¿Por qué Hacienda no actuó de oficio ante las joyas de Zapatero?
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha ofrecido a la Abogacía del Estado personarse en la causa contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presunto contrabando de joyas valoradas en más de 1,3 millones de euros. La decisión, fechada el 26 de junio de 2026, obliga a Hacienda a tomar postura en un caso que ya acumula preguntas incómodas.
Un silencio que llama la atención
La Agencia Tributaria, famosa por su celo con autónomos y pequeños contribuyentes, no se había movido hasta que el magistrado la invitó a hacerlo. La ironía no se le escapa a nadie: mientras Hacienda se personaba de oficio en bodas de famosos para investigar posibles fraudes, en este caso ha mirado para otro lado hasta que un juez le ha puesto el expediente delante. La pregunta es obvia: ¿se trata de un trato de favor o de una estrategia procesal?
La estrategia de la defensa, según la IA
Un análisis basado en inteligencia artificial, compartido en el debate, sugiere que Hacienda habría hecho bien en mantenerse al margen. Si se hubiera personado antes de la declaración del expresidente, la defensa habría tenido un argumento sólido para denunciar una «causa general» o persecución política al amparo de un artículo prospectivo. Es decir, el silencio de Hacienda podría ser, paradójicamente, una maniobra legal para evitar que la causa se viciara de origen.
Pero el argumento no convence a todos. La Administración General del Estado, cuyos altos cargos son nombrados a dedo desde Moncloa, no es precisamente un ejemplo de independencia. Para muchos, la pasividad de Hacienda encaja mejor con un trato exquisito al poder que con una fina estrategia jurídica.
Los números cantan, pero Hacienda calla
Con 1,3 millones de euros en joyas sin declarar, el caso tiene recorrido penal. La valoración, realizada por orden judicial, sitúa las piezas muy por encima de los umbrales que Hacienda suele considerar indicio de delito. Sin embargo, ningún inspector ha movido ficha hasta que el juez Calama les ha tendido la mano. Como dice un chascarrillo recurrente: «Hoy no, mañana.»