Willie Nelson a los 93 y otros veteranos: el negocio de la vejez sobre el escenario
Willie Nelson, 93 años, sigue girando. Neil Diamond, Neil Young, Raphael... la lista de músicos veteranos que no abandonan los escenarios es larga. Pero la pregunta no es solo artística: ¿qué los mantiene ahí, si ya podrían estar jubilados?
La pensión que no existe
En Estados Unidos no existe una pensión pública comparable a la española. Los artistas dependen de sus ingresos por conciertos y royalties. Y los royalties, a menudo, no pertenecen al artista: los sellos discográficos suelen quedarse con los derechos. Así que la motivación es, ante todo, económica. Un veterano de 80 años puede ganar más en una noche que lo que recibiría en un año de jubilación.
La demanda del público
"Siguen tocando porque la gente quiere verlos", resume una corriente de análisis. Y es cierto: el público paga por ver a sus ídolos de juventud, aunque el bisnieto del cantante esté en la universidad. El mercado responde a la nostalgia, y los promotores lo saben.
La paradoja de Raphael
El caso de Raphael, que posee hasta una isla privada, ilustra que la necesidad económica no es universal. Pero incluso los acaudalados siguen actuando. Puede que el escenario sea adictivo, o que el caché siga siendo demasiado bueno para dejarlo.
La discusión se enrarece cuando se sugiere que algunos recurren al playback o a la "psicofonía" —más parecido a un ritual que a un concierto. Pero el dato que descoloca es otro: mientras Willie Nelson acumula millas, la industria factura sin preguntar la edad.