Camas libres, enfermos en la calle: la paradoja sanitaria de Ceuta
El Hospital Universitario de Ceuta tiene 212 plazas y la mitad están vacías. Solo 101 pacientes están ingresados, y menos de 30 son migrantes. La ministra de Sanidad, Mónica García, lo usa como prueba de que no hay colapso sanitario. El problema: en los puntos de la periferia de la ciudad, cientos de migrantes siguen hacinados, con heridos y enfermos que no aparecen en el parte oficial.
La presión asistencial ha ido descendiendo desde el primer día del cruce masivo: se atendió a 1.149 personas, y el pasado sábado, 193. Pero que el hospital se vacíe no significa que el problema se haya ido. La demanda no llega a las camas.
¿Quién paga la factura sanitaria?
El episodio reabre el debate sobre el coste de la inmigración irregular. Hay quien sostiene que los recursos públicos deben priorizar a los ciudadanos españoles, y que la asistencia a quienes entraron ilegalmente es un agujero en las cuentas. Otros recuerdan que la atención urgente es un derecho y que dejar enfermedades sin tratar acaba siendo más caro.
Las cifras oficiales son impecables. Las imágenes de la calle no lo son tanto. Si hay camas libres, ¿por qué los enfermos no están en ellas? La respuesta, seguramente, no está en el comunicado del ministerio.