Doce millones y medio de españoles en riesgo de pobreza: la otra cara del crecimiento
Un 25% de la población —12,6 millones de personas— vive en riesgo de pobreza en España, según los datos que maneja El Economista. El titular suena a brindis al sol del Gobierno: "España cohete", pero el cohete va con lastre. Al ritmo actual de reducción de la tasa, harían falta 257 años para erradicarla. O lo que es lo mismo, nunca en varias generaciones.
La paradoja de la exención fiscal
La mitad de los 13 millones de ciudadanos que no están obligados a hacer la declaración de la Renta la presentan voluntariamente para cobrar deducciones. ¿Y por qué no sube el umbral de los 22.000 euros que exime de declarar? Lleva 27 años congelado. Entre tanto, el Gobierno presume de recaudación récord mientras seis de cada diez hogares no logran ahorrar, según Gaceta.es.
La trampa de la herencia como colchón ficticio
Uno de los análisis más lúcidos de la discusión señala que el verdadero salvavidas de muchos hogares no es el empleo ni las ayudas públicas, sino la vivienda heredada. El cálculo es simple: quien tiene un piso en propiedad se ahorra entre 800 y 900 euros mensuales de hipoteca o alquiler en Madrid y Barcelona. Pero esa herencia llega con IBI, derramas y reformas. Y además genera una brecha generacional: quienes no hereden —o hereden un piso de los 60 en Usera— quedarán condenados al alquiler de por vida.
Casi cuatro millones más de habitantes en cinco años
La población ha crecido en casi cuatro millones en el último lustro, con más de 900.000 regularizados. El perfil del nuevo pobre es, a menudo, el forastero recién llegado: la tasa de pobreza entre extranjeros duplica la de los nacionales. Mientras, 165.000 fortunas están cambiando de país en 2026, según Vozpópuli. La fuga de capitales y la llegada de vulnerables forman un cóctel que tensiona las cuentas públicas.
¿Votos cautivos o fábrica de pobres?
Hay quien sostiene que la izquierda necesita pobres para mantenerse en el poder: "cuantos más pobres fabriquen, más votantes tendrán", se argumenta. Otros subrayan que el problema es la desigualdad estructural que viene de lejos y que ni la derecha ni la izquierda han resuelto. El dato objetivo es que, desde 2018, la pobreza no ha dejado de crecer bajo gobiernos pogre. Pero atribuirlo a una sola causa es engañoso: la inflación postpandemia, el estallido de los alquileres y el modelo de bajo valor añadido del mercado laboral también tienen su parte.
El dato de que al ritmo actual harían falta 257 años para erradicar la pobreza es, sin duda, el más demoledor. Pero es un ritmo que depende de políticas que ningún partido ha demostrado querer cambiar de verdad. Si la economía sigue creciendo a costa de precariedad y la protección social se limita a parches, el problema no hará más que enquistarse. La predicción, con reservas, es que veremos más pobreza antes de que nadie se atreva a tocar la estructura del mercado de trabajo o la fiscalidad de la vivienda.