Canadá impulsa un banco de la OTAN para financiar la defensa de Ucrania
Canadá acaba de cerrar las negociaciones para crear el Defence, Security and Resilience Bank (DSRB), una nueva institución multilateral que promete revolucionar la financiación militar aliada. El objetivo declarado: canalizar los 140.000 millones comprometidos con Ucrania a través de un vehículo financiero ágil, capaz de movilizar capital privado y acelerar la producción de defensa. Las conversaciones en Montreal han dado luz verde a su carta fundacional, según confirmó el gobierno canadiense.
Un banco para la guerra con etiqueta de resiliencia
El DSRB se presenta como una herramienta para asegurar cadenas de suministro y financiar proyectos de defensa entre países aliados. Pero la palabrería técnica —resiliencia, seguridad industrial— no oculta su propósito último: poner dinero sobre la mesa para Ucrania sin desangrar los presupuestos nacionales de golpe. La fórmula es clásica: crear una entidad que emita deuda, atraiga inversión privada y reparta el riesgo entre los socios de la OTAN. Suena moderno, pero es el mismo esquema que los bancos de desarrollo llevan usando décadas, solo que ahora el cliente es la industria armamentística.
La ironía no escapa a los críticos. Mientras los contribuyentes europeos ven cómo se disparan los precios de la energía —el gas ruso barato es ya un recuerdo—, se crean nuevos mecanismos para financiar armas. En el debate surge la comparación: si Trump fue capaz de prometer 350.000 millones en una semana, este banco es un intento de institucionalizar el flujo.
Entre el escepticismo y la necesidad geopolítica
Hay quien ve el DSRB como un paso inevitable tras años de infrafinanciación de la defensa europea. Sin embargo, el escepticismo domina la conversación: se acusa a las élites de desviar fondos de servicios públicos hacia Ucrania, y se cuestiona la gestión de Zelenski. El banco, en el fondo, es una apuesta por la continuidad del conflicto que levanta ampollas entre los contribuyentes.
Los números cantan: si España recortara un 10% en pensiones, sanidad y educación, liberaría unos 35.000 millones al año para Zelenski, según un cálculo que circula. La comparación es brutal, pero ilustra la tensión entre solidaridad geopolítica y sacrificio doméstico. Por ahora, el DSRB es solo una promesa sobre el papel. Su verdadera prueba llegará cuando haya que poner dinero encima de la mesa.