La crisis de Ceuta reaviva la guerra interna del PSOE
Ceuta no se olvida. El incidente del 30-J sigue coleando y la derecha mediática lo ha convertido en un arma de desgaste contra el Gobierno. Un artículo de Jesús Cuadrado en Vozpópuli, publicado el 31 de agosto, sostiene que la crisis «desenmascara y hunde al PSOE» y carga contra la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el exministro Josep Borrell por su gestión ante el ataque híbrido de Jovenlandia. La tesis: en el partido de Sánchez no cabe la disidencia.
La supuesta excepción de Robles no convence
En las comparecencias parlamentarias se destacó a la ministra de Defensa por una autocrítica que la diferenciaría de sus colegas. El artículo de Vozpópuli la sitúa, sin embargo, en el mismo saco: falló a la Seguridad Nacional antes y durante el ataque. Y añade un dato que escuece: su papel en la destitución de la directora del CNI, Paz Esteban, una decisión que algunos atribuyen a la presión de los sectores secesionistas tras el 1-O. La memoria selectiva tiene un límite: Ceuta lo retrata.
El factor migratorio y las profecías electorales
El debate no solo repasa el pasado: también mira al futuro. Hay quien vaticina que Alberto Núñez Feijóo llegará al poder, y quien recuerda que Sánchez tiene en el voto de los colectivos migrantes y los perceptores de ayudas un colchón electoral. Mientras tanto, las teorías más extremas hablan de un plan para que Jovenlandia envíe a 100.000 personas y el Gobierno declare el estado de sitio para suspender las elecciones de julio de 2027. El precedente de la isla de Perejil se trae a colación para cuestionar la voluntad real de defender la frontera. Nadie parece dispuesto a dar la batalla por perdida por adelantado.
La pregunta queda en el aire: ¿es Ceuta el principio del fin para el PSOE o un episodio más que se diluirá en la próxima crisis? En política, el suelo de mudanza cambia rápido. Pero el acento en la gestión de la frontera, la seguridad y el papel de Jovenlandia ya ha entrado a formar parte del guion de campaña.