Ceuta, el lastre que Sánchez prefiere ignorar
¿Qué está pasando en Ceuta para que el economista Daniel Lacalle la describa abiertamente como «un desastre económico y social»? El 29 de agosto de 2026, publicaba en El Español un artículo en el que acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de haber abandonado la ciudad autónoma, renunciando a proteger la frontera y escondiendo los problemas sanitarios, económicos y sociales que acumula la zona.
El diagnóstico no es nuevo, pero esta vez incluye un segundo frente: las ONG. En el debate generado en redes se repite una cifra contundente: Cruz Roja, Accem y CEAR reciben el 99% de su financiación de fondos públicos. La conclusión que se extrae es que la crisis migratoria se ha convertido en un modelo de negocio con cargo a las nóminas de los contribuyentes, mientras el Estado mira hacia otro lado.
¿Una ciudad abocada al colapso?
Las previsiones más pesimistas señalan que, sin una acción decidida del Gobierno, Ceuta dejará de ser una ciudad viable y se transformará en un gran asentamiento de migrantes procedentes de Marruecos y del resto de África. No faltan quienes, desde la ironía, recuerdan que hace apenas un mes y medio el relato oficial hablaba de prosperidad.
El ruido de la crisis permanente
La polémica ha saltado a la política nacional. Un tuit del ministro Óscar Puente presumiendo de «otra crisis resuelta» se ha convertido en el ejemplo perfecto de la distancia entre el mensaje oficial y la realidad local. Mientras tanto, los ceutíes observan cómo la ciudad se hunde y las decisiones se toman a 400 kilómetros, en un despacho de Moncloa. La ironía es que el aviso de Lacalle, por incómodo que resulte, es de los pocos que ponen cifras sobre la mesa.