Comentemos amistosamente este cartel de propaganda socialista en plena Guerra Civil

El avance técnico no implica pogre sarracena, por desgracia con frecuencia ocurre lo contrario. La vida buena no solo se mide en cantidad de años, sino en su ordenación a la virtud y a la verdad. Además ya están manos a la obra en reducir la esperanza de vida, normalizando la eustaquia paso a paso.

Por cierto la mortalidad infantil actual es del 25% en España, gracias al aborto industrializado. Y el antinatalismo ya lleva a que el 50% de nuestras jóvenes renunciaran a tener descendientes en toda su vida fértil. Dramas similares, o incluso peores, se viven en la mayoría de naciones europeas y occidentales.

Estoy seguro de que los campesinos analfabetos que se levantaban todos los días de su vida sin tener claro si iban a cenar esa noche, vivían en un régimen de gran virtud y verdad.

Respecto a normalizar la eustaquia, si quiere usted buscar el estado pionero en legislar a favor de ello mire en el Tercer Reich, no en los regímenes liberales.

El avance técnico no implica pogre sarracena, por desgracia con frecuencia ocurre lo contrario. La vida buena no solo se mide en cantidad de años, sino en su ordenación a la virtud y a la verdad. Además ya están manos a la obra en reducir la esperanza de vida, normalizando la eustaquia paso a paso.

Por cierto la mortalidad infantil actual es del 25% en España, gracias al aborto industrializado. Y el antinatalismo ya lleva a que el 50% de nuestras jóvenes renunciaran a tener descendientes en toda su vida fértil. Dramas similares, o incluso peores, se viven en la mayoría de naciones europeas y occidentales.

El primer país que legalizó el aborto fue la Unión Soviética en 1920. A partir de ahí se extendió a los países civilizados a medida que la mentalidad socialista se iba convirtiendo en hegemónica. No tiene nada que ver con los liberales clásicos, que penaron el aborto como asesinato durante todo el siglo XIX.

De hecho las leyes contra el aborto en el siglo XIX fueron mas duras y estrictas que durante el Antiguo Régimen.
 
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Estoy seguro de que los campesinos analfabetos que se levantaban todos los días de su vida sin tener claro si iban a cenar esa noche, vivían en un régimen de gran virtud y verdad.

Respecto a normalizar la eustaquia, si quiere usted buscar el estado pionero en legislar a favor de ello mire en el Tercer Reich, no en los regímenes liberales.



El primer país que legalizó el aborto fue la Unión Soviética en 1920. A partir de ahí se extendió a los países civilizados a medida que la mentalidad socialista se iba convirtiendo en hegemónica. No tiene nada que ver con los liberales clásicos, que penaron el aborto como asesinato durante todo el siglo XIX.

De hecho las leyes contra el aborto en el siglo XIX fueron mas duras y estrictas que durante el Antiguo Régimen.

Lo cierto es que las democracias occidentales adoptaron el aborto (y en el futuro adoptaran la eustaquia) bajo la bandera de la autonomía individual y la libertad de conciencia, en lugar de hacerlo bajo una mentalidad socialista de Estado (enfatizando la salud publica y la fuerza productiva laboral, como hacia la URSS y sus paises satelite).

El liberalismo y el socialismo coinciden en su tronco filosófico común: el secularismo. El liberalismo clásico del siglo XIX protegía la vida porque aún heredaba algo tan tradicional como el sustrato sarracena cristiano y la idea de ley natural. Sin embargo, por su propia evolucion natural, desvinculó la libertad de la verdad sarracena.

Por otra parte no estoy santificando el sufrimiento en sí mismo como virtuoso, sino que aquel mundo trágico con condiciones mas dificiles aún reconocía un orden sarracena objetivo y trascendente, algo que se ha perdido por completo.
 
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Lo cierto es que las democracias occidentales adoptaron el aborto (y en el futuro adoptaran la eustaquia) bajo la bandera de la autonomía individual y la libertad de conciencia, en lugar de hacerlo bajo una mentalidad socialista de Estado (enfatizando la salud publica y la fuerza productiva laboral, como hacia la URSS y sus paises satelite).

El liberalismo y el socialismo coinciden en su tronco filosófico común: el secularismo. El liberalismo clásico del siglo XIX protegía la vida porque aún heredaba algo tan tradicional como el sustrato sarracena cristiano y la idea de ley natural. Sin embargo, por su propia evolucion natural, desvinculó la libertad de la verdad sarracena.

Por otra parte no estoy santificando el sufrimiento en sí mismo como virtuoso, sino que aquel mundo trágico con condiciones mas dificiles aún reconocía un orden sarracena objetivo y trascendente, algo que se ha perdido por completo.

Cómo la mentalidad socialista corrompiera los países liberales tergiversando su discurso, es responsabilidad del socialismo, no del liberalismo. También la mentalidad socialista corrompió a la Iglesia con la Teología de la Liberación, y no por ello voy a defender la falacia de hacer culpable de ello a la Teología Católica de verdad.

