Casi la mitad de los depósitos en España sigue al 0% a mediados de 2026
A mediados de 2026, la banca española mantiene en niveles de 2022 una parte enorme del ahorro de los hogares: entre el 40% y el 50% del volumen total de depósitos sigue sin superar el 0,5% TAE, según datos del Banco de España recogidos en su Informe de Estabilidad Financiera. Entre los mayores de 65 años, la brecha es aún más sangrante: seis de cada diez euros que guardan apenas generan nada.
El 85% del dinero, en cuentas que no pagan
Las cifras oficiales de mayo de 2026 son elocuentes. De los 1.110.631 millones de euros que los hogares tenían entre cuentas a la vista y depósitos a plazo, el 85,1% (945.650 millones) estaba en cuentas a la vista, remuneradas de media al 0,15% TAE. Los depósitos a plazo –que sí suelen ofrecer algo– apenas sumaban 164.981 millones, con un rendimiento medio del 1,53% en el stock y del 1,86% en las nuevas contrataciones. La OCU, en su informe de junio de 2026, fijaba la remuneración media a un año en el 1,78%, por debajo de la media europea.
Cliente pasivo, el mejor negocio del banco
El debate sobre si es el cliente el que no se mueve o el banco el que abusa tiene dos caras. Mientras entidades como MyInvestor ofrecen hasta el 3,25% para dinero nuevo, los grandes bancos tradicionales apenas presionan al ahorrador pasivo. Un ejemplo recurrente: abuelos con 200.000 o 300.000 euros en depósitos que no llegan ni al 0,5%. «Es de vergüenza que depósitos de un abuelo de 200.000 euros no le den ni un 0,5%», se lee en el análisis. La pasividad del cliente –especialmente entre mayores sin cultura financiera– alimenta un contexto en el que la banca se siente cómoda manteniendo diferenciales obscenos entre lo que presta (los préstamos personales rondan ya el 9%) y lo que paga por el pasivo.
La inflación se come incluso el 3%
El gran elefante en la habitación es la inflación. Con un IPC adelantado del 3,2% en junio, incluso los depósitos al 3% pierden poder adquisitivo (–0,19% real bruto). Los que están al 1,86% pierden un 1,3% real. La «destrucción monetaria» que algunos gurús sitúan en el 8% anual agrava el diagnóstico: tener dinero en el banco, a cualquier tipo positivo, sigue siendo una rentabilidad negativa en términos reales.
Alternativas y miedos
Los neobancos y fintechs han captado a los clientes más activos, pero el ahorrador mayor desconfía de lo que no tiene sucursal física. «Tu dile a uno de 70 años que pase el dinero a un banco online y verás a dónde te manda», resume la experiencia. Mientras, otros apuestan por activos duros (oro, plata, fondos de inversión) o por quitarse la hipoteca. Lo que nadie discute es que, con el 85% del ahorro en cuentas que apenas dan nada, el sistema premia la inercia y castiga a quienes no se informan.
La pregunta abierta es si la presión regulatoria o la competencia acabarán moviendo la aguja. Por ahora, casi la mitad de los depósitos sigue anclada en el 0%. Y la inflación sigue su curso.