De la «chuleta de pierna» al lechazo y a las tallas de ropa
El hilo se desmadra. Entre el
17 y el
18 de septiembre la conversación deja la cena a un lado y acaba en las tallas de ropa. Primero la pinta de la pieza, luego el tamaño de la chuleta y después un asunto doméstico que no tiene nada que ver con comer. El cordero sigue ahí, pero ya es lo de menos. El tramo arranca con un buenos provechos y un saludo, y a partir de ahí cada uno tira por donde quiere.
La chispa es la foto. Alguien pega la imagen del producto y los mensajes se van a lo que se ve en ella. Un participante le dice a otro que su filete parece un personaje de terror y que tenga cuidado. Otro lo resume en dos palabras: grasa sanguinolenta. A partir de ahí, el hilo se parte entre los que se ríen de la pieza y los que siguen con la carne, que son los menos.
Qué se ha sabido
Material nuevo, poco, y una fecha: los mensajes cubren del
17 al 18 de septiembre de 2026. Lo que se pega es una foto de producto de El Corte Inglés, alojada en dam.elcorteingles.es. El resto son opiniones, y ninguna trae fuente.
Alguien sitúa pastores y rebaños de ovejas en la comarca de los Puertos, Morella y alrededores. Lo suelta como respuesta a otro forero, al que dice que ha acertado
supongo que sin querer. Un tercero lo remata:
he aquí un hombre que sabe. Nadie aporta un número, ni una cifra de cabezas, ni un precio.
También aparece el terreno de la despensa, sin salir de la mesa: alguien recuerda que el tapete es de Cuéntame y que falta la abuela Herminia. Y un forero confiesa que a él el capón le gusta, así, sin más desarrollo.
Y entra un aviso que no tiene nada que ver con la carne: un participante le recuerda a otro que la persona de la que habla conoce su cuenta. Con eso se cierra el tramo.
Dónde está la bronca
La pelea de esta entrega no es por el origen ni por lo que se le echa a la pieza. Es por el
lechazo. Una forera lo deja claro: ella no come cordero si no es lechazo,
no es lo mismo... no sabe a bicho. Otro le contesta que ella es más de lechazo, y ella le devuelve que él es más de chuletazo. Un tercero entra a bromear con el asunto. Nadie se enroca: el tono es de guasa, no de discusión de carnicería.
Otro participante ordena el terreno: el cordero
en chuletillas esta bueno, pero el resto, mejor lechazo castellano. El cordero viejo, dice, que se lo coman en otros sitios. Esa salida se queda sin respuesta, nadie la discute en el hilo.
Aparte va la sal. Un participante sostiene que la sal lleva aluminio, que se lo echan para que no se apelmace, y que a la carne le han metido aditivos
por un tubo. Lo cuenta como información, sin fuente. Nadie lo comprueba ni lo desmiente en este tramo. Otro forero, de hecho, dice que él come carne y sal a diario y que solo era información.
El pitorreo: del jurásico al puente de Rontegui
Aquí está lo mejor del tramo. Un forero lee
Chuleta de pierna de cordero y no lo perdona: será de un cordero del jurásico. Y engancha el asunto con las tallas de ropa: cuenta que le recuerda a cuando su señora se prueba pantalones de chavala de veinte años y no le entran. De ahí sale un cordero
tamaño ñu africano.
La respuesta es un manual de supervivencia doméstica. Otro participante le aconseja callarse y salir de la habitación cuanto antes: si le dice que sus muslos parecen
los pilares del puente de Rontegui está muerto; si le dice que está estupenda, se lo toma a burla; y si calla, no la escucha. Mejor hacer un recado, y ya.
Sabios consejos, contesta el primero.
Una forera añade su propio método: cuando pregunta a su pareja qué vestido le gusta más, se pone el contrario,
porque.... no me fíooooo. Y en medio del jaleo, en dos mensajes se pasa de los muslos al tapete de la mesa y de ahí al capón. El hilo no vuelve a la cena.
Qué cambia respecto a antes
Se aparcan el origen de la carne y el condimento, que era de lo que iba esto. Entra el lechazo como piedra de toque, entra el capón y entra la sal con aditivos, sin prueba ninguna. También asoma la cocina de sofá: el tapete, la abuela, los pantalones que no entran.
El tamaño de la pieza pasa por delante del sabor. La foto manda. Y el hilo se cierra con el recordatorio de que la cuenta la puede estar leyendo alguien conocido, así que cuidado con lo que se cuenta de la señora. Nada se resuelve, porque no hay nada que resolver: aquí ya no se discute qué se cena.