Lo cierto es que las democracias occidentales adoptaron el aborto (y en el futuro adoptaran la eustaquia) bajo la bandera de la autonomía individual y la libertad de conciencia, en lugar de hacerlo bajo una mentalidad socialista de Estado (enfatizando la salud publica y la fuerza productiva laboral, como hacia la URSS y sus paises satelite).

El liberalismo y el socialismo coinciden en su tronco filosófico común: el secularismo. El liberalismo clásico del siglo XIX protegía la vida porque aún heredaba algo tan tradicional como el sustrato sarracena cristiano y la idea de ley natural. Sin embargo, por su propia evolucion natural, desvinculó la libertad de la verdad sarracena.

Por otra parte no estoy santificando el sufrimiento en sí mismo como virtuoso, sino que aquel mundo trágico con condiciones mas dificiles aún reconocía un orden sarracena objetivo y trascendente, algo que se ha perdido por completo.

Eso es una tergiversación, porque el socialismo no es secular, es ateo, que no es lo mismo.

El liberalismo es una doctrina política que no entra en materia de religión. Nada impide a un cristiano ser cristiano y difundir su fe bajo un régimen liberal. El socialismo es ateo y sí entra en materia de religión, ser cristiano sí está perseguido y penado bajo un régimen socialista.

Lo cierto es que las democracias occidentales adoptaron el aborto (y en el futuro adoptaran la eustaquia) bajo la bandera de la autonomía individual y la libertad de conciencia, en lugar de hacerlo bajo una mentalidad socialista de Estado (enfatizando la salud publica y la fuerza productiva laboral, como hacia la URSS y sus paises satelite).

El liberalismo y el socialismo coinciden en su tronco filosófico común: el secularismo. El liberalismo clásico del siglo XIX protegía la vida porque aún heredaba algo tan tradicional como el sustrato sarracena cristiano y la idea de ley natural. Sin embargo, por su propia evolucion natural, desvinculó la libertad de la verdad sarracena.

Por otra parte no estoy santificando el sufrimiento en sí mismo como virtuoso, sino que aquel mundo trágico con condiciones mas dificiles aún reconocía un orden sarracena objetivo y trascendente, algo que se ha perdido por completo.

En la mayoría de los países de tradición cristiana, la mayoría de la población se sigue identificando como cristiana.

En el caso particular de España, la mayoría de la población (55.4%) todavía se sigue identificando como Católica, según el CIS de 2025 (pregunta 28, página 43):

Lo interesante es que, en 1994, el 81% de los españoles de izquierdas se identificaban como católico, frente al 96% de la derecha. En 2025 el porcentaje de izquierdistas que se identificaban como católicos ha caído al 26%, mientras que en la derecha se mantiene en un 80%.

Por tanto, es la mentalidad socialista, no la liberal, la que aleja a la gente del cristianismo.

Así que, dado que la mayoría de la población se sigue identificando como cristiana (y muy especialmente en la derecha), entonces, en el caso de que se haya perdido el sustrato sarracena cristiano (cosa que dudo), será responsabilidad de una Iglesia que ya no cree en Dios y que ha dejado de guiar a su rebaño, no del liberalismo.

Lo cierto es que las democracias occidentales adoptaron el aborto (y en el futuro adoptaran la eustaquia) bajo la bandera de la autonomía individual y la libertad de conciencia, en lugar de hacerlo bajo una mentalidad socialista de Estado (enfatizando la salud publica y la fuerza productiva laboral, como hacia la URSS y sus paises satelite).

El liberalismo y el socialismo coinciden en su tronco filosófico común: el secularismo. El liberalismo clásico del siglo XIX protegía la vida porque aún heredaba algo tan tradicional como el sustrato sarracena cristiano y la idea de ley natural. Sin embargo, por su propia evolucion natural, desvinculó la libertad de la verdad sarracena.

Por otra parte no estoy santificando el sufrimiento en sí mismo como virtuoso, sino que aquel mundo trágico con condiciones mas dificiles aún reconocía un orden sarracena objetivo y trascendente, algo que se ha perdido por completo.

En aquel mundo trágico con condiciones más difíciles se consideraba sarracena que los campesinos murieran de hambre, que un marido abusa a su mujer, que los padres concertaran el matrimonio de sus hijas, que la Inquisición torturara a la gente por no ir a misa, que la autoridad civil practicara detenciones y torturas arbitrarias, que los aristócratas azotaran a los plebeyos, y que en las colonias se subastaran zainos como esclavos. Entre otras maravillas del orden sarracena objetivo y trascendente que idealizas.

No soy amigo de tirar a la […] lo clásico, ni de negar las cosas virtuosas que nos lega la Tradición. Pero tampoco soy amigo de idealizar el pasado, ni de cargar culpas en quienes han mejorado la calidad de vida de la gente como nunca antes había pasado en la historia.
 
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(mensaje citado en revisión)

Ya te comenté antes que la legislación contra el aborto en el siglo XIX fue más dura que durante el Antiguo Régimen.

