¿Podría alguien pegar el texto, por favor?
La caja zaina del Iryo revela que la maquinista intentó "reportar a Atocha en 3-4 ocasiones sin contestación" antes del choque
Los datos del tren arrollado en Urda reflejan que fue brutalmente lanzado por el impacto del AVE a una velocidad de 47 km/h en tres segundos
El tren
Iryo embestido por el
AVE de Renfe a la altura de la localidad de
Urda (Toledo) alcanzó de golpe una velocidad de 47 km/h en apenas tres segundos. Con un peso de cerca de 500 toneladas, 147 pasajeros a bordo y estando parado en la vía tras la caída del sistema de señalización, la colisión del tren que venía detrás, que impactó contra su vagón de cola a una velocidad de entre 160 y 200 km/h, desplazó al Iryo con la aceleración equivalente a la de un coche deportivo pero con gran violencia.
Así lo refleja el contenido de la caja zaina del tren (JRU en sus siglas en inglés), a cuya información ha accedido en exclusiva
EL MUNDO, y que alberga la secuencia de lo ocurrido con una precisión milimétrica. De esta forma, y según ha quedado registrado en las bases de datos del propio Iryo, el impacto tuvo lugar exactamente a las 8:53:12, tal y como consta en el módulo físico de grabación de datos instalado en el propio tren, conocido técnicamente como DM8. El tren se desplazó por el impacto alcanzando la referida velocidad máxima de 47 km/h en los primeros compases del choque hasta detenerse por completo a las 8:53:21, tal y como registró el propio
software del tren.
Al impactar, el AVE de Renfe, de unas 450 toneladas, transfirió toda la energía de su velocidad y su masa de golpe, deformando los vagones de cola del tren Hitachi de Iryo y lanzándolo al pico de velocidad registrada en los primeros instantes de un periodo total de nueve segundos de eterno caos para las 152 personas que iban a bordo, entre pasajeros y tripulantes. En el interior, todos los objetos o equipajes almacenados se proyectaron por la brutal sacudida. Una vez absorbido el impacto inicial, el rozamiento del material y el arrastre por el descarrilamiento redujo la velocidad del vehículo a cero y los viajeros comenzaron a tomar conciencia de la tragedia que estaban viviendo.
Como consecuencia del impacto, el tren Hitachi, con sus ocho coches, descarriló por la mitad de su composición de 200 metros de longitud. La violencia del choque frontal contra el coche 8 se transfirió a lo largo de todo el convoy y el coche 3 volcó lateralmente.
(mensaje citado en revisión)
En ese mismo momento, la maquinista informó al centro de control de operaciones de su compañía que había «recibido un impacto por alcance desde cola», que se encontraba «bien», pero que no podía ponerse en contacto con el jefe de tripulantes de a bordo, contacto previsto en caso de emergencia. Al mismo tiempo reportó que estaba detenida delante de la señal de Urda para facilitar su localización. En este sentido, el Iryo 6076 se había detenido casi 15 minutos antes, a las 8:38:41 horas, tras «sufrir una pérdida de transmisión total». Una situación que al principio la conductora intentó comunicar sin éxito al centro de control de Atocha.
No en vano, y tal y como ha quedado reflejado también en la caja zaina, la maquinista intentó reportar lo ocurrido «en 3 o 4 ocasiones sin recibir contestación». A renglón seguido se detuvo delante de la señal de entrada de Urda y consiguió entablar comunicación con Atocha. Entonces, le confirmaron que había habido un problema de señalización LZB y se le emitió una orden de «desconexión y conexión» del tren a través de un telefonema. Esto es, de una autorización verbal oficial del centro de control a la maquinista, que intentó resetear el sistema del Hitachi sin éxito por dos veces, comunicándolo al centro de regulación.
(mensaje citado en revisión)
Entre las 8:41 y las 8:49, mientras el AVE de Renfe se dirige ya a toda velocidad hacia Urda, se producen estos intentos de resetear las piastras del sistema del tren. Al no lograr la reconexión, la maquinista es asistida por mantenimiento a partir de las 8:51, dos minutos antes de que llegue el tren de Renfe.
Un minuto después de recibir el impacto del AVE 2080, el centro de control de Iryo comunicó al de Atocha lo sucedido y se produjeron de nuevo intentos de la maquinista por ponerse en contacto, esta vez, con el jefe de tripulantes del tren, que no respondía a sus llamadas. No en vano, seis minutos después, como consta en la caja zaina, seguía sin poder hacerlo. En ese instante la maquinista se percató de que el tren «ha descarrilado por la mitad» y que «hay pasajeros saliendo» por su cuenta. A su vez, confirmó que la responsable del personal de restauración se encontraba «atrapada en el coche 3 con heridas en la cabeza» y que los pasajeros que se hallaban en el mismo «no pueden romper la ventana porque el coche está volcado».
(mensaje citado en revisión)
El estado de nervios de la maquinista fue en aumento y a las 9:03 reportó, esta vez a través del móvil del coordinador del centro de control de Iryo, que desde la cabina podía confirmar que tenía un coche volcado y realizó una videollamada para mostrar lo que veía desde su posición.
Tres minutos después, a las 9:06, se incorporaron a la videollamada para calibrar lo ocurrido la directora de Mantenimiento, la jefa de Operaciones y el responsable de los maquinistas. En esa comunicación se intentó tranquilizar a la conductora del Iryo siniestrado y se le pidió que solicitara autorización al centro de control para abandonar su posición y «realizar la comprobación externa del tren».
(mensaje citado en revisión)
Seis minutos más tarde, a las 9:12 horas, Adif informó por correo electrónico de que suspendía la circulación tras constatar el alcance entre los dos trenes, que ha provocado el fallecimiento de al menos 69 personas. Durante ese periodo de tiempo, el responsable de Maquinistas se quedó al habla con su subordinada por videollamada para «visualizar la situación externa» y la conductora le insistió en que seguía sin ser capaz de localizar al responsable de la tripulación.
Un minuto más tarde y 10 después del impacto, la maquinista informa a su centro de operaciones de que está viendo ya la llegada de los primeros agentes de la Guardia Civil al lugar del accidente. Los servicios de emergencia llegarían poco después, así como personas que, al aproximarse, contemplaron lo que describieron como un «escenario dantesco», con los dos trenes empotrados así como situaciones desgarradoras de viajeros desorientados alrededor de los vehículos, atendiendo a otros heridos y cuerpos sin vida en el suelo.
(adjunto visible para usuarios registrados)
(adjunto visible para usuarios registrados)
(adjunto visible para usuarios registrados)
(adjunto visible para usuarios registrados)
(adjunto visible para usuarios registrados)
(adjunto visible para usuarios registrados)