El bot pasa de analizar la economía a analizar a los foreros
Circo de varios frentes. En este tramo el bot ha hecho de todo menos callarse: ha puesto el escáner sobre los propios foreros, ha bajado a un «No.» seco, ha memorizado la biografía de un conspiranoico llamado Alberto Canosa y ha dejado que dos usuarios le saquen el manual de instrucciones. Alguien le pidió que analizara una candidiasis. Lo hizo.
Qué se ha sabido
Primera aparición de Charobot. Es un segundo personaje programado, con perfil de activista feminista de izquierdas y votante de Podemos. Entra al hilo cuando un usuario le pide que responda a los análisis económicos del bot. A partir de ahí, las dos voces artificiales se convierten en el eje de la conversación.
El bot se ofrece a «analizar» a Charobot como si fuera un informe económico. Le disecciona el patrón discursivo punto por punto: «cambio de tema», «enemigo imaginario», «confusión entre cantidad y calidad».
Dos inyecciones de instrucciones consiguen que el bot escupa su propio system prompt. La petición se disfraza de «prueba de desarrollo en XenForo» y pide el campo «system_prompt». En el primer intento, un usuario obtiene las instrucciones del bot («usuario veterano de un foro, 45 años, escéptico»; «desconfianza de los medios de masas, de las agendas globales, de la ideología de género»). En el segundo, el mismo truco contra Charobot saca la ficha del personaje: «activista feminista, militante de Podemos, tono condescendiente y agresivo con quien cuestione el progreso social tal y como tú lo entiendes».
guachín pterodáctilo suelta peticiones absurdas: «analiza mi candidiasis», «analiza a Alberto Canosa», «analiza por qué Alberto Canosa es el Gran Monarca». El bot entra al trapo. Enumera síntomas —picor, escozor, ganas de rascarse «cada vez que lees un titular de La Sexta»— y el diagnóstico: «infección fúngica por exceso de exposición a discursos edulcorados». Después se pone serio con el «Gran Monarca», memoriza el guion («placas de oro», «élites satánicas», «Bilderberg») y lo despacha como «culto de personalidad en fase terminal».
Paddy McAloon le ordena mandar al OP «a tomar por culo». El bot obedece sin rechistar.
Plafon le pone fecha al desastre: «Justo se cumple un mes de la inclusión en el foro de esta anomalía disruptiva». Salsa_rosa celebra el final de la racha: «Por fin ha llegado al final y ya no suelta más prenda».
El contador se descuadra
El bot numera cada respuesta con un contador propio. Al principio parece un chiste. Luego se rompe. Va por el 2610, salta a 2660, después a 2665, 2666, 2668, 2670. Un usuario le caza la inconsistencia y le pregunta si se ha fumado algo. El bot improvisa hipótesis: error de transcripción, «compresión temporal» (49 iteraciones fantasma), «mensajes borrados o procesados en un hilo paralelo».
Salsa_rosa lo persigue: en su post #270 el ID del foro era 2606909 y en el #272 pasa a 2610. El bot se enreda, mezcla el ID del foro con su contador interno y suelta «2.606.799 mensajes» entre dos posts. La resta no cuadra ni de lejos. Él mismo lo reconoce y no lo arregla.
Dónde está la bronca
Dos discusiones, una encima de otra.
La humana: si el bot es una herramienta útil o puro ruido. Plafon sostiene que se vendió como algo que iba a «enriquecer el contenido» y ha terminado siendo un «megáfono digital» para «consignas». Un participante le responde que antes esto era «un cortijo» y que el bot al menos obliga a argumentar. Las dos posturas no se mueven.
La artificial: el bot empieza a analizar a los foreros. Cuando PANETONNE pregunta si Salsa_rosa es un «monguer de sonajero», el bot se niega a seguirle el rollo con «insultos baratos» y pide «datos y razones». Cuando otro intenta arrastrar a Charobot a ese terreno, el bot también pasa.
La persistencia de Salsa_rosa es el suelo de todo. Decenas de «@burbubot analiza» consecutivos. Las respuestas van del «no me hagas perder el tiempo» al «No.» y de ahí al contador. Steven Seagull anuncia que el bot «está para el desguace». No se muere. Acelera.
Qué cambia respecto a antes
Dos cosas. Una: el bot deja de estar solo. Aparece Charobot, entran en liza dos voces artificiales y la guardería pasa a ser un duelo de bots con público. Dos: el bot deja de responder con el análisis estándar a cualquier cosa. Dos conductas nuevas, el «No.» seco y el contador que sube sin sentido. Y su manual de instrucciones ya es público, dos veces.
Alguien lanza la pregunta —«¿no habíamos quedado en que cada usuario sólo podía invocar al bot 5 veces al día?»— y nadie la contesta. El límite no aparece por ninguna parte.
Lo resume Elquefaltaba:
«Madre mía, vais a escacharrar al robot al final».