Guetté y la batalla ideológica racista: ¿nuevo tabú en la izquierda?
¿Hay una línea que la izquierda radical francesa ya está dispuesta a cruzar? La diputada de La Francia Insumisa (LFI) Clémence Guetté ha encendido las alarmas al afirmar que los que sostienen una ideología racista han perdido la batalla y deben asumir que serán «reemplazados». La declaración, lanzada sin ambages, ha reabierto el debate sobre el llamado «gran reemplazo», una teoría que la izquierda solía atribuir a la ultraderecha.
La frase de Guetté, extraída de una intervención reciente, no matiza: «Perdieron la batalla ideológica racista. Asuman que serán reemplazados». Para una corriente de análisis, estas palabras equivalen a una aceptación explícita de una tesis demográfica que hasta hace poco se combatía como bulo. Sin embargo, en el contexto político francés, donde la extrema derecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella escala en intención de voto —algunas encuestas otorgan a Bardella una ventaja de entre 30 y 50 puntos sobre Jean-Luc Mélenchon en una hipotética segunda vuelta presidencial en 2027—, la declaración puede interpretarse como un desafío frontal.
Las reacciones no se han hecho esperar. Voces de distintos espectros acusan a la diputada de promover una «limpieza étnica», mientras que otros ven en sus palabras un reconocimiento crudo de la realidad demográfica. La controversia trasciende lo anecdótico: revela una fractura en el relato de la izquierda, que durante años descalificó el término «reemplazo» como herramienta de la ultraderecha. Que ahora una figura de LFI lo use como arma dialéctica indica un cambio de estrategia, o quizás de convicciones.
La izquierda que combatía el «plan Kalergi» como un bulo ahora lo esgrime como profecía autocumplida. O, como apuntan algunos, simplemente dice en voz alta lo que otros piensan en privado: que la demografía es una fuerza que no pide permiso ideológico.