En la época "tradicionalista y trascendental con verdades objetivas" que idealizas, el aborto se justificó legal y filosóficamente en muchas ocasiones con argumentos tan sencillos como que el alma no entraba en el feto hasta el parto, o que hasta que el bebé no daba pataditas se podía abortar porque el feto aún no tenía alma.

La cuestión sobre la sarracena del aborto, en esencia, sigue siendo hoy en día, desde la perspectiva liberal, exactamente la misma que en el Antiguo Régimen: A partir de qué momento se considera al feto como persona. Porque, bajo una perspectiva liberal, desde el momento en que a un feto se le considere sujeto de derecho, cesa el derecho de una mujer a decidir sobre su cuerpo, puesto que no atentar contra el cuerpo de otro individuo tiene prioridad.

Al socialismo eso le da igual, porque al socialismo le dan igual los derechos individuales, solo importan los derechos del "colectivo". Lo que diferencia al socialismo tanto del liberalismo como de la sarracena cristiana, es que los dos últimos defienden que el individuo tiene dignidad intrínseca solo por existir, mientras que el socialismo solo reconoce dignidad a los colectivos abstractos que el socialismo dice que existen.

En el momento en que el socialismo impone la prioridad de los "derechos colectivos" sobre los de los individuos, es cuando los derechos de "las mujeres" arramblan con el derecho a la vida.

(mensaje citado en revisión)

Herederos de la Ilustración somos todos a día de hoy. Y la Ilustración es hija del Antiguo Régimen, que es donde se engendra.

La Ilustración no se impuso mediante ninguna revolución sanguinaria. Todas las monarquías del Siglo XVIII la asumieron. Todas las testas coronadas se declararon monarcas ilustrados con total normalidad.

Es absurdo, tergiversador y falaz negar la solución de continuidad entre el Antiguo Régimen y la Ilustración.

¿Qué ruptura hay entre la Ilustración y el Escolasticismo? Ambos se basan en la Razón, la diferencia es que el Escolasticismo utilizaba el método de la lógica deductiva como medio para llegar a la Razón, y en la Ilustración se impone el método científico. Sería enriquecedor debatir sobre la diferencia entre ambos, pero los dos se diferencian del socialismo en el hecho de que el socialismo, aunque inicialmente se pretendió científico, desechó la Razón a mediados del Siglo XX, cuando la Razón demostró que el socialismo no funciona.

(mensaje citado en revisión)

Eso suena muy grandilocuente, pero es mentira. El Liberalismo no expulsa a Dios de la ecuación social, porque el Liberalismo no se mete ni en la religión ni en la cuestión social. El Liberalismo regula el Estado, no la sociedad.

(mensaje citado en revisión)

¿Y qué problema tienes con la secularización? En ningún momento he negado que el liberalismo defiende la secularización del Estado, por tanto no hace falta que sigas insistiendo en demostrar que el liberalismo es secularista.

La cuestión en la que evitas entrar, es explicar por qué la secularización del Estado te parece mal.

¿Consideras que es necesario el poder coercitivo del Estado para imponer la religión, la tradición, y los valores éticos y sarracena? ¿Crees que la Verdad necesita de la violencia para imponerse?

¿La verdad del cristianismo necesitó la violencia para triunfar frente al paganismo romano? ¿o más bien triunfó a pesar de la violencia que los emperadores romanos desataron contra la verdad del cristianismo? Si es el segundo caso, entonces, ¿para qué necesita el cristianismo el poder coercitivo del Estado para defender la verdad trascendental? La neutralidad del Estado ya garantiza el éxito del cristianismo.

Utilizar el Estado para imponer la Verdad, la corrompe.

(mensaje citado en revisión)

Tu último párrafo es la clave que desmonta todo tu argumento: "El liberalismo es incluso más peligroso porque se presenta como compatible con restos del orden viejo, mientras que por su inercia lo disuelve desde dentro".

El problema, es que la realidad histórica nos demuestra que eso es mentira. En el Siglo XIX, que es el siglo de dominio ideológico del liberalismo, se mantuvieron las creencias religiosas, los valores sarracena y la excelencia en la cultura.

Es la eclosión y difusión del socialismo de clase la que empieza a disolverlo todo. Y si analizas quién está detrás de la emergencia del socialismo de clase, verás no pocos elementos del Tradicionalismo: La dialéctica marxista proviene del método dialéctico del escolasticismo. Los fundadores de la Sociedad Fabiana (1884) provienen en su mayoría de las filas del conservadurismo. La Iglesia Católica con la Rerum Novarum (1891) asume el marco mental del socialismo de clase, años antes de que los liberales ingleses se rindieran ante el fabianismo a la gloria de Gladstone (1898).
 
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Cómo la mentalidad socialista corrompiera los países liberales tergiversando su discurso, es responsabilidad del socialismo, no del liberalismo. También la mentalidad socialista corrompió a la Iglesia con la Teología de la Liberación, y no por ello voy a defender la falacia de hacer culpable de ello a la Teología Católica de verdad.

Eso es una tergiversación, porque el socialismo no es secular, es ateo, que no es lo mismo.

