El coste de las acompañantes de Ábalos: tarifas y gastos públicos
La investigación del 'caso Koldo' ha destapado los detalles económicos de los encuentros del exministro José Luis Ábalos y su asesor con dos mujeres malagueñas: Carlota Sabina Popper y Ariadna R.P. Según fuentes de la investigación, Ábalos se refería a Carlota con la frase “La Carlota se enrolla que te cagas”. Pero más allá del morbo, el escándalo tiene un trasfondo económico que afecta al bolsillo de los contribuyentes.
Tarifas de lujo y gastos desorbitados
En el entorno de las jóvenes se manejan cifras que contrastan con su origen humilde. Ambas trabajaban como camareras en Fuengirola antes de saltar a un mundo de lujo. Según los datos filtrados, una tercera acompañante, Jessica, cobraba 1.500 euros por día. Ariadna habría recibido 100.000 euros supuestamente destinados a matrículas en universidades privadas. Carlota, por su parte, gastó grandes sumas en viajes y objetos de lujo. Un usuario del foro aseguró que “Carlota y Ariadna son de 60 pavos”, en referencia a una tarifa por encuentro, aunque la cifra no está confirmada.
El origen del dinero: ¿fondos públicos?
El 'caso Koldo' investiga presuntas comisiones ilegales en contratos públicos de mascarillas durante la pandemia. La sospecha es que parte de ese dinero se desvió para financiar estos encuentros. Aunque no hay confirmación judicial, la cronología de los pagos y el estilo de vida de las mujeres apuntan a un flujo de dinero opaco. El libro escrito por Carlota, un tostón mal escrito según quienes lo han leído, detalla su ascenso de camarera a millonaria, pero sin aclarar la procedencia de los fondos.
Una tercera mujer y el rastro en redes
Tras destaparse el caso, las redes sociales de Ariadna desaparecieron. Un investigador aficionado señaló que en realidad había una tercera mujer, la más atractiva de todas, convirtiendo el tándem en un triciclo. Carlota, ahora influencer, vende un curso para hacerse millonario en YouTube. La investigación sigue abierta, y el juez trata de determinar cuánto dinero público se malversó.
Con estos datos, el coste para el ciudadano de los caprichos de Ábalos y Koldo empieza a cuantificarse. Lo que está claro es que, como dice el refrán, “la puta y la política van de la mano”, aunque aquí la puta sea el erario público.