El Citroën Ami sube un 11,3% en dos años: de 7.000 a 7.790 euros
En febrero de 2020 Citroën presentó en París el Ami, un cuadriciclo 100% eléctrico con 70 kilómetros de autonomía que la marca vendió como la forma de «democratizar la movilidad». El precio que se manejó al presentarlo era de 7.000 euros. En enero de 2023, el modelo básico cuesta 7.790 euros, según el seguimiento de precios del propio hilo. Son
790 euros más, un 11,3% de subida en dos años; en el mismo periodo, el forero que abrió el debate calcula que su salario subió un 4%. El Ami ya no es el eléctrico barato que se anunció.
Qué ofrece el Citroën Ami por ese precio
No es un coche al uso. Mide 2,41 metros de largo y 1,39 de ancho, lleva dos plazas y un motor de 6 kW (8 CV) alimentado por una batería de 5,5 kWh. Se recarga en tres horas en un enchufe doméstico. Se puede conducir a partir de los 14 o 16 años según el país. Citroën anunció su llegada para el segundo semestre a España, Italia, Bélgica y Portugal, y en el hilo se apuntó a marzo de 2021 para el mercado español. También se vende en tiendas de Fnac y Darty, y hay versiones de alquiler a largo plazo por 19,99 euros al mes y de uso por minutos a 26 céntimos.
La letra pequeña importa: es un
cuadriciclo ligero, la misma familia que los Aixam de 49cc. Eso significa 45 km/h de velocidad máxima y prohibición de pisar autovía. Para muchos trayectos de extrarradio, sencillamente no sirve.
El coste real: más de 2.000 euros solo en financiación
El precio de etiqueta es una cosa y lo que se paga al final, otra. Según el cálculo de un forero, financiar el Ami a cuatro años añade
más de 2.000 euros entre intereses y gastos, con una TAE del 11%. No es un préstamo barato para un vehículo de movilidad básica. Hay quien resume la operación con retintín: bajo la etiqueta de «producto financiero AMI» te colocan un crédito y te dan un coche de regalo, en lugar de unas sartenes.
La comparación año a año no invita al optimismo. Según el hilo, en Francia el Ami salió a 6.900 euros, que se quedaban en 6.000 con una prima de 900; el precio de referencia que se siguió en el debate desde el principio era de 7.000 euros. Ahora el modelo pelao, el que ni siquiera lleva tapacubos ni pegatinas, marca 7.790.
Un juguete caro, un ataúd con ruedas o un utilitario de pueblo
El recibimiento del Ami divide. Una parte del análisis lo ve como un cacharro peligroso: si un coche convencional embiste a 50 km/h, la estructura del cuadriciclo no ofrece margen. Hay quien cuenta que en una prueba con lluvia le entra agua. «Si te estrellas con eso te ahorras el ataúd», resume una réplica recurrente. Se compara también su recibimiento con el del Smart, que en su día cosechó burlas parecidas, y se recuerda que precede al Ami el Ligier JS 4 y 6 de los años 80, nacido de una cabina de tractor y con motor de Derbi.
En el otro lado pesa un argumento práctico, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Para un jubilado que va al centro de salud, a la compra o a la playa, y que hoy conduce un cochecito sin carnet sensiblemente más caro, ruidoso y obligado a pasar por la gasolinera, el Ami encaja. Y para llevar a los chavales al instituto sin un Vespino, todavía más.
Kei cars y el segmento que Europa se niega a fabricar
Late en el fondo del asunto una crítica de política industrial. Existe el concepto japonés del kei car: coches pequeños y baratos con ventajas fiscales. En Europa se ha ido al revés, penalizando por emisiones la venta de coches pequeños salvo que sean eléctricos, mientras los segmentos urbanos desaparecen y hasta los segundos coches se convierten en SUV. Un cuadriciclo de 70 km de autonomía no sustituye a ese coche modesto que ya no se ofrece.
El detalle local también se comentó: mientras una administración española compra vehículos eléctricos ligeros —Goupil, de la Diputación de Valencia— a fabricantes franceses, no existe aquí marca equivalente que haya cuajado.
La versión de doble autonomía y 80 km/h
Citroën prepara una versión del Ami con el doble de autonomía y 80 km/h de velocidad máxima. En el foro se apunta a que el modelo se está vendiendo bien para ser un coche sin carnet. La pregunta es si mantendrá un precio ajustado. Con estos mimbres, el Ami podría dejar de ser un juguete urbano y convertirse en algo útil para media España metropolitana. ¿O el siguiente paso será otro ajuste anual de tarifa que deje el invento en el terreno de lo testimonial?