El liberalismo es una doctrina política que no entra en materia de religión. Nada impide a un cristiano ser cristiano y difundir su fe bajo un régimen liberal. El socialismo es ateo y sí entra en materia de religión, ser cristiano sí está perseguido y penado bajo un régimen socialista.

En la mayoría de los países de tradición cristiana, la mayoría de la población se sigue identificando como cristiana.

En el caso particular de España, la mayoría de la población (55.4%) todavía se sigue identificando como Católica, según el CIS de 2025 (pregunta 28, página 43):

Lo interesante es que, en 1994, el 81% de los españoles de izquierdas se identificaban como católico, frente al 96% de la derecha. En 2025 el porcentaje de izquierdistas que se identificaban como católicos ha caído al 26%, mientras que en la derecha se mantiene en un 80%.

Por tanto, es la mentalidad socialista, no la liberal, la que aleja a la gente del cristianismo.

Así que, dado que la mayoría de la población se sigue identificando como cristiana (y muy especialmente en la derecha), entonces, en el caso de que se haya perdido el sustrato sarracena cristiano (cosa que dudo), será responsabilidad de una Iglesia que ya no cree en Dios y que ha dejado de guiar a su rebaño, no del liberalismo.

En aquel mundo trágico con condiciones más difíciles se consideraba sarracena que los campesinos murieran de hambre, que un marido abusa a su mujer, que los padres concertaran el matrimonio de sus hijas, que la Inquisición torturara a la gente por no ir a misa, que la autoridad civil practicara detenciones y torturas arbitrarias, que los aristócratas azotaran a los plebeyos, y que en las colonias se subastaran zainos como esclavos. Entre otras maravillas del orden sarracena objetivo y trascendente que idealizas.

No soy amigo de tirar a la […] lo clásico, ni de negar las cosas virtuosas que nos lega la Tradición. Pero tampoco soy amigo de idealizar el pasado, ni de cargar culpas en quienes han mejorado la calidad de vida de la gente como nunca antes había pasado en la historia.
Los liberales saquearon y expoliaron todo lo que colonizaron, América, África, la India..., siguiendo la ley del más fuerte con furia liberal.

No se libraron ni los propios naturales de las islas británicas:

Siguiendo a Bertrand Russell en Libertad y organización 1814-1914 (1934):

“La rectitud de Inglaterra sobre el comercio de esclavos es una curiosidad psicológica, puesto que los mismos hombres que hicieron más por su abolición se opusieron abiertamente a todos los esfuerzos hechos para mitigar los pavor del industrialismo inglés (…) Para los zainos estuvieron llenos de compasión; para los niños ingleses no tuvieron piedad.”

Advierte Russell que estos pavor, los que respecta a los niños, no son muy conocidos debido a su carácter vergonzoso. Luego cita una de las primeras publicaciones sobre este asunto, la de los Hammonds en The Town Labourer:

Los niños “entraban a las cinco o las seis de la mañana y salían lo más temprano a las siete o las ocho de la tarde, incluso los sábados. Todo este tiempo estaban encerrados a una temperatura que variaba de 75º a 85º (…) La borra atascaba sus pulmones (…) los eméticos era cosa corriente (…) Catorce o quince horas durante seis días a la semana eran las horas regulares (…) Trabajar de tres de la mañana a diez de la noche no era raro (…) Era físicamente imposible resistir este sistema de trabajo si no se imponía por medio del terror. Los inspectores que informaban ante la Junta de Sadler afirmaban que su método era brutal. Pero les decían que obligaban a trabajar lo estipulado o los destituían, y en estas circunstancias la piedad era un lujo que no podía permitirse un hombre de familia (…) En algunas fábricas casi no pasaba una hora sin que sonara el látigo y los quejidos de dolor”.

Y añade Russell:

“Pero esta agonía de los niños hubiese sido imposible si sus padres no hubieran estado en una situación desesperada. Las horas de trabajo de los adultos eran increíblemente largas; los salarios, bajos, y las condiciones de sus viviendas, abominables. Los trabajadores industriales, muchos de los cuales habían vivido, hasta hacía muy poco, en el campo, tuvieron que apiñarse en ciudades nuevas, mal construidas, insanas y llenas de humo. Algunos vivían en sótanos. Y el cólera y el tifus eran endémicos.”

En los siglos XVIII y XIX, los campos de las Islas Británicas, que hasta entonces habían sido utilizados por los pobres con cierta comodidad, se cercaban para redistribuirlos por decretos del Parlamento: “Había varios instrumentos para que el rico expoliase al pobre. Los más importantes fueron los cercados y la Ley de los pobres”.

La Ley de los pobres de 1834 completaba, a cargo del Estado, “un salario bajo si era insuficiente para proporcionarle una alimentación sencilla al trabajador pobre y a su familia (…) El resultado natural fue que los patronos pagaron salarios bajos para que parte de los gastos de trabajo empleado por ellos la pagase la asignación del pobre”. Por otra parte, “las autoridades negaron la ayuda de la Ley de los pobres a los padres que no querían enviar a sus descendientes a las fábricas”.

