, pero he ganado músculo en piernas, brazos y espalda. Se me marcan los músculos de los abdominales (no hago abdominales), me siento lleno de energía y de fuerza. Duermo mejor y más, voy al baño mejor, he dejado de fumar tabaco (un año ya!), vamos, la auténtica salud.

Lo curioso es que como todo lo que quiero, salvo lo antes descrito, en general como básicamente carne/pescado, ensaladas, frutos secos, frutas y verduras de todo tipo y nunca me quedo con hambre. Como cosas en teoría con muchas calorías a diario (aceite de oliva, aguacate, frutos secos, salsas grasas, pescado azul, carne) y no engordo, al revés adelgazo. Nunca tengo hambre ni ansiedad por la comida, y hago más deporte porque tengo más ganas de moverme (creo). Estoy en plena forma.

Todo ello básicamente dejando azúcar/harinas, y sin ser talibán: comidas familiares, o los fines de semana, en un bar/restaurante como LO QUE SEA, (como mucho no como pan), pero como pizza, hamburguesas, empanada, o lo que sea.

¿Alguien le ha pasado algo parecido?

Perdón por el tocho, y un saludo! :tragatochos::tragatochos::tragatochos:

EDITO CASI 5 MESES DESPUÉS DE ABRIR EL HILO: Lo primero de todo agradecer a los participantes en el hilo sus aportaciones, en especial a Rauxa y a Karlos Smith (aunque mucha otra gente ha aportado cosas muy útiles).

En mi caso, sigo manteniendo el peso, y en los últimos dos o tres meses ganando masa muscular (recomiendo encarecidamente la calistenia). Mi experiencia me ha proporcionado las siguientes conclusiones "Provisionales" (no tengo pruebas científicas de nada de esto):

-Que aumentando grasas saludables, y especialmente frutos secos, con aportes de hidratos de carbono por debajo de 100 gr. diarios (y sólo en forma de frutas, verduras y hortalizas), es decir, cerca de lo que sería una dieta cetogénica aunque no estricta, la bajada de peso es extremadamente rápida y eficaz. El ayuno intermitente con este tipo de alimentación, en mi caso al menos, ELIMINA la sensación de hambre hasta límites que me han llegado a preocupar.

-Que introducir más hidratos, de nuevo en forma de patatas, calabaza, frutas, etc. (no harinas ni azúcares), hace que el peso se estabilice, y se detiene el adelgazamiento.

-Que el hecho de consumir uno o dos días a la semana (viernes y sábado) alimentos como pizza, pan, bocadillos, alcohol, etc., no parece tener ninguna consecuencia sobre todo lo anterior, o el efecto es tan pequeño que no he podido medirlo.

-Que a partir de tres o cuatro días sin comer harinas/azúcares, hay un par de días en los que se mea mucho (y a veces hasta se suda mucho), en este caso es como si el volumen del cuerpo se redujera mucho (por ejemplo, se nota en los agujeros del cinturón) aunque el peso no baje demasiado. Incluso se marcan más los músculos del cuerpo. Supongo que esto debe tener algo que ver con la retención de líquidos y la inflamación.

-Que duermo mejor, me encuentro mejor y con más energía y optimismo (esto es muy subjetivo, claro).


En resumen: creo de verdad que el enfoque que la mayoría de endocrinos y nutricionistas dan al tema del sobrepeso y la obesidad está totalmente equivocado. La teoría del balance energético, es como poco, ineficiente a la hora de perder peso, y probablemente esté equivocada de base.

Lo único, aclarar que este tipo de alimentación, la recomiendo PARA PERDER PESO Y MANTENER EL PESO PERDIDO. No tengo evidencias de que sea BUENA PARA LA SALUD. Aunque entiendo que el hecho de comer alimentos sin procesar (frutas, verduras frescas, carne, pescado, frutos secos) difícilmente puede ser dañino para la salud, EVIDENTEMENTE NO CONOZCO LAS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD DE ELIMINAR EL PAN DE LA DIETA. Tal vez nos muramos antes, no lo sé. Pero yo, al menos, delgado, musculoso y feliz.

Un saludo a todos y muchas gracias!!! 😉
 

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