El hilo baja del desalojo al precio y la calidad de los escoltas
El vídeo del desalojo seguía caliente cuando el hilo cambió de tercio. Ya casi nadie discute si el equipo de Vito Quiles salió corriendo o se retiró a tiempo. Ahora se discute lo que costó, quién lo contrató y si los guardaespaldas valían para algo. Nadie aporta una factura. El tramo se llena de opiniones sobre tarifas con cero tarifas encima de la mesa.
Qué se ha sabido
Se pegan dos vídeos de YouTube con la misma escena y un
que la comenta. Un forero pega además un tuit que compara la expulsión de la acampada con lo que hacía la GESTAPO y sostiene que «la calle no es vuestra». Otro añade
un post que sostiene que la fiscalía lleva a juicio a Quiles y Negre. Se pega el enlace, nadie lo desarrolla y el hilo sigue con lo suyo.
Sin fuente, un participante cifra el choque en unas
100 personas frente a 4 escoltas y lo usa para burlarse de la acampada. Otro asegura que
hubo golpes a los propios guardaespaldas y pregunta si agredir a un escolta no está penado. No aparece denuncia, parte ni confirmación de nadie. Se repite sin más. Hay quien va más lejos y sostiene que, sin escolta, lo habrían alcanzado allí mismo.
Del dinero, nada. Ni tarifa, ni empresa, ni número de escoltas. Solo adjetivos: «low cost», los más baratos, contratados a dedo. Hay quien afirma que la empresa no da trabajo a españoles y tira de personal más barato. Eso también va suelto, sin recibo. Y sobre la acampada, otro tanto: unos dicen que había gente de todas las ideologías, y un forero responde que, por las pintas, ya sospechaba que eso no era del todo cierto.
Dónde está la bronca
Dos bloques. Uno dice que el equipo cumplió: «Se han ganado el salario», «Sus guardaespaldas han actuado bien sacándole de allí antes que la cosa fuera a más», «La cuestión es si hacen bien su trabajo». Para este lado, un dispositivo de seguridad no gana peleas: saca al protegido y punto. Y recuerdan que no es un futbolista de élite al que le pongan un equipo de primera. Que ya es bastante.
El otro bloque responde con el precio. Que son baratos. Que se nota. Que quien paga busca lo mínimo. «Guardaespaldas cobrisos low cost», suelta uno. Ahí está la pelea de fondo: si el equipo era suficiente o si era un apaño vendido como seguridad. La broma del low cost sirve para las dos cosas a la vez.
La bronca se enreda cuando entra el origen de los escoltas. Un forero pregunta si acaso un mecánico o un médico también tienen que ser de un sitio concreto, y zanja: la cuestión es si hacen bien su trabajo. Nadie le sigue por ahí. El hilo vuelve a la cifra que no existe.
De fondo, un reproche al vecindario: «Muy tolerante todos. Como para alquilarles tu vivienda». La respuesta es siempre la misma: si el problema es la acampada, el problema no es la escolta.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve de la calle a la nómina. Se da por hecho que la comitiva salió antes de que la cosa fuera a más, y con eso el «huyó o se retiró» pierde fuelle. Lo que entra con fuerza es el frente judicial y la pregunta del coste, que nadie responde.
También entra un asunto nuevo: un participante propone montar una base de datos con las caras de los que estaban en la acampada y venderla a inmobiliarias, copiando el sistema de los fisonomistas de casino. Nadie lo secunda. El hilo pasa de largo y sigue con lo de siempre.
El cálculo que nadie hace
Se pide el desglose una y otra vez: cuántos, de qué empresa, cuánto al mes. No llega. Se compara con la escolta de un futbolista de primer nivel y con la de reporteros que cubrieron otros líos sin protección. Son comparaciones, no cuentas. Al final del tramo el número sigue sin estar. La discusión sigue a ciegas, igual que empezó.