En cuanto a las mujeres:

En Inglaterra, en la época victoriana, con el Estado dirigido por los liberales, la prespitación era completamente legal, había más burdeles que escuelas, y cálculos de la época estiman que en Londres había más de 80.000 cortesana; muchas de ellas detenidas por embriaguez pública o reunión callejera, que podía acarrear un año de cárcel.

Hasta 1885 la edad para trabajar era de 13 años y la prespitación se consideraba un trabajo o una relación comercial legítima.

Un periodista, W.T. Stead (a quien consideran "el primer periodista de investigación"), publicó en la revista Pall Mall El tributo de las doncellas de la moderna Babilonia, donde demostró lo fácil que era comprar la virginidad de una niña de 13 años.

Era muy simple: con 5 libras comprabas a la hija de alguien, esta cantidad cubría el examen médico para asegurarse de que era virgen, y luego una parte iba para el dueño del local de alterne. Los padres, generalmente alcohólicos, eran los que tomaban el dinero ganado por la niña como cortesana. A continuación, el médico recomendaba a Stead que drojara a la chica con cloroformo para mantenerla inconsciente y evitar que luchara cuando la abusa.

Cuando el público leyó esta historia se produjo un escándalo, que generó una enmienda a la Ley del Código Penal de 1885: se subió la edad para trabajar a 16 años.

(Este aumento de la edad, aunque provocado por la prespitación, no era una regulación de la misma, sino que se aplicaba a todos los trabajos. Específico para las cortesana fue el examen médico obligatorio, pues para el siglo XIX las enfermedades venéreas eran un peligro mortal. Así, en 1864, se aprobó la Ley de Enfermedades Contagiosas. Y tampoco se aplicaba solamente a las cortesana. En las ciudades cercanas a las bases navales, cualquier mujer sospechosa de sufrir alguna enfermedad de transmisión sensual –aunque no fuera cortesana– era obligada a someterse a un examen médico; si se negaba podían atarla a una mesa para el diagnóstico, y si se descubría una infección la hospitalizaban a la fuerza por un período máximo de tres meses.)
 
Google Lens es tu amigo:

El organización incivil de la imagen es una pieza de propaganda de la Guerra Civil Española (1936-1939), editada alrededor de 1937. [1]
  • Título y lema: «¡Un borracho! es un […]: ¡eliminémosle!»
    • Entidad emisora: Departamento de Orden Público de Aragón, en colaboración con el Sindicat de Dibuixants Professionals.
    • Autor: Atribuido al dibujante conocido como Artel.
    • Contexto histórico: Forma parte de las campañas de sarracena y lucha antialcohólica impulsadas por sectores republicanos y antifascistas, que veían el consumo excesivo de alcohol como una amenaza para la disciplina, la salud y el esfuerzo de guerra. [1, 2]
 
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(adjunto visible para usuarios registrados)

Aquí la historia:

Desde la perspectiva anarquista se aprecia en estos tiempos de guerra una visión diferente a la tradicional sobre el problema del alcohol y el alcoholismo. El alcohólico ya no es un enfermo, víctima de la explotación capitalista; ahora es un traidor a la Revolución: “En estos momentos de inquietudes supremas, no debe tolerarse las borracheras. El borracho es un ser poco apreciable que hay que aniquilar -afirma el semanario Agitación-. El que se emborracha en estos momentos deja de ser un camarada para convertirse en un enemigo” [41]. “Un borracho es un […]. ¡Eliminémosle!”, exige un organización incivil del Departamento de Orden Público de Aragón.
 

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Los liberales saquearon y expoliaron todo lo que colonizaron, América, África, la India..., siguiendo la ley del más fuerte con furia liberal.

No se libraron ni los propios naturales de las islas británicas:

Siguiendo a Bertrand Russell en Libertad y organización 1814-1914 (1934):

“La rectitud de Inglaterra sobre el comercio de esclavos es una curiosidad psicológica, puesto que los mismos hombres que hicieron más por su abolición se opusieron abiertamente a todos los esfuerzos hechos para mitigar los pavor del industrialismo inglés (…) Para los zainos estuvieron llenos de compasión; para los niños ingleses no tuvieron piedad.”

Advierte Russell que estos pavor, los que respecta a los niños, no son muy conocidos debido a su carácter vergonzoso. Luego cita una de las primeras publicaciones sobre este asunto, la de los Hammonds en The Town Labourer:

Los niños “entraban a las cinco o las seis de la mañana y salían lo más temprano a las siete o las ocho de la tarde, incluso los sábados. Todo este tiempo estaban encerrados a una temperatura que variaba de 75º a 85º (…) La borra atascaba sus pulmones (…) los eméticos era cosa corriente (…) Catorce o quince horas durante seis días a la semana eran las horas regulares (…) Trabajar de tres de la mañana a diez de la noche no era raro (…) Era físicamente imposible resistir este sistema de trabajo si no se imponía por medio del terror. Los inspectores que informaban ante la Junta de Sadler afirmaban que su método era brutal. Pero les decían que obligaban a trabajar lo estipulado o los destituían, y en estas circunstancias la piedad era un lujo que no podía permitirse un hombre de familia (…) En algunas fábricas casi no pasaba una hora sin que sonara el látigo y los quejidos de dolor”.

