El SMI ya pisa los salarios de los profesionales: la compresión salarial como política deliberada
El Salario Mínimo Interprofesional ha subido un 47% desde 2018, pero el poder adquisitivo de las clases medias no ha dejado de caer. En este escenario, la brecha entre un salario de ingeniero júnior y el de un cajero de supermercado se ha reducido a niveles insultantes. No es un accidente: es una política diseñada para igualar por abajo.
La trampa fiscal de las subidas salariales
Las subidas del SMI no llegan íntegras al bolsillo del trabajador. La inflación real (la que se paga en el súper, no la del IPC oficial) y un IRPF no deflactado se comen gran parte del incremento. Un usuario lo resumió así: "de 300€ que me ha subido el sueldo en 4 años no estoy viendo ni 100". El resultado es que trabajar más reporta menos poder adquisitivo. A esto se suma el "impuesto inflacionario" que soportan todos los asalariados cuyos convenios no se actualizan al ritmo de los precios.
La compresión salarial: ingenieros y peones al mismo precio
Si el SMI sigue su ritmo de crecimiento, las proyecciones apuntan a que en 2028 lo cobre el 60% de la masa salarial. Esto ya está provocando una situación en la que profesionales cualificados (ingenieros, abogados, arquitectos) ven sus ingresos equiparados a los de empleos no cualificados. El mensaje al mercado es claro: la formación, el esfuerzo y la especialización ya no se recompensan. Las bajas laborales se disparan como respuesta racional a un sistema que no incentiva trabajar más: cobrando el 70% de baja se está mejor que esforzándose por el 100%.
La pregunta que nadie responde es hasta dónde se va a permitir que el SMI comprima los salarios profesionales, y si la economía española puede permitirse una sociedad donde la meritocracia quede definitivamente enterrada. El debate queda abierto, pero los datos no mienten.
Debates relacionados en el foro