China desploma sus importaciones de crudo al nivel más bajo desde 2016
La paradoja de que las importaciones de petróleo de China caigan justo cuando el estrecho de Ormuz vive su mayor tensión en décadas no es casualidad. Según los datos de Kpler y Vortexa, dos firmas especializadas en el seguimiento de flujos de crudo, el gigante asiático está importando una media de 6,4 millones de barriles diarios en junio, un 8% menos que en mayo y la cifra más baja desde octubre de 2016. Si se confirma, sería un desplome del 29% interanual respecto a los 7,82 millones del mismo mes del año pasado.
La pregunta es inevitable: ¿se debe a que la economía china se enfría o a que el coche eléctrico está matando la demanda de gasolina? Los defensores de la segunda tesis apuntan a que las ventas de vehículos electrificados ya superan el 50% del mercado chino y que el consumo de combustible lleva meses en caída libre. Además, recuerdan que Arabia Saudí y los Emiratos disponen de oleoductos alternativos para sortear Ormuz, por lo que el suministro no se ha interrumpido del todo.
Sin embargo, hay quien sospecha que China podría estar tirando de sus enormes reservas estratégicas, acumuladas durante años de compras masivas. Si fuera así, la caída de las importaciones sería temporal y no un cambio estructural. La discusión está servida: ¿estamos ante el principio del fin de la era del petróleo o ante un simple ajuste de inventarios?