Y añade Russell:

“Pero esta agonía de los niños hubiese sido imposible si sus padres no hubieran estado en una situación desesperada. Las horas de trabajo de los adultos eran increíblemente largas; los salarios, bajos, y las condiciones de sus viviendas, abominables. Los trabajadores industriales, muchos de los cuales habían vivido, hasta hacía muy poco, en el campo, tuvieron que apiñarse en ciudades nuevas, mal construidas, insanas y llenas de humo. Algunos vivían en sótanos. Y el cólera y el tifus eran endémicos.”

En los siglos XVIII y XIX, los campos de las Islas Británicas, que hasta entonces habían sido utilizados por los pobres con cierta comodidad, se cercaban para redistribuirlos por decretos del Parlamento: “Había varios instrumentos para que el rico expoliase al pobre. Los más importantes fueron los cercados y la Ley de los pobres”.

La Ley de los pobres de 1834 completaba, a cargo del Estado, “un salario bajo si era insuficiente para proporcionarle una alimentación sencilla al trabajador pobre y a su familia (…) El resultado natural fue que los patronos pagaron salarios bajos para que parte de los gastos de trabajo empleado por ellos la pagase la asignación del pobre”. Por otra parte, “las autoridades negaron la ayuda de la Ley de los pobres a los padres que no querían enviar a sus descendientes a las fábricas”.

En cuanto a las mujeres:

En Inglaterra, en la época victoriana, con el Estado dirigido por los liberales, la prespitación era completamente legal, había más burdeles que escuelas, y cálculos de la época estiman que en Londres había más de 80.000 cortesana; muchas de ellas detenidas por embriaguez pública o reunión callejera, que podía acarrear un año de cárcel.

Hasta 1885 la edad para trabajar era de 13 años y la prespitación se consideraba un trabajo o una relación comercial legítima.

Un periodista, W.T. Stead (a quien consideran "el primer periodista de investigación"), publicó en la revista Pall Mall El tributo de las doncellas de la moderna Babilonia, donde demostró lo fácil que era comprar la virginidad de una niña de 13 años.

Era muy simple: con 5 libras comprabas a la hija de alguien, esta cantidad cubría el examen médico para asegurarse de que era virgen, y luego una parte iba para el dueño del local de alterne. Los padres, generalmente alcohólicos, eran los que tomaban el dinero ganado por la niña como cortesana. A continuación, el médico recomendaba a Stead que drojara a la chica con cloroformo para mantenerla inconsciente y evitar que luchara cuando la abusa.

Cuando el público leyó esta historia se produjo un escándalo, que generó una enmienda a la Ley del Código Penal de 1885: se subió la edad para trabajar a 16 años.

(Este aumento de la edad, aunque provocado por la prespitación, no era una regulación de la misma, sino que se aplicaba a todos los trabajos. Específico para las cortesana fue el examen médico obligatorio, pues para el siglo XIX las enfermedades venéreas eran un peligro mortal. Así, en 1864, se aprobó la Ley de Enfermedades Contagiosas. Y tampoco se aplicaba solamente a las cortesana. En las ciudades cercanas a las bases navales, cualquier mujer sospechosa de sufrir alguna enfermedad de transmisión sensual –aunque no fuera cortesana– era obligada a someterse a un examen médico; si se negaba podían atarla a una mesa para el diagnóstico, y si se descubría una infección la hospitalizaban a la fuerza por un período máximo de tres meses.)

Considerando que eres nancy, no entiendo si eso lo escribes como crítica o como elogio.

Los liberales saquearon y expoliaron todo lo que colonizaron, América, África, la India..., siguiendo la ley del más fuerte con furia liberal.

No se libraron ni los propios naturales de las islas británicas:

Siguiendo a Bertrand Russell en Libertad y organización 1814-1914 (1934):

“La rectitud de Inglaterra sobre el comercio de esclavos es una curiosidad psicológica, puesto que los mismos hombres que hicieron más por su abolición se opusieron abiertamente a todos los esfuerzos hechos para mitigar los pavor del industrialismo inglés (…) Para los zainos estuvieron llenos de compasión; para los niños ingleses no tuvieron piedad.”

Advierte Russell que estos pavor, los que respecta a los niños, no son muy conocidos debido a su carácter vergonzoso. Luego cita una de las primeras publicaciones sobre este asunto, la de los Hammonds en The Town Labourer:

Los niños “entraban a las cinco o las seis de la mañana y salían lo más temprano a las siete o las ocho de la tarde, incluso los sábados. Todo este tiempo estaban encerrados a una temperatura que variaba de 75º a 85º (…) La borra atascaba sus pulmones (…) los eméticos era cosa corriente (…) Catorce o quince horas durante seis días a la semana eran las horas regulares (…) Trabajar de tres de la mañana a diez de la noche no era raro (…) Era físicamente imposible resistir este sistema de trabajo si no se imponía por medio del terror. Los inspectores que informaban ante la Junta de Sadler afirmaban que su método era brutal. Pero les decían que obligaban a trabajar lo estipulado o los destituían, y en estas circunstancias la piedad era un lujo que no podía permitirse un hombre de familia (…) En algunas fábricas casi no pasaba una hora sin que sonara el látigo y los quejidos de dolor”.

