Chonis poseídas como zombis en el concierto de Bad Bunny
Las imágenes de decenas de mujeres jóvenes en bikini, bailando y gimiendo en el concierto de Bad Bunny, han recorrido las redes sociales con un calificativo recurrente: zombis de The Walking Dead. El vídeo, tuiteado masivamente, ha reabierto el debate sobre la degeneración cultural y el papel del reguetón como herramienta de alienación.
La crítica no se limita a estética. Aparecen menciones a una supuesta estrategia de sustitución poblacional, con alusiones a inmigrantes magrebíes que "aprovechan" la situación. Otros participantes reducen el fenómeno a un choque generacional clásico: los jóvenes siempre han escandalizado a los mayores. Sin embargo, la comparación con épocas pasadas como los conciertos de Chayanne o los festivales de los 90 sugiere una pérdida de calidad musical y de autenticidad.
El meme político "Hemos hecho un buen trabajo", atribuido a la élite global, corona la interpretación: estas mujeres serían el resultado de un plan deliberado de embrutecimiento. Entre los mensajes más destacados, la idea de que ninguna de las asistentes paga hipoteca, sino que viven de sus padres o comparten piso, apunta a una crítica a la precariedad y la falta de responsabilidad adulta.
Lo que el análisis deja sin respuesta es si se trata de un simple baile de masas o de un síntoma profundo de descomposición social. La viralidad del vídeo, en cualquier caso, muestra que la incomodidad es transversal.
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