Vivir de YouTube con 30k suscriptores: lo que esconden los números
Un creador con un canal de 30.000 suscriptores y alrededor de 70.000 visionados al mes ha anunciado esta semana que deja su empleo porque YouTube ya le paga más. La noticia ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que los análisis económicos no terminan de responder: cuánto ingresa realmente un canal pequeño, y por qué las cifras públicas de visitas nunca acaban de cuadrar con el relato.
De los 350 euros a los 1.200 dólares: la horquilla de ingresos
Las estimaciones disponibles sobre ese canal van de la pobreza a la supervivencia. Con 70.000 visitas mensuales repartidas en cuatro vídeos, la horquilla solo por publicidad se mueve entre los 350 y los 560 euros. Un análisis más escéptico lo reduce a 210 euros brutos, unos 150 euros netos. En el otro extremo, las estadísticas de Socialblade registran 570.000 reproducciones en los últimos treinta días y calculan unos ingresos de entre 1.000 y 1.200 dólares, con un RPM de en torno a dos dólares.
La diferencia entre 70.000 y 570.000 visitas mensuales no es un error contable. Puede ser que el canal esté creciendo tan deprisa que las cifras de hace unas semanas ya no reflejen el mes, o que los 70.000 sean solo un vídeo concreto. Sea lo que sea, con el AdSense solo no se paga ni la cuota de autónomos.
Patrocinios, membresías y el dinero que no sale en pantalla
Quienes defienden que vivir de YouTube es posible con un canal modesto apuntan a otras vías. Las membresías, los superlikes, el marketing de afiliación y las promociones de marcas pueden multiplicar la facturación. Un creador que puso su membresía a 0,99 euros reconoce haber ingresado 30 euros al mes con un canal pequeño; con 30.000 suscriptores, la cifra podría decuplicarse. En mercados anglosajones, los espectadores se hacen miembros solo por apoyar al creador.
La publicidad encubierta es otro filón difícil de cuantificar. Ha habido creadores ingresando 10.000 euros al mes con productos colocados discretamente en el set, sin nombrar la marca en todo el vídeo. Si ese es el caso, las visitas dejan de ser el indicador fiable.
Autónomos, IRPF y el riesgo de depender del algoritmo
La parte fiscal se come una porción importante. La cuota de autónomos son unos 80 euros al mes durante los dos primeros años y cerca de 300 después, a lo que se suma el IRPF (en torno al 20%). Quien opta por facturar a través de una sociedad irlandesa elimina el IVA, pero no la cuota ni el IRPF.
Hay precedentes que invitan a la cautela. Un canal de coches con casi 100.000 suscriptores y vídeos que superan las 50.000 visualizaciones contó que no le llegaba para cubrir gastos en Madrid y tuvo que volver a casa de sus padres; hoy supera los 400.000 suscriptores y sigue viviendo con ellos. El algoritmo, la desmonetización y el cambio de tendencias publicitarias pueden dejar sin ingresos a quien haya soltado el remo.
Con los datos sobre la mesa, alguien que abandone una nómina con 70.000 visitas mensuales o tiene un colchón, o ha encontrado una agencia que le financie, o está haciendo una apuesta a futuro: dejar el trabajo para dedicar el doble de horas a un canal que crece rápido. Los cálculos no cuadran del todo, y eso, en economía, es la definición de riesgo.