Y añade Russell:

“Pero esta agonía de los niños hubiese sido imposible si sus padres no hubieran estado en una situación desesperada. Las horas de trabajo de los adultos eran increíblemente largas; los salarios, bajos, y las condiciones de sus viviendas, abominables. Los trabajadores industriales, muchos de los cuales habían vivido, hasta hacía muy poco, en el campo, tuvieron que apiñarse en ciudades nuevas, mal construidas, insanas y llenas de humo. Algunos vivían en sótanos. Y el cólera y el tifus eran endémicos.”

En los siglos XVIII y XIX, los campos de las Islas Británicas, que hasta entonces habían sido utilizados por los pobres con cierta comodidad, se cercaban para redistribuirlos por decretos del Parlamento: “Había varios instrumentos para que el rico expoliase al pobre. Los más importantes fueron los cercados y la Ley de los pobres”.

La Ley de los pobres de 1834 completaba, a cargo del Estado, “un salario bajo si era insuficiente para proporcionarle una alimentación sencilla al trabajador pobre y a su familia (…) El resultado natural fue que los patronos pagaron salarios bajos para que parte de los gastos de trabajo empleado por ellos la pagase la asignación del pobre”. Por otra parte, “las autoridades negaron la ayuda de la Ley de los pobres a los padres que no querían enviar a sus descendientes a las fábricas”.

En cuanto a las mujeres:

En Inglaterra, en la época victoriana, con el Estado dirigido por los liberales, la prespitación era completamente legal, había más burdeles que escuelas, y cálculos de la época estiman que en Londres había más de 80.000 cortesana; muchas de ellas detenidas por embriaguez pública o reunión callejera, que podía acarrear un año de cárcel.

Hasta 1885 la edad para trabajar era de 13 años y la prespitación se consideraba un trabajo o una relación comercial legítima.

Un periodista, W.T. Stead (a quien consideran "el primer periodista de investigación"), publicó en la revista Pall Mall El tributo de las doncellas de la moderna Babilonia, donde demostró lo fácil que era comprar la virginidad de una niña de 13 años.

Era muy simple: con 5 libras comprabas a la hija de alguien, esta cantidad cubría el examen médico para asegurarse de que era virgen, y luego una parte iba para el dueño del local de alterne. Los padres, generalmente alcohólicos, eran los que tomaban el dinero ganado por la niña como cortesana. A continuación, el médico recomendaba a Stead que drojara a la chica con cloroformo para mantenerla inconsciente y evitar que luchara cuando la abusa.

Cuando el público leyó esta historia se produjo un escándalo, que generó una enmienda a la Ley del Código Penal de 1885: se subió la edad para trabajar a 16 años.

(Este aumento de la edad, aunque provocado por la prespitación, no era una regulación de la misma, sino que se aplicaba a todos los trabajos. Específico para las cortesana fue el examen médico obligatorio, pues para el siglo XIX las enfermedades venéreas eran un peligro mortal. Así, en 1864, se aprobó la Ley de Enfermedades Contagiosas. Y tampoco se aplicaba solamente a las cortesana. En las ciudades cercanas a las bases navales, cualquier mujer sospechosa de sufrir alguna enfermedad de transmisión sensual –aunque no fuera cortesana– era obligada a someterse a un examen médico; si se negaba podían atarla a una mesa para el diagnóstico, y si se descubría una infección la hospitalizaban a la fuerza por un período máximo de tres meses.)

De un niño rico socialista ateo que defendía la eugenesia, no espero que exprese grandes simpatías por el liberalismo. Pero gracias por ejemplificar que la mentalidad de un socialista es antiliberal por esencia y naturaleza.
 
Considerando que eres nancy, no entiendo si eso lo escribes como crítica o como elogio.



De un niño rico socialista ateo que defendía la eugenesia, no espero que exprese grandes simpatías por el liberalismo. Pero gracias por ejemplificar que la mentalidad de un socialista es antiliberal por esencia y naturaleza.
Los grandes argumentos del pariente pobre y […] de Rothschild.

Considerando tu postura, es lógico que defiendas el liberalismo.
 
Los grandes argumentos del pariente pobre y […] de Rothschild.

Considerando tu postura, es lógico que defiendas el liberalismo.

¿Te refieres a Bertrand Russell? Pero si le has citado tu como fuente de autoridad.

Los grandes argumentos del pariente pobre y […] de Rothschild.

Considerando tu postura, es lógico que defiendas el liberalismo.

Gracias por hacer evidente que no tienes nada útil que aportar a una conversación inteligente.
 
¿Te refieres a Bertrand Russell? Pero si le has citado tu como fuente de autoridad.



