Lo público al servicio del delincuente, y la gente lo aplaude. Empezamos por los okupas. Intocables. Si hay que detener a alguien, es al propietario. Ahora llega el turno de los forasteros. Entran por la fuerza, como los okupas. Pero no se puede utilizarla contra ellos. Hay que protegerlos. Se les alimenta, se les busca alojamientos. Se estudian los casos unos por uno, o sea que a saber cuánto tiempo seguimos así. Sus derechos, lo primero. Si atacan pues nada, son cosas que pasan. Miles de propietarios saqueados, decenas de miles de ceutíes con sus existencias secuestradas, con miedo a salir a la calle. Pero intenta hacer algo y lo público no te protegerá a ti, sino a los delincuentes. Y a quien golpearán con las porras es a ti, no a los delincuentes. La gente lo acepta y lo que le parece realmente horrible es ser de extrema derecha. Ni protesta. Forasteros en las calles si es necesario para que fluyan la paz y el amor. Bueno pues nada, si eso quieren lo tendrán. Es increíble, cuesta creer que sea cierto.