Vaya cara de omega premium gasta.
En mí hay cosas que me son raras, por ejemplo tatuarse, no poder vivir sin el esmarpool, jugar a la lotería, para que te toquen millones y poder presumir de rico y ser feliz, ver un partido de fútbol, ir a la playa a tomar el sol o ir al gimnasio además de ir a la montaña para ver un eclipse y lo peor, trabajar en el campo toda una vida detrás de un arado para así hacer de la vida algo ecológico.
Es posible que a mis ochenta años, me sorprenda ver y llegar a entender y comprender cómo hay sujetos que entran en una casa de loterías y preguntan por unos cincuenta números de lotería cual más pintoresco y lo peor es que todos tenían que empezar por tres y acabar en ocho y de ser el del final repetido más mejor.
He de admitir que mi vida ha sido pintoresca.
Para empezar nací en una familia de agricultores en Lleida como agricultor de secano, o sea mi tarea diaria era pasarme casi todo el día arando detrás de un mulo con un arado y que curiosamente cada surco tenía unos cinco kilómetros de largo y así para que no hubiera hierba se solía labrar tres o cuatro veces al año.
Precisamente aquí y ahora ya no se suele labrar ya que con una picadora se pica la hierba y al final se siembra encima y poco más.
Al final de mi vida, de no ser porque alcancé a ser un buen profesional de mantenimiento en general, en lo demás, con gracia, palique y tener más cara que espalda uno por regla general se forra.
A decir verdad ese fue mi caso.
En lo demás poco más.
¿Anda que no?