EXTREME DERROITION
Más derroído que ayer pero menos que mañana
Serás el responsable de todas…
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El puesto de mando intermedio se presenta como una trampa de estrés constante, broncas aseguradas y la imposibilidad de contentar a todos, con un coste para la vida personal que a menudo supera la recompensa económica.
El mito del ascenso esconde una realidad poco glamurosa. Ser ese "carguito intermedio" en una empresa, ese enlace entre la dirección y el equipo, suele significar ser el pararrayos de todas las frustraciones. Te conviertes en el responsable de los errores de tus subordinados, pero rara vez te llevas el mérito de los éxitos. Es una posición donde la gloria brilla por su ausencia, pero las broncas y los problemas caen como lluvia.
Intentar contentar a un superior que exige resultados y a un equipo que tiene sus propias necesidades es un ejercicio de equilibrio imposible. Si te pones del lado de la dirección, corres el riesgo de que tu gente te vea como un traidor o un simple mandadero. Si te solidarizas demasiado con el equipo, tu jefe te considerará blando, incapaz de hacer cumplir los objetivos. Es un no ganar.
La llamada "desconexión digital" se convierte en un concepto etéreo. Los mensajes de WhatsApp y las llamadas fuera del horario laboral son la norma. Aunque exista la teoría de que el móvil de empresa es para el trabajo, la realidad es que, si no respondes, te buscarán en tu teléfono personal. La presión por estar siempre disponible, por no "desconectar", genera un estrés latente, la constante expectativa de que algo puede pasar en cualquier momento.
Serás el responsable de todas…
Oposición, sacerdocio o…
Ya pero, cada…
Un ex-colega del…
Es que el…
y se pasa…
Pues como el…
Aún trinc más…
. Luego se…