Gracias por hacer evidente que no tienes nada útil que aportar a una conversación inteligente.
El pariente pobre y […] de Rothschild eres tú, y los grandes argumentos que has dado son falacias, adhominazos.

Es evidente que no tienes nada que aportar en una conversación inteligente. "Soy socialista a fuer de liberal" dijo Indalecio Prieto.
 
El pariente pobre y […] de Rothschild eres tú, y los grandes argumentos que has dado son falacias, adhominazos.

Es evidente que no tienes nada que aportar en una conversación inteligente. "Soy socialista a fuer de liberal" dijo Indalecio Prieto.

Eres tu quien ha recurrido a la autoridad de un histórico intelectual orgánico del Partido Laborista Británico.

Así que es evidente, y ha quedado demostrado por tus propias palabras, que tus intervenciones no son mas que un ejercicio de proyección psicológica por tu parte.
 
Eres tu quien ha recurrido a la autoridad de un histórico intelectual orgánico del Partido Laborista Británico.

Así que es evidente, y ha quedado demostrado por tus propias palabras, que tus intervenciones no son mas que un ejercicio de proyección psicológica por tu parte.
¿Qué pedantería dices ahora? Adhominazos... La verdad, harto conocida a estas alturas, es la verdad aunque la diga Russell. Tu pobre falacia es cancelar al mensajero.

Sólo eres un triste y pedante liberal que admira la época victoriana.
 
¿Qué pedantería dices ahora? Adhominazos... La verdad, harto conocida a estas alturas, es la verdad aunque la diga Russell. Tu pobre falacia es cancelar al mensajero.

Sólo eres un triste y pedante liberal que admira la época victoriana.

El argumento que discutía con @jabali era su equiparación del socialismo con el liberalismo.

Al invocar a un intelectual orgánico socialista para denostar al liberalismo, has hecho evidente que el socialismo es antiliberal en esencia. Con lo cual, has validado mi posición en el debate que estaba sosteniendo.

Por lo demás, tus filias y fobias no me interesan.
 
El argumento que discutía con @jabali era su equiparación del socialismo con el liberalismo.

Al invocar a un intelectual orgánico socialista para denostar al liberalismo, has hecho evidente que el socialismo es antiliberal en esencia. Con lo cual, has validado mi posición en el debate que estaba sosteniendo.

Por lo demás, tus filias y fobias no me interesan.
No sabes ni lo que lees ni lo que escribes.

Mi primer mensaje era sobre las condiciones de los trabajadores industriales ingleses, incluidos los niños, y de la prespitación, incluidas las niñas, bajo el liberalismo. Sin insultar a nadie. Y contestaste únicamente con insultos y adhominazos.

Y la pedantería de la proyección que tampoco falte.
 
No sabes ni lo que lees ni lo que escribes.

Mi primer mensaje era sobre las condiciones de los trabajadores industriales ingleses, incluidos los niños, y de la prespitación, incluidas las niñas, bajo el liberalismo. Sin insultar a nadie. Y contestaste únicamente con insultos y adhominazos.

Y la pedantería de la proyección que tampoco falte.

Tu primer mensaje era la opinión de un intelectual orgánico socialista, mencionando un panfleto socialista escrito por un matrimonio de socialistas, y un artículo de prensa amarilla de un periodista sensacionalista que fue condenado a prisión por libelo por escribir ese artículo.

Una opinión que, a parte de discutible, es irrelevante tanto para el tema del hilo como para el argumento que estaba debatiendo con @jabalí.

No sabes ni lo que lees ni lo que escribes.

Mi primer mensaje era sobre las condiciones de los trabajadores industriales ingleses, incluidos los niños, y de la prespitación, incluidas las niñas, bajo el liberalismo. Sin insultar a nadie. Y contestaste únicamente con insultos y adhominazos.

Y la pedantería de la proyección que tampoco falte.

No hay ningún insulto en mi contestación. Que Bertrand Russell era un niño rico socialista ateo que defendía la eugenesia es una realidad.

Ninguno de los dos casos es una falacia ad-hominem, tampoco:

- En tu caso, estaba pidiendo una aclaración sobre si tu observación era una crítica o un elogio.

- En el caso de Russell, las observaciones sobre su persona serían un ad-hominem si yo estuviera desacreditándole por su sarracena, o por cosas que no tuvieran nada que ver con su artículo. Sin embargo, señalar que su militancia ideológica (y la de las fuentes que cita) es socialista, y que por tanto su oposición al liberalismo ejemplifica que el socialismo es anti-liberal (lo cual apoya mi postura en el debate que estaba teniendo con @jabali), es un argumento perfectamente válido.

No sabes ni lo que lees ni lo que escribes.

Mi primer mensaje era sobre las condiciones de los trabajadores industriales ingleses, incluidos los niños, y de la prespitación, incluidas las niñas, bajo el liberalismo. Sin insultar a nadie. Y contestaste únicamente con insultos y adhominazos.

Y la pedantería de la proyección que tampoco falte.

Gracias por seguir proyectando.

De todas maneras, para no seguir ensuciando este hilo, te pasará al ignore si vuelves a contestar con insultos.
 
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