Madrid 2050: el calor no es lo único que la acerca a Marrakech
Los modelos climáticos proyectan que la capital española tendrá en 2050 temperaturas medias similares a las de la ciudad marroquí. Un escenario que invita a pensar en más olas de calor, menos nieve en la sierra y un cambio de hábitos forzado por el termómetro. Pero la conversación ha tomado un sesgo inesperado: no todo el mundo cree que la semejanza sea climática.
Hay quien señala que la comparación con Marrakech no se sostiene por los grados, sino por otros factores que los informes oficiales evitan. Mientras tanto, se recuerda que Barcelona ya es Islamabad desde hace años, y que los pronósticos meteorológicos siempre llegan con retraso respecto a la realidad que la ciudadanía percibe. El escepticismo hacia el relato oficial del cambio climático se mezcla con una reflexión sobre el urbanismo: el asfalto y la pérdida de zonas verdes agravan el calor más que el CO₂, según algunas interpretaciones.
La ironía también tiene su sitio: se evoca un pasado casi prehistórico con glaciares en la sierra madrileña y mamuts en la cuesta de Moyano, para contrastar con un futuro en que la playa llegue a Teruel. El mensaje de fondo es que el clima ha cambiado siempre, pero el ritmo actual es insólito.
Para 2050, Madrid tendrá más días de calor extremo, eso es seguro. Pero si la capital se parecerá a Marrakech o a algo muy distinto, depende de factores que ningún modelo del IPCC puede predecir: la planificación urbana, la geopolítica y la capacidad de adaptación de una sociedad que ya no se fía de los grandilocuentes titulares.