Cierran dos clínicas dentales en Barcelona: médicos falsos, material oxidado y productos caducados
Los Mossos d'Esquadra han desmantelado dos clínicas dentales en Olesa de Montserrat y Esplugues de Llobregat, en Barcelona. En ellas, cuatro falsos dentistas ejercían sin titulación, causando lesiones a pacientes. Además, se han encontrado material oxidado y productos caducados. La operación se salda con cinco detenidos, todos ellos latinoamericanos, de entre 32 y 60 años, sin antecedentes. Se les imputan delitos de usurpación de estado civil, estafa, intrusismo profesional y lesiones.
Un fraude sanitario con costes humanos y económicos
El caso pone en evidencia las grietas del control sobre las clínicas privadas. A pesar de los requisitos legales, estos centros operaron durante meses ofreciendo tratamientos a precios reducidos, atrayendo a pacientes que buscaban alternativas baratas. Las secuelas físicas denunciadas son varias, aunque no se ha precisado el número de afectados. La sanidad pública catalana deberá asumir ahora los costes de reparación, que podrían ascender a decenas de miles de euros.
La respuesta de las autoridades ha sido el precinto cautelar de los locales. Sin embargo, surgen preguntas sobre cómo pudieron pasar los controles iniciales y qué mecanismos de supervisión fallaron. El intrusismo profesional en el sector dental no es un fenómeno nuevo, pero la escala de esta operación -con material caducado y oxidado- sugiere una dejadez alarmante en la inspección.
Un negocio que salió caro
Por paradójico que parezca, los detenidos actuaban como empresarios que buscaban maximizar beneficios reduciendo costes al mínimo. Alquilaron locales, compraron material de segunda mano y contrataron a falsos profesionales. Pero el ahorro se convirtió en pérdidas: ahora se enfrentan a penas de prisión y a la pérdida de sus inversiones. Mientras, los pacientes cargan con las consecuencias. "Emprendedores" que, al final, pagarán las pensiones de otros con sus multas, ironizaba un comentario. El dato que descoloca: todos carecían de antecedentes penales, lo que indica que no eran delincuentes habituales, sino personas que vieron una oportunidad